Creado en: diciembre 12, 2023 a las 09:55 am.

De cierta e importante manera

Foto: Fotograma de Azul y no tan rosa.

No es la primera vez que el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana se asoma a la pantalla doméstica, pero como está sucediendo en esta cuadragésimo cuarta convocatoria, con marcada y equilibrada intención entre programación, promoción e información, se tiene la percepción de que entre el Comité Organizador de la cita, la dirección del Icaic y el recién creado Instituto de Información y Comunicación Social (IICS) se labra un camino articulador que beneficia a nuestros telespectadores.

Valga una aclaración antes de que salte la liebre. Debido a disposiciones en el terreno de la propiedad intelectual y normas vigentes en la inmensa mayoría de los festivales y certámenes internacionales, es prácticamente imposible proyectar en televisoras o vías alternas materiales de ficción en concurso o comprometidos con compañías distribuidoras para próximos circuitos de estreno. Pero como nunca antes, se ha hecho un esfuerzo para que las noches de Multivisión y otros espacios habituales a lo largo de esta semana se pueblen de películas laureadas o valoradas por la crítica y el público en ediciones anteriores del festival. También hay que pensar en los aficionados al cine que residen fuera de la capital cubana.

Ver por estos días cine latinoamericano y caribeño de temas atractivos y probada calidad prolonga el empeño sostenido que, a lo largo de los años, han alentado espacios como De Nuestra América, conducido por Frank Padrón, y De cierta manera, concebido y comentado por Luciano Castillo.

En no pocos casos, las películas programadas llegan por primera vez a las pupilas de los televidentes que, por razones generacionales, no accedieron a ellas cuando eran novedades absolutas. O las tienen como referencias que necesitan ser confirmadas a partir de experiencias propias.

De acuerdo con la cartelera semanal anticipada por la tv Cubana, Luciano anuncia para el próximo jueves Fresa y chocolate, de Tomás Gutiérrez Alea, con la colaboración de Juan Carlos Tabío, basada en el cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo, de Senel Paz. Treinta años atrás, Fresa y chocolate rompió amarras y creó conciencia acerca de la necesidad de una ética socialista que desterrara prejuicios, dogmas y dobles raseros morales. Fue aquella y sigue siendo hoy, cuando afortunadamente la sociedad avanza y contamos con un revolucionario Código de las Familias, aprobado por votación popular y una expresa voluntad política que apuesta por la inclusión y contra todo tipo de discriminación y marginación, una otra gigantesca pelea cubana contra muy temibles demonios, llevada a cabo por un artista, por entonces, en el límite de sus fuerzas físicas, mas no humanas ni estéticas.

Para que se tenga una idea de las dificultades para que la propia película ocupara un lugar en la programación televisual, sépase que solo accedió a este medio 13 años después de su estreno y exitoso recorrido internacional. No fue ni es único el caso de Fresa y chocolate. En uno de los sistemáticos intercambios entre la dirección política del país y representantes de la vanguardia intelectual y artística nucleada en la Uneac, para dar seguimiento al IX Congreso de esta última organización, se abordó el tema de películas cubanas que nunca se habían proyectado en la pequeña pantalla, y se acordó despejar obstáculos y recuperar los tiempos perdidos. De ahí, como señalamos al encabezar esta nota, la importancia de alinear, en este y otros muchos asuntos, las voluntades y energías del Icaic, el IICS y la Uneac.

Los telespectadores que quedaron enganchados con la programación nocturna de Multivisión el último domingo, apreciaron el filme venezolano Azul y no tan rosa, de Miguel Ferrari. No es precisamente una obra maestra; da la sensación, por momentos, de cumplir con el adagio popular que reza, «quien mucho abarca, poco aprieta»; y la moraleja colgada al final revela la falta de convicción del realizador acerca de la efectividad del mensaje que quiso transmitir la película. Pero contada, en sentido general, con pulcritud, agilidad e ingenio, portadora de escenas de alto contenido humano, y protagonizada por un elenco compenetrado con los caracteres y las situaciones en juego, Azul y no tan rosa llama la atención sobre el respeto a la diversidad sexual, la paternidad responsable y la otredad inclusiva. La película, de gran éxito de público en su estreno, mereció en 2014 el Premio Goya a la Mejor Película Iberoamericana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *