Creado en: mayo 26, 2021 a las 10:46 am.

Los primeros juegos florales de la AHS avileña

Se acercaba el mes de junio de 1994 y con él, la Semana de la Cultura del municipio cabecera  avileño. La sede de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Ciego de Ávila no preparaba aún, un fuerte programa para representar a la institución en la eventualidad.

Pero la poetisa e investigadora Iliana Álvarez, apoyada en el Centro Provincial del Libro y la Literatura (CPLL) donde laboraba, tramaba para la filial, una innovadora forma de manifestarse sobre el resto de entidades culturales. Rediseñó algo que había nacido en la antigua Grecia como una festividad de todo el pueblo y se registra que por Cuba se expandiese en 1920.

La forma de estimular la creación de jóvenes poetas en medio de la crisis que jactaba el Período Especial se llamó Juegos Florales avileños, y con objetivos de honrar a Modesto San Gil, añadió una ambiciosa forma de premiar para el momento, que no se pudo ver concluida hasta 1997 cuando se imprimiese “Páginas de Agua” de Arlén Regueiro Más.  

La Casa del Joven Creador (CJC) se situaba en el número 155 de la calle Independencia, enfrente de la sede actual –un poco más a la izquierda si le das la espalda a esta última– y el promotor cultural y escritor Ángel Lázaro  Sánchez (Barquito) presidía su último período, mientras que la Casa de la Cultura “José Inda Hernández” asalariaba al barítono Ricardo Bustinza Montes de Oca como Instructor, para que operara como Director de la CJC. 

Para culminar el domingo 26 del mes fin de ese primer semestre del año, se dieron cita al primer certamen Poesía de Primavera, poetas entre los que obtuvieron menciones Otilio Carvajal y Carlos Sotuyo por “Mi Buenos Aires querido” y “El sol de la noche” respectivamente, y resultó ganador el moronense Reinaldo Hernández Soto con su poemario “Habitaciones”.

Aunque el períodico Invasor anunciaba la publicación del cuaderno ganador no menor de 30 cuartillas por Ediciones Ávila desde la convocatoria publicada el junio 11, y cuatrocientos pesos al ganador, al menos la primera ofrenda no se cumplió.

Como se acostumbraba desde antes de la AHS tener sede, a la Sala Abdala se dio cita para presenciar el recital poético de Francis Sánchez, Carmen Hernández Peña y José Rolando Rivero como parte de las jornadas.

La manifestación de honores hacia San Gil, se expandió hasta nombrarlo jurado del premio, junto a Carmen Hernández Peña y Francis Sánchez. Honores que acompañaron otras instituciones como la UNEAC en la Semana, dedicándole su peña literaria.

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