Creado en: abril 3, 2021 a las 03:11 pm.

El sello del artista (+Podcast)

Foto Liesther Amador/Uneac

En el año 2015 Harold López participó en la Bienal de La Habana. Permaneció en la sala expositiva, del proyecto «Zona Franca» y por primera vez pudo ver la reacción de la gente ante su obra. Las personas se detenían ante aquellos cuadros coloridos sin saber que el artista estaba allí. Ese día,  regresó a casa con la duda de cómo lograban reconocer sus cuadros y entendió que el artista posee un sello propio, aunque no sea consciente de ello.

La mayoría de los críticos de arte coinciden en que lo primero que impresiona al situarse frente a una obra del pintor cubano Harold López «es su fuerza inusitada de expresión, planteada en grandes zonas de colores impactantes que acogen, más allá de los detalles anecdóticos, a un desprevenido casting de hombres y mujeres que habitan trozos de paisajes naturales, urbanos e interiores».

Harold López Muñoz es considerado uno de los pintores de mayor poder expresivo de la pintura cubana actual. Se formó en la Academia de San Alejandro y posee un importante recorrido de exposiciones en Cuba, Norteamérica, Oriente y Europa.

“El arte contemporáneo se ha enfrascado más que nada en el objeto. Hay una tendencia a narrar la historia del hombre a través de los objetos que construye o abandona. Se hace como una arqueología del ser humano a través de las huellas que va dejando. En el caso de mi obra, me enfrento directamente al ser humano y no a la parte externa.  Es un reto muy grande abordar la figura humana en la creación, porque esa figura debe estar viva. Me interesan, sobre todo, las posturas que asume y los conflictos de las relaciones interpersonales”.

El artista confiesa sentir que el arte actual es un poco frio, “funciona a veces en determinados contextos, pero me resulta muy impersonal, por eso he tratado de hacer un arte un poco más cálido. Pretendo no sólo acercarme a las personas que entienden del tema, sino también a quienes no conocen de arte. Me he valido de la expresión color, porque es un reto muy grande de la pintura en particular y es algo que enlaza visualmente con el receptor. El ser humano está bombardeado por todo tipo de imágenes en las redes sociales y en su vida diaria. Por eso, es muy difícil que las personas se detengan ante una imagen. De ahí la necesidad de la precisión en el arte y del gancho visual que logre atrapar”.

Arte para todas y todos

“El compromiso social influye en la obra. El artista tiene que dominar las herramientas que posee y hacerse de un trabajo significativo. Cuando uno comienza a estudiar, imita lo que le gusta, pero, con la madurez se logra el lenguaje personal. Primero viene la parte formal de cómo voy a hacer mi obra y luego el concepto, que es lo más complejo  en el arte”.

“Siempre que se habla de compromiso social, se piensa en política y en cuestiones más profundas, pero hay artistas que tienen un compromiso social en determinado ámbito y lo expresan, aunque aparentemente no estén hablando de eso. El arte es polisémico y posee un lenguaje muy amplio. Los medios y estilos son diversos, pero el compromiso social siempre va a estar allí”.

El puente del creador

“Tuve la suerte de participar en el más reciente Congreso de la UNEAC. Los debates de preparación fueron significativos y de toda índole. Allí se abordaron desde temas económicos hasta los que propiamente tienen que ver con la cultura. Fue una experiencia muy enriquecedora, porque me permitió ver la organización por dentro, descubrir su parte más polémica. La función de la UNEAC es servir como puente a los creadores con las instancias más altas del país; detectar conflictos y mediar en ellos”.

“Siento que no se habla tanto del presente de la UNEAC, como de su pasado y no debería ser así, porque se trata de una organización con mucho presente, que ha resuelto problemas fundamentales en la Enseñanza Artística, ha establecido debates sobre el derecho de autor o la polémica relación arte-turismo, entre otros, y defiende el papel del artista en nuestra sociedad”.

“La presencia de los artistas jóvenes en la UNEAC es vital, porque nadie conoce mejor el tiempo que le ha tocado vivir, que un joven. Nosotros estamos en contacto directo con fenómenos y conflictos que, muchas veces, otras generaciones pasan por alto. Sin los jóvenes la organización muere, somos la savia vital”.

“En la Asociación de Artes Plásticas he visto cómo cada vez más los jóvenes se incorporan a la organización. Las exposiciones que se hacen en la galería Villa Manuela de la UNEAC, espacio en el que todo artista quisiera exponer, son mayormente de arte contemporáneo, un arte muy actual. Siento que en ese sentido la Asociación ha sabido regenerarse”.

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