Creado en: noviembre 1, 2021 a las 10:47 am.

Cálida presencia en el Cervantino de Alain Pérez y su quinteto

Con un concierto presentado bajo el título de Viaje, el reconocido músico cubano Alain Pérez y su quinteto cerraron el programa artístico de la delegación cubana al 49 Festival Internacional Cervantino, que desde el pasado 13 de octubre tuvo como escenario disímiles escenarios de la ciudad mexicana de Guanajuato, Patrimonio de La Humanidad, evento en el que Cuba, y el estado azteca de Coahuila, fueron Invitados de Honor.

El espectáculo fue realizado en el espacio El Trasnoche, habilitado durante el Cervantino en el pintoresco Museo Hacienda San Gabriel de Barrera, Monumento Histórico ubicado a unos dos kilómetros y medio de la ciudad de Guanajuato. El también pianista, compositor, productor y arreglista cautivó al público asistente con su singular estilo en el que se entretejen el jazz, la fusión y la improvisación; a través de un espectáculo en el que trascienden sus  novedosos arreglos, con  ritmos tomados del son, el flamenco y la rumba.

Luego de hacer referencia al conocido poema  “Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas”, de la poeta, periodista y revolucionaria puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió, el popular cantante, guitarrista, bajista y percusionista, al parafrasear ese verso, dijo que Cuba y México poseen “un mismo corazón”; tras lo cual, a las 11 de la noche (hora de México) del viernes comenzó el aplaudido concierto que se extendió hasta pasada la primera hora del sábado.

El Trasnoche es un sitio concebido para alargar las noches cervantinas sin dejar de disfrutar la oferta musical que el Festival trae a la ciudad de Guanajuato, las cuales generalmente comienzan y terminan en otros escenarios antes de que comience allí la programación nocturna. Este lugar, asimismo, permite a los artistas formar redes de colaboración para futuros proyectos. 

Ibero909, popular radioemisora que transmitió el espectáculo en vivo (en FM),  con un gran titular en su edición digital expresa Alain Pérez Quinteto: Herencia de la vieja Cuba en Cervantino, el colega David Ovando afirma que “en perspectiva, la evolución de la música que parte del barrio, el canto bruto suscitado de esquina a esquina, donde no hay realidades rebuscadas, sino estilos de vida más asfálticos y donde subsiste un sentimiento que permanece en espera de manifestarse en el momento que el alma lo determine, conlleva un poder genuino. Así lo dio a entender Alain Pérez y su quinteto dentro de su presentación en Cervantino”.

Destaca que “el canto en Cuba se manifiesta como semillero y esta herencia se trasladó a la noche del viernes, dentro de la ex Hacienda San Gabriel, en lo que se conoce como escenario Trasnoche. Así se dio cuenta de la nutrida genealogía de la música cubana, que trastoca desde la raíz hasta llegar al trabajo de este quinteto, una agrupación que persiste en conservar en distintos niveles, a Cuba a nivel sonoro.

“No es nada nuevo decir —agrega el comentarista de Ibero909— que esta isla, se ha propuesto como proveedor de estilos en la voz y el canto, así como en baile. Desde ese punto este quinteto, reinventa parte de ello, al plantear cánones de experimentación (fincada en la tradición del free jazz), pero que conserven el saleroso sonido cubano”.

Al valorar la presencia de Alaín Pérez y su quinteto en esa pintoresca plaza con ambiente rural, David Ovando subraya que fue “un programa sonoro lleno crestas y valles, desenvuelto entre el complejo parangón del llamado Latin Jazz. En él se retoman los patrones del son y guaguancó cubano, pero también letras, por ejemplo, El yerberito moderno, donde inevitablemente la significación remite a Celia Cruz, aunque la resignificación recae en la caliente actuación de este quinteto.

“Las dos percusiones —apunta— dictaminan el alma de su propuesta, y en consecuencia del recital de aquella noche, dentro de éste, se otorgó un elemento que conectó con la raíz de un sentimiento genuino por la música. En ese sentido el Trasnoche, fungió como escenario para elaboración de un auténtico landscape, por un lado, la experiencia caliente de conectar con el sonido del guaguancó y la salsa cubana, pero también con el valor de la improvisación”.

Alain Pérez, quien comenzó a cantar y a tocar la guitarra y el piano en una agrupación cienfueguera cuando tenía 10 años de edad, está considerado un cubano universal tras dejar su impronta como músico junto a las célebres agrupaciones de Irakere y Chucho Valdés, Celia Cruz, Los Van Van, Issac Delgado y el español Paco de Lucía. En la actualidad “si bien arrastra por defecto el aural de esos nombres”, expresa Ibero 909, “en este proyecto logra amalgamar dos vertientes a través de un estilo propio, pero que como lo dio a entender la noche del viernes, comprometido consigo mismo con su rol de artista…”.

Su quinteto está integrado, además, por Andy García (piano), Alejandro Delgado (trompeta), Adonis Panter (congas) y Yandy García (drums). Alain se desempeña en el bajo, el timbal, la guitarra y la voz. Juntos, una vez más, pusieron en alto la fuerza y prestigio de la música cubana, para reafirmar, en la clausura de la presencia de Cuba en el Cervantino, los altos quilates que en todo el mundo hacen relucir a la cultura insular contemporánea.

El carismático músico ha dicho que “nací músico o la música me adoptó, me escogió. Nací, y sin darme cuenta aparecí en un escenario. Primero en el patio de mi casa, con los parranderos del pueblo y, de pronto, desde los 9 años, ya estaba ensayando, con mis lecciones de guitarra, de solfeo y piano. Creo que nací para esto. No sé hacer otra cosa. Bueno sí, amar”.

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