Creado en: enero 13, 2023 a las 10:40 am.

El legado de Vittorio Garatti

Vittorio Garatti./Foto tomada de Internet.

Por José Antonio Choy López (Miembro de la sección de Arquitectura de la UNEAC)

Nos ha abandonado físicamente el maestro del difícil “arte de la arquitectura”: Vittorio Garatti. Murió en Milán el 12 de enero a los 96 años de edad. Sus enseñanzas y su obra lo trascenderán en el tiempo por dejar para Cuba y el mundo, una obra de valores imperecederos y aún inestimables, un tesoro espiritual para nuestra cultura tanto en el campo del urbanismo, la arquitectura de exposiciones y sus edificios para la enseñanza.

Dentro de esta herencia hay dos obras que iluminan el pensamiento del sencillo y modesto genio, el hombre que amó a Cuba y su proyecto de reinvindicación revolucionaría de manera incondicional por encima de cualquier circunstancia que lo intentara denigrar. Estas obras son las Escuelas de Ballet y la Escuela de Música del célebre conjunto de las Escuelas Nacionales de Arte.

En mi opinión, son tres los pilares de su pensamiento creador que distinguen e iluminan estas excepcionales obras: el uso del paisaje, el empleo de la tradición y el arte de su arquitectura.

El manejo del paisaje en estas dos escuelas no se reduce a la simple cuestión de integración o no al contexto; es una profunda indagación sobre el destino  de la arquitectura y el sitio donde se ancla, un diálogo provocador y subversivo de “el arte con la realidad del lugar”. La Escuela de Ballet se sumerge poco a poco en el bosque en un acto al mismo tiempo de aniquilación y resurrección. Al preguntarle a Vittorio porqué escogió este difícil terreno al lado del río, me respondió “porque quería que la arquitectura fuera devorada por el paisaje”. Música es una serpiente que interminablemente corona una suave colina, el famoso “gusano” que hace inconmensurable el paisaje y nos deja confundidos en relación ¡a la escala y al tiempo!

La tradición como savia nutricia de la arquitectura es otro valor nunca antes tratado tan radicalmente en nuestra arquitectura contemporánea. Solo por mencionar dos ejemplos y hay muchos, los abanicos de los arcos de las cúpulas de Ballet tomados de la arquitectura colonial de Trinidad, alcanzan una expresión inusitada y sorprendente al cambiar sus dimensiones. En ambas escuelas, el uso del ladrillo en las superficies y en las bóvedas de herencia catalanas y valencianas cobran una plasticidad de actualidad y vigencia proyectadas al futuro.

Por último, Vittorio nos demostró que la arquitectura en su condición de Arte Mayor, no puede hacer concesiones con ningún otro atributo que le pueda estorbar su libertad. Nos enseñó que los aspectos funcionales, estructurales o de otra índole deben supeditarse al disfrute de la arquitectura como arte, imponiendo a veces una manera diferente en el uso funcional de la misma. Así sucede con la espectacular aula de coreografía de la Escuela de Ballet que impone y propone una mirada múltiple y diferente a las formas de concebir las coreografías del ballet tradicional.

La herencia de la obra de Vittorio Garatti entraña entre otros muchos valores, habernos mostrado el verdadero espíritu y excelencia de la buena arquitectura, la poesía y la lírica que se esconde en el misterio “de lo cubano” expresado magistralmente en sus propuestas que ¡nunca morirán!

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