Creado en: enero 25, 2021 a las 04:33 pm.

Un símbolo cultural de Cienfuegos que ya es nonagenario

La peña campesina Wilfredo Sacerio tiene como sede dominical el parque Villuendas de Cienfuegos. Cuenta con un público fiel y la intervención de destacados poetas, los cuales se volverán a reunir una vez se minimicen las amenazas de la Covid-19/Foto: Modesto Gutiérrez y Nelson Costa

Presente desde etapas iniciales de nuestra nacionalidad y surgida en tanto proceso de transculturación que mixturó la herencia hispana con la adopción criolla, la décima constituyó elemento identitario definidor de la poética campesina que, nutrida de esta y de las posteriores expresiones melódicas insulares, se instituyó en cuerpo artístico inherente a lo cubano.

Preservar dicha música, por ende, supone actuar en salvaguarda de la autoctonía, y es cuánto han hecho, en Cienfuegos, durante casi un siglo, a través de una peña campesina que, cada domingo, alza su convite al viento desde su habitual tribuna del Parque Villuendas, en el Centro Histórico de la Perla del Sur.

Recién alcanzado sus primeros noventa años, este jolgorio hebdomanal del punto cubano –expresión instituida, desde 2018, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad– atrae, sin variación, a centenares de seguidores que escuchan e interactúan con los poetas todos los domingos, al calor de la seguidilla, la  redondilla, el pie forzado…

Sí, cierto es que la mayor parte de semejante público está conformada por personas de la tercera edad; pero también cuenta la peña con receptores, fieles, de edades juveniles. Además de cultores de la música guajira de escasos años, quienes eventualmente intervienen.

Por la cita semanal, solo interrumpida físicamente por el riesgo que constituye la Covid-19, han desfilado varios de los principales exponentes del arte campesino en el país y artistas de primera línea en Cienfuegos (Jorge Sosa, Rogelio Porres, Alberto Vega Falcón, el grupo Renacer campesino…) tierra que, históricamente, ha sido próvida para ellos, como quedase suscrito en las investigaciones de Samuel Feijóo.

Con la conducción y dirección de Alberto Morffa, la peña campesina en activo más antigua del país se denomina Wilfredo Sacerio, en honor de ese reconocido improvisador cienfueguero, conocido como El Ruiseñor de Arizona, quien revitalizara y fuera un excelente promotor de la expresión musical de marras.

Como decía Naborí, «si algún día se perdieran los libros de historia de Cuba, con sus décimas podría rehacerse, en tanto vocera de los procesos de formación de nuestra identidad nacional». La peña Wilfredo Sacerio, a sus noventa años de existencia, exuda nación, brota país en los cantos y controversias de un guateque semanal incólume al paso del tiempo, el cual no ha recesado nunca durante tantas décadas. Algo fácil de escribir, pero nada fácil de conseguir durante la friolera de noventa años.

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