Creado en: septiembre 21, 2021 a las 12:56 pm.

Ada Elba Pérez: guajira deslumbrada con su cañón de ternura

Por Susana Méndez Muñoz

Ada Elba Pérez  es de esos seres especialmente dotados de sensibilidad y talento artísticos, y aunque su paso por la vida terrenal fue breve, marcó una huella profunda entre los que la conocieron y dejó como herencia a su país una notable obra  cultural y literaria.

Había nacido el 20 de septiembre de 1961, en  el pueblo de Jarahueca, en el espirituano Yaguajay,y falleció en La Habana el 14 de julio de 1992, tenía solo 30 años.

Estudió en la Escuela Provincial de Arte Olga Alonso de Santa Clara, y posteriormente en la Escuela Nacional de Arte, aprendizajes que se sumaron a sus naturales  dotes para la creación artística.

Fue una destacada instructora de arte y una creadora multifacética, en tan poco tiempo transitó por la literatura, la escultura y la pintura, y además por la composición musical y aquí el legado es especialmente dirigido a los niños con un  cancionero hermoso y educativo con temas como Señor arcoíris, Estela, granito de canela, El trencito y la hormiga, El vendedor de asombros, Ana la campana, El Cangrejo Alejo, muchos de los cuales  han sido muy populares en la voz de la reconocida cantautora Liuba María Hevia, su gran amiga, y también creo canciones para adultos.

Su creación poética

Pero Ada Elba era sobre todo poeta, lo dicen sus  versos, sus canciones y su vida dedicada a la poesía, la que consideró  “el cañón de la ternura”.

Mientras laboraba como Instructora de Arte en la Casa de Cultura de Plaza, de la capital, conducía programas radiales, escribía, cantaba,  producía cerámica y artesanía, tenía tiempo además para hacer un busto del escritor Alejo Carpentier, tal parece que intuyera que no le alcanzaría el tiempo para tanto que quiere crear, porque fue como ella misma dijo “una guajira deslumbrada y esos deslumbramientos trato de comunicarlos con todas las cosas que tengo a mano”.

Su producción literaria abarcó poesía, cuento, novela, testimonio y crítica literaria, y entre los temas a los que prestó atención se cuentan el amor a la tierra y a su sitio natal; el sentimiento internacionalista y un gran optimismo, Entre los temas abordados en sus obras se destacan el canto a la tierra que labra el campesino, el internacionalismo y el gran optimismo que caracterizaba su vida.

Identidad

Casi todo, la noche, y lo demás,
está en el patio.
La luna pasa en su caballo oscuro.
Yo me quedé muy dentro
hace veinte años en el parque infantil
entre un hombre y un perro que se fotografiaban.
Yo me he quedado aquí precisamente
porque quería verme, hablar conmigo,
y me sentí tan sola,
tan sola con mi pelo, con mis manos,
con tantas cosas mías fui tan sola
que entré a buscarme hasta mi desamparo,
hasta el húmedo fondo de las dudas,
hasta la más trivial de las vergüenzas,
hasta el miedo impreciso de encontrarme
y mentirme.
Me hallé sentada entre infinitas deudas,
extendida en el punto más pequeño.
Mentiras que me dije ya me asechan,
me juzgan.
Casi todo, la noche, y lo demás,
son mis conquistas,
esta rienda atraviesa el horizonte.
Casi todo, la noche, y lo demás,
están conmigo,
cargo con este viaje hacia mi encuentro,
hasta todos los rostros desde el hombre.
Salgo entre ustedes,
por esta vez ya vuelvo sin harapos,
con la pureza de los dedos de Mozart
y alguna culpa furtiva,
inconfesada.

Será siempre evocada

Desde 1982 pertenecía a la entonces Brigada Hermanos Saíz, desde la cual también encausó su obra; su labor integral mereció    Premio Abril, en 1990, Premio Luis Rogelio Nogueras, en 1990,   Reconocimiento  a su destacada participación en el Movimiento Artístico y Literario 1986, y  Diploma de Honor  del Ministerio de Cultura por su contribución al Movimiento de Artistas Aficionados 1988. El Día del Instructor de Arte (18 de febrero), de 1993, le fue conferida post mortem la Distinción  Raúl Gómez García.

A modo de recordación y promoción de su obra, se celebra desde el año 1997, en el mes de septiembre,  en La Habana, Isla de la Juventud y Jarahueca, la Bienal Identidad, título de  su primer libro publicado en 1988. En dicho evento se abunda sobre su vida y obra y se entregan los premios del Concurso Ada Elba Pérez,  en las manifestaciones Literatura y Artes Plásticas.

Su obra e inmensa sensibilidad permanecen en la memoria de muchos y ella será evocada siempre como una guajira deslumbrada con su cañón de ternura.

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