Mensaje de la UNEAC por el aniversario 94 del natalicio de Fidel

Mensaje de la UNEAC por el aniversario 94 del natalicio de Fidel

La Unión de Escritores y Artistas de Cuba se une a la celebración por natalicio de Fidel Castro, el mecenas más ferviente del arte y la literatura en nuestro país, para quien esas expresiones de la vida humana «debían llegar a ser un verdadero patrimonio del pueblo».

Fidel fue amigo de los más grandes intelectuales y artistas de su tiempo como Gabriel García Márquez, quien le confiaba sus novelas para que él se las corrigiera rigurosamente antes de publicarlas.

Hombre de vasta cultura, supo cultivar su intelecto y apreciar las variadas manifestaciones artísticas con gran placer.

Podía deleitarse al leer una novela como Cecilia Valdés de Cirilo Villaverde y confesar luego haber «vivido días felices, embelesado, olvidado de todo, trasladado prácticamente al siglo pasado [al siglo XIX] en las páginas de tan formidable historia de Cuba».

Gustaba de escuchar música, preferentemente clásica; se rodeaba de la belleza necesaria en un palacio de gobierno donde las artes visuales del siglo XX constituyen el único lujo permisible en su decorado; y desde su época de estudiante universitario atisbó la trascendencia futura de la más brillante de las bailarinas cubanas: Alicia Alonso, con quien compartió la pasión independentista y las ansias de justicia social.

En los años cincuenta, con Alfredo Guevara en la colina universitaria, soñó la Revolución por venir y una vez consumada estimuló el desarrollo de una industria cinematográfica propia. Y con Nicolás Guillén disfrutó de la auténtica poesía al tiempo que propuso fundar la UNEAC, consciente del papel de los intelectuales y artistas como agudos vigías y copartícipes del desarrollo de la nación.

Al decir de Eusebio Leal, Fidel era un revolucionario todo el tiempo, que reunía en sí el brío de la mano que empuña y la fuerza de las ideas que la gobiernan.

A su entendimiento del papel esencial del arte y la literatura en la Revolución cubana debemos el acceso universal de los cubanos al disfrute del arte y la fundación de cientos de instituciones culturales y escuelas formadoras de un talento artístico que adquirió pronto relieve internacional.

Fidel fue un interlocutor lúcido en cada uno de los encuentros con nuestra membresía y escuchó con sumo interés cuanto opinábamos.

Estaba convencido de que la gestión política y la resistencia ante la agresión imperial debían asentarse en la sustancia de la cultura; de que la cultura dejaría de ser cuestión de élite cuando perteneciera a todo el pueblo; de que sin cultura no habría libertad posible y de que lo primero que hay que salvar es la cultura.

La UNEAC de hoy sigue teniendo en Fidel ese paradigma de revolucionario completo y culto. Durante los debates de nuestro IX Congreso mucho se invocó su legado. En las palabras del presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez hallamos encarnado su mandato cuando nos pidió trabajar por hacer realidad todo lo que entendamos aportará al bien de la nación, a su espiritualidad, al porvenir que quieren negarnos los que no han podido destruirnos.

Celebremos este día de su 94 cumple vidas y la vigencia imperecedera de su ideario y sus nobles y perpetuas obras de infinito amor para Cuba y el mundo.

Secretariado de la UNEAC, agosto de 2020.