Creado en: septiembre 20, 2021 a las 09:20 am.

«Miradas en contexto» de la actualidad política y social cubana

Una visión desde diversos enfoques académicos a los disturbios ocurridos en Cuba el 11 y 12 de julio de 2021 es el aporte que realiza el libro digital “Miradas en contexto”, lanzado por OceanSur y publicado en la sección Libros Libres del sitio online Cubadebate.

Compilado por el Doctor en Ciencias Políticas Abel Enrique González Santamaría, el texto recoge los análisis y vivencias de 31 profesores universitarios de todo el país que reflexionan sobre los antecedentes, los hechos y las implicaciones de esos acontecimientos.

Escritos desde el compromiso con el proyecto revolucionario, muchos de ellos con el fervor de la pasión por su defensa, todos tienen la impronta del magisterio y la responsabilidad por la formación de las nuevas generaciones de cubanas y cubanos, a través del medio disponible en estos tiempos de pandemia: la comunicación virtual.

Desde el primer análisis, escrito por el Doctor en Ciencias Económicas y Médicas, Rafael Emilio Cervantes, se coloca a la sociedad cubana en medio de un complejo escenario, agudizado por la situación epidemiológica y el reforzamiento del bloqueo a Cuba por el Presidente Trump, que no ha variado con la nueva administración. “El 11 de julio de 2021 se consumó una agresión imperialista contra Cuba en forma de operación político-comunicacional”, asegura, y profundiza en el perfil de la guerra no convencional que se aplica contra nuestro país mediante la subversión abierta, el financiamiento de mercenarios internos que siembran la mentira y la violencia y el apoyo oportunista que le brindan las compañías transnacionales de las comunicaciones.

El Doctor en Ciencias Históricas de la Universidad de Oriente, Juan José Cabrales, al coincidir con ese enfoque, afirma que “aquí no hay casualidad ni espontaneidad alguna”, pues todo responde a un plan de extremar las presiones para producir carencias materiales – sobre todo de medicamentos, alimentos y combustibles – con el fin de promover un estallido social. En ese contexto, señala que la crisis económica prolongada ha provocado que el referente de socialismo que tienen varias generaciones en Cuba son las privaciones del período especial, insatisfacciones y penurias que han sabido manipular para sus intereses políticos.

Para el Doctor en Ciencias Filosóficas de la Universidad Central de Las Villas, Edgardo Romero, esas son las razones por las cuales no le sorprendieron los hechos, aunque le indignaron y lo movilizaron. Valora que, con un buen análisis de sus causas externas e internas, desde las ciencias sociales se podían prever tales sucesos y hace un llamado a nuestros medios de información, a nuestro sistema educativo, a nuestro sistema de capacitación política, a los cuadros y dirigentes ante la necesidad de ofrecer información actualizada y argumentada.

“Hay que investigar, estudiar, publicar y difundir sistemáticamente nuestros argumentos en los niveles académicos, los medios masivos y las redes sociales. En uno solo o dos de estos niveles, es insuficiente”, enfatiza. Igualmente profundiza sobre la base de legitimidad histórica de la Revolución, asumida por varias generaciones en el país, que no es unánimemente entendida ni homogéneamente asumida; por ello considera que “hay que actualizar nuestros espacios y métodos de participación popular, pues esa es la base de la legitimidad de las decisiones de gobierno”.

En sus más de 160 páginas se pueden encontrar reflexiones sobre la importancia de tomar de la historia del pensamiento político cubano, sobre todo del ideario martiano, para lidiar con los retos que enfrentamos en la actualidad; la necesidad de tomar en cuenta, con mayor incidencia, el papel de las ciencias sociales y políticas en nuestro proceso de desarrollo; el contexto latinoamericano, la crisis en la geopolítica mundial y la continuidad de las medidas de estrangulamiento de Estados Unidos contra Cuba; las teorías de la “guerra no convencional”, de “intervención humanitaria” y del “estado fallido”, que tiene larga data y fue enarbolado en ese contexto por Biden contra Cuba; las consecuencias de la pandemia en las sociedades del mundo, sobre todo en aquellas con mayor desarrollo del capitalismo neoliberal.

Muchos de los argumentos se centran en el derecho a la tranquilidad ciudadana y la obligación de nuestras fuerzas del orden para garantizarla, junto al derecho del pueblo a contribuir en el combate contra el desorden y el vandalismo; el papel de los medios y las redes sociales en la manipulación de la realidad, de desacreditar a la dirigencia del estado y la promoción abrumadora de mentiras, como la supuesta espontaneidad y el carácter pacífico de las protestas, el uso excesivo de la fuerza por la policía y la ausencia de actores externos con una agenda política y financiamiento.

Todos los análisis coinciden en el fracaso del intento de desestabilización del 11 y 12 de julio gracias al apoyo popular que aún mantiene la Revolución y la importancia de enfrentar con decisión y unidad los intentos de desencadenar el desaliento, el caos, el odio y el miedo en la población; de analizar nuestros problemas y hallarles solución propia a las dificultades, así como incrementar nuestra cultura política revolucionaria con métodos actuales, para llegar efectivamente a las nuevas generaciones.

Aún con la diversidad de fuentes y de centros universitarios de donde proceden los autores del libro, se destaca una unidad de pensamiento y reflexión. Estudios, anécdotas y comentarios que no solo provienen de las universidades de La Habana, Oriente y Las Villas, sino también de la Universidad de Camagüey “Ignacio Agramonte Loynaz”, la Universidad de Ciencias Pedagógicas “Enrique José Varona”, la Universidad de Guantánamo, la Universidad de Sancti Spíritus “José Martí Pérez”, la Universidad de Matanzas, la Universidad de Cienfuegos y la Universidad de Holguín “Oscar Lucero Moya”.

En el artículo final del libro, el compilador Abel Enrique González, quien es también abogado y profesor titular de la Universidad de La Habana, alerta que la operación político-comunicacional del llamado 11J fue derrotada, pero eso no indica que las amenazas y agresiones vayan a cesar.

Entender la esencia del conflicto bilateral con los Estados Unidos, en sus más de 100 años de historia, implica avanzar en el desarrollo del país y la defensa de la soberanía a pesar del complejo escenario político y social, confiando en que “el destino de la nación cubana lo deciden sus hijos, aquellos que aman y fundan”.

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