Creado en: septiembre 23, 2021 a las 07:59 am.

En Polvo de alas de mariposa los poemas de amor a su verso

En Polvo de alas de mariposa los poemas de amor a su verso son numerosos, si tenemos en cuenta también aquellos que recrean la presencia e importancia del dolor en su vida, y por extensión, en su poesía, junto a los que se refieren a la trascendencia de la misma. Digamos, que de 82 textos que se recogen en el cuaderno, 25 están relacionados con la poética del escritor, en los cuales la palabra “verso” se repite 24 veces, ya sea propiamente dicha, o con sus sinónimos más socorridos. [1] Por cuanto uno de los grandes temas recurrentes en el libro es la poesía como objeto de reflexión.[2] En el poema que ha sido colocado como pórtico del libro Martí nos ofrece una autocaracterización de sus propios versos:

Dirán, puede ser que digan

Que estos efluvios de amor

Son de éste, o aquel o esotro:

            ¡Vive Dios!

Decidme, oh mariposas de colores,

Deleites vagos, enramada en flores,

Luz astral, ramos de oro, olor de selva:

Decid: ¿Sois de Frankfort, o sois de Huelva?[3]

Asistimos a una especie de proclamación de la autenticidad de su verso, y, por extensión, del papel de la inspiración dentro de su poética, lo que se expresa también a través del carácter irónico con que aquí enjuicia a la poesía romántica en contraposición a su poesía, resaltado con la interjección” ¡Vive Dios!”, y matizado por la presencia en su misma estructura de un arranque herediano que recorre a casi toda la segunda estrofa del poema. Lo que viene a constituirse en una manera muy ingeniosa de reconocer su innegable relación con esta poesía.[4] El poema, más allá de su condición de pórtico del libro, señala la importancia del tema del amor en el cuaderno y en su obra. Por eso confiesa abiertamente que sus versos son “efluvios de amor”. Aquí viene a colación una idea de Allen N. Phillips sobre el poema pórtico de Versos sencillos, pues en este texto inaugural de Polvo de alas de mariposa “Martí puntualiza la tonalidad de su propia lírica. El poeta no tarda en establecer con claridad sus preferencias «naturales», por decirlo así: a lo exótico – geográfico, antepone” el poder de lo natural de sus versos.[5] Por su parte, Luis Álvarez considera al texto como “prólogo lírico hermanado con “Académica” de Versos libres, tanto del conjunto lírico, como de la propia palabra del artista y su poética explícita, y como manifestación de su voluntad de enraizar sus versos en lo propio entrañable.”[6]

Reparemos en la presencia del término “mariposa” en este poema pórtico ya como sinónimo de inspiración o altura creativa, hilvanándose de forma natural al título de la colección, y en su condición de versos a un tiempo de una ligereza “que confirma la levedad del mundo”-“Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz” -, y de un afán trascendente, dado por su autenticidad, cualidades que llegan a caracterizar a la totalidad del poemario. Es útil recordar aquí que “la poética de José Martí se va anudando cada vez más, ciñéndose a un centro único, al que convergen sus nociones configuradoras lo natural, que es la primera cualidad de la inspiración, contiene en sí lo espontáneo. Lo sencillo, lo claro, lo sincero, es decir lo que le es propio al poeta, la libertad, que es otra cualidad de la inspiración”[7].

En ese mismo afán de autoconfesión se sitúa el madrigal “Digo que cuando salto”, adscripto al principio de poética martiano que reclama contra el verso retórico y ornado el verso natural:

Digo que cuando salto

De un papel de comercio a un verso ardiente

Que viene de lo alto

Y me pasa

Y me pasa rozando por la frente,

No curo que imagine un alma fatua

Que en ajeno taller forjo mi estatua.[8]

Se respira en la enunciación del poema la autoridad de la voz que “sostiene”, “estima”, “piensa” y “proclama” la autenticidad de su verso, que es literal y directamente aludido, así como de paso también se refiere al carácter fugaz o inesperado de la inspiración, uno de los temas de su poesía. Tanto este poema como el anterior están emparentados con “Académica” de los endecasílabos hirsutos, pues su verso asume todos los desafíos para demostrar su legitimidad: no es romántico, no es imitador ni epígono de nadie. Lourdes Ocampo ve afinidades de este poema con “Hierro” de Versos libres, lo que es cierto, pues el texto surge a caballo entre la ganancia del sustento y la meditación literaria, y el planteo inicial es el mismo, pero sin la indignación que exhibe el perteneciente a sus encrespados versos:[9]

Ganado tengo el pan: hágase el verso,-

Y en su dulce comercio se ejercite

 La mano, que cual prófugo perdido

Entre oscuras malezas, o quien lleva

A rastra enorme peso, andaba ha poco

Sumas hilando y revolviendo cifras.[10]

Quien lee por primera vez esta colección apenas si repare en la recurrente presencia de textos de poética entre sus páginas, de la que sigue dando cuenta su desbordado poema: “Triste, impaciente, volador, lloroso”:

Triste, impaciente, volador, lloroso,

En lágrimas la faz, la pluma inquieta:

El demonio del verso

Que está a la puerta![11]

Texto que viene a constituir una especie de dramatización del proceso irruptivo de la inspiración, en cuyos avatares el verso es a la vez volador y como un demonio, es decir, rebelde, extraordinario o sobrenatural, cual polvo de alas que dejó la mariposa.[12] La cualidad de alumbramiento e irrupción está contenida en las siguientes reflexiones conservadas en los apuntes en hojas sueltas:

La inspiración es en la mente como un desmembramiento: se siente algo que viene, paredes que se caen, voces confusas, – y como que se abren, vastísimos salones, a que los ilumine blanda luz de estrellas. Como que se abren a interior palacio para la visita de un rey desconocido: se sienten montes que ruedan, y que caen, y se vislumbran espacios aéreos, tan ricos como dicen que son los fondos de los mares!-.

Los versos vienen como empujados desde dentro, y amoldados, dispuestos, encaramados en un taller interior […] un pensamiento vuela sobre otro: es torbellino, remolino, cita de cometas, hervor de ráfagas. Después, queda el dolor de lo que se fue, el deslumbramiento de lo que se vio, la vergüenza de lo que no se dijo, – y unas cuantas líneas escritas, escombro y miseria! Oh, lo sumo va al aire! – La pluma, como llevada de un duende, rasguea líneas informes, volcánicas, inquietas. Más parece Dios que tiembla que pluma que escribe.[13]

Esta misma idea más resumidamente expuesta puede encontrarse en su poema “[Se la siente venir]”, recogido en Versos libres:

Se la siente venir: como palacio,

En ruina que postrado mayordomo

Con mano vacilante alegra y limpia

A la venida de la reina, el cráneo

En fiesta y confusión aguarda el verso. –[14]

Pues el venero atormentado de la inspiración, según González y Schulman, es uno de los más relevantes principios de su poética. [15]A la autenticidad de su verso y de su inspiración se refiere en el propio “Cuaderno de apuntes 6” cuando afirma:

Mas esa fue en el primer momento la inspiración sana del corazón, vino a ser luego la inspiración fatigada de la imaginación. De la trascendental e influyente inspiración voluntaria vino a la floja y fría inspiración voluntaria. Cada pensamiento trae su molde: mas, así como piedra de litógrafo se gasta cuando imprimen en ella muy numerosos ejemplos y pierde vigor de línea y tinta la figura impresa, así pierde fuerza de influir y color con que brillar el pensamiento que cae sobre otros pensamientos en un molde usado. Y lo que comenzó como rugido de león, acaba a poco como ladrido de can.[16]

Las imágenes de musa, inspiración y poesía trascendente son referidas con gran eficacia expresiva en un poema que parece explicitar el sentido del tentativo título del cuaderno:

Que mis versos vuelan

Como mariposas

Pequeñas e inquietas:

Ay! Quédate, y verás la maravilla

    De una mariposa

Que cubre con sus alas

                    Toda la tierra.[17]

En el texto Martí expresa su confianza en la trascendencia de su poesía y, por extensión, de su obra, y en el poder de la inspiración a la hora de concebir y conformar la obra poética; o, dicho de otra manera, muestra su fe en el poder y trascendencia de la poesía como forma universal de la verdad y la belleza. La evidencia de la visión nos confiesa que el poema, aunque sugiere todas esas ideas que hemos referido, es también enigmático. La mariposa, símbolo ya aquí estudiado en el contexto de la obra martiana, como símbolo de lo futuro, lo espiritual, lo elevado, por extensión, genial, también está contenida entre las imágenes que denotan una poesía natural. “El futuro de la poesía – la modernidad – pasa por acogerse a la poesía natural – verdadera – porque solo en ella se alcanza el interior del hombre, es decir, el mundo de sus sentimientos.”[18] Entre los poemas referidos a la inspiración figura uno en Polvo… que recrea otro de los principios capitales de la poética de Martí:

     Escribe:

Escribe eso que cuentas.

  • Aún tengo las entrañas recién rotas:

No puedo todavía! [19]

Nos referimos al precepto que refiere que se deben dejar descansar las impresiones o las vivencias en poesía, para luego recrearlas desde la evocación. Y, propiamente también, a la incapacidad de la palabra para reflejar fielmente el sentimiento y las impresiones del poeta.[20] Una variante más elaborada de esa misma idea encontramos en un poema recogido en Versos libres:

No esta canción desoladora escribo

En hora de dolor:

¡Jamás se escriba

En hora de dolor.[21]

El alto concepto del vehículo expresivo y del poder de la inspiración, muy vinculado con la idea de la poiesis queda expresado no solo en los poemas anteriormente referidos sino también en fragmentos como estos:

Es preciso dejar reposar las impresiones. En silencio hacen su obra y camino. De este reposo viene el juicio sólido, pleno, seguro. El juicio que sigue inmediatamente a la impresión es incompleto.[22]

No debe expresarse en poesía sino lo muy tierno. Hacer al lenguaje poético vehículo de toda nimiedad; poner en rima frases que están a punto en carta amorosa, o artículo de prensa – vale tanto como obligar a elegantísima y cultísima dama a trabajos de antesala y de cocina. Respetarla es preciso – no profanarla.[23]

La rotundidad del epigrama en Polvo… puede dar cabida aquí a un poema donde, al tiempo que se realza al amor como sentimiento que singulariza y distingue al ser humano – aspecto ya tratado en un capítulo anterior – se defiende lo natural en la amplia gama de su verso:

Mis pensamientos

Pensando en ella,

Retozan, saltan,

Matizan, juegan,

Como corderos

En yerba nueva.[24]

Por tanto lo natural es la materia por excelencia para ser comparada con sus versos:

En chispas, como el fuego,

Mis versos saltan.

Así contra la roca

Las aguas azules quebradas estallan.[25]

El enunciado “contra el verso retórico y ornado, el verso natural”.- que sería no aquel de tono uniforme, si no aquel que fuese fiel a la diversidad de la naturaleza misma-”[26] se repite por medio de disímiles formas en estrofas breves, aladas y sentenciosas, aludiendo en muchas ocasiones como esta al carácter irruptivo de la poesía. La poesía como irrupción es trasmitida aquí mediante un verso que refiere un mundo en conflicto, o en contraposición con algo. “El espíritu es como un monte que, al alba, encendido, desata sus fuentes: así el poeta se conmueve y crea, lleno de un sentimiento litúrgico de contagio solar, como si la luz, volviendo a sus raíces, no se resolviera en claridad, sino en materia de ignición.”[27] El poema parece ser una variante de la idea recogida en el fragmento del prólogo a Versos sencillos que refiere:” […] escribí versos. A veces ruge el mar, y revienta la ola, en la noche negra, contra las rocas del castillo ensangrentado.”; que se complementa en aquel poemario con lo que sigue: “a veces susurra la abeja, merodeando entre las flores.”[28]. Con lo que son descritas maneras entrañables de manifestarse su verso, destacándose en el poema de Polvo… que analizamos las formas irruptivas, que bien recuerdan la poética de los “endecasílabos hirsutos”. Este texto es comparado por Luis Álvarez con la estrofa 2 del poema número V de Versos sencillos:

Mi verso es como un puñal

Que por el puño echa flor:

Mi verso es un surtidor

Que da un agua de coral.[29]

El verso es entonces sinónimo de vigor, combatividad y fortaleza trasmitidos por los sustantivos “fuego” y “puñal” en cada uno de los poemas. Estas maneras, acompañadas por otras más acompasadas, como las que se describen en el prólogo a Versos sencillos, “dan fe de la agudeza incisiva del arte […] que, al mismo tiempo, constituye una rendición espiritual, tierna y delicada y […] destila la esencia del alma atormentada del poeta.”[30] Y en consonancia también con el fragmento aquí citado del prólogo a sus versos de madurez, acaso de una manera más idéntica recoge Polvo… un vibrante epigrama donde se vuelve a proclamar que el verso contiene las mismas cualidades de la naturaleza:[31]

De estos versillos

Nadie se queje:

A veces es un mar el que rebosa

Y una alondra que pasa es otras veces.[32]

Se vuelve a insistir aquí en que en el verso tienen cabida lo desenfrenado y lo armonioso a un tiempo, lo ligero y lo grave a la vez, o trocado el uno en el otro. El mar, al decir de Schulman, confiere inmensidad al valor espiritual de la imagen, y representa una abstracción de la libertad. [33] La recurrente idea del verso natural en su poesía nos recuerda que “Martí autojustificó su poética, consciente de las renovaciones expresivas suscitadas por la virtualidad humana. Buena parte de la obra poética de Martí está dedicada a explicar, analizar, discutir y defender su propia poesía. Martí reflexionó agudamente sobre su estética y ha dejado la mejor aportación para su crítica.” [34]Ada Teja opina al respecto que en este poema se aprecia la presencia del uso de la antítesis en Martí, que tiene la función de revelar el mundo, mostrar las dos caras opuestas pero constitutivas de la realidad, es esto y aquello.[35]

Las cualidades de lo natural se constituyen en fuentes para la concepción de metáforas que Martí eficazmente dedica a su verso, a su poesía. Por eso, remarcando el carácter amoroso[36] de este libro, exclama el poeta:

Libro de amor, que se cierra

Sin nube, mancha ni ocaso,

Fuente pura, limpio vaso,

Vete a consolar la tierra![37]

Algunos estudiosos ven en este principio de la poética martiana que desecha el “verso retórico y ornado” cierta influencia de la estética del gran escritor español Francisco de Quevedo. Refieren que todo parece indicar, que en lo que respecta a la lengua, hay mayor influjo del conceptismo de Quevedo, Gracián y Calderón en la escritura martiana que de retruécanos gongorinos. La sintaxis de Martí tiene más de la telaraña y el dinamismo del pensamiento que del gusto por el esteticismo formal. Al respecto Fina García Marruz, en su libro Quevedo, extracta una frase del mordaz español donde habla que “más pronto hiere el alma el lenguaje natural que el del arte”, entendiendo “hiere el alma” como sinonimia de “sensibiliza el alma”. Ambos, Quevedo y Martí, se propusieron la difícil tarea de alcanzar la naturalidad de la lengua, que no implica populismo, sino reflejar la realidad con todo el entorno natural que el escritor tiene para sí. Al respecto Fina García Marruz ha advertido que el lenguaje “natural”, lejos de alejarse del “arte”, alcanza en su desnudez su suma expresión, mientras que el adorno retórico suplanta a la vida y al arte a la vez.[38]

Nos proclama el escritor una y otra vez el verso natural como fruto del dolor y como alivio a él – el carácter balsámico del verso, y el dolor como su inspirador, al decir de González y Schulman[39] – el verso como sinónimo de lo puro, donde ocurre la gravitación de lo espiritual y lo natural a través de la poesía. El poema en cuestión denota a la literatura martiana “como expresión de verdades universales, como magisterio social y actividad creadora que se propone el bien del prójimo. Estos conceptos teóricos reflejan los rasgos psíquicos de un ser agónico, dedicado a una misión social.” [40] 

En algunos poemas del libro la máxima proclamada “contra el verso retórico y ornado el verso natural” se convierte también en la proclamación de la autenticidad de su verso, lo que tiene como fundamento el principio de su poética que expresa la necesidad del cultivo de una forma de índole antirretórica, considerada como la encarnación estética del concepto” en la que la sencillez y la naturalidad fueran las cualidades sobresalientes:[41]

Lo que al labio saco

Lo saco del pecho:

Si sale en alemán, es que alemanes

El amor y el dolor se están volviendo.[42]

Es como una variante del poema “pórtico” del libro “Dirán, puede ser que digan”, donde hay presente cierta ironía que cubre la manifestación del carácter sagrado de su dolor, pese a cualquier cuestionamiento. Martí también ironiza con su cuestionada pertenencia al romanticismo, y proclama su verso natural, en un texto muy relacionado con estos dos que acabo de citar donde insiste en tratar el tema del amor junto a estos asuntos de poética:

¿Qué este canto mío

Es canto alemán?

Pues dime: aquellos besos que me diste

¿También allá se dan?[43]

La recordada máxima, esbozada por el poeta en sus Versos libres, puede aflorar en un poema sencillo y enigmático a un tiempo como muchos de los que integran Polvo de alas de mariposa:

Murmurando versos

Paso por la tierra:

Así pasa el aire

Quejoso por las suaves madreselvas.[44]

El texto nos recuerda por su ángulo semántico la estrofa de Versos sencillos “Vengo del sol y al sol voy: / Soy el amor: soy el verso!”, [45]porque en ambas estrofas se concibe al amor y el espíritu como un todo que es afín, y reúne cielo y tierra. Esta idea del verso natural en Martí “parte de la vivencia de que es preciso vencer el artificio con la naturaleza, la convención con la sinceridad. Lo verídico, para él, es siempre natural, y, por otra parte, la naturaleza no es enemiga de la imaginación ni del espíritu. La poética de Martí, a ese respecto, es de estirpe claramente romántica, aunque logra una dimensión de inmediatez en lo humano que el romanticismo como escuela no conoció.[46] Dicho verso natural no propugnaba otra cosa que el equilibrio entre el pensamiento y la forma, de modo que “en un estilo bien construido, la separación de los dos resultaría imposible. La originalidad de la idea debía determinar la originalidad de la forma. En la búsqueda de tal armonía están inmersos sus cuestionamientos sobre la necesidad del verso natural, los que poseen muchas veces un carácter dialógico o coloquial: “Poesía ornamental // Eso es hacer de la poesía un mero arte de ornamentación.”

“- Los hombres nuevos. // A la Academia de los Retóricos, la Academia de la Naturaleza.”

“Otro amaneramiento hay en el estilo, – que consiste en fingir, contra lo que enseña la naturaleza, una frialdad marmórea que suele dar hermosura de mármol a lo que se escribe, pero le quita lo que el estilo debe tener, el salto del arroyo, el color de las hojas, la majestad de la palma, la lava del volcán.”

“Que el estilo, creado en la tentativa de expresar lo que se ve, fuera y dentro de sí, ha de salirse del modelo de la naturaleza donde no todo es llano, ni cerro suave, sino de vez en cuando hay palmas, torrentes, abras, montañas.”

“No hay poesía descriptiva y parafrástica. Poesía íntima: no más poesía verbosa, sino animosa. Es necesario que la poesía deje de ser verbosa y empiece a ser armoniosa.”[47]

Este rechazo del verso español de su época, junto al cultivo de la tradición clásica española, asumida en este poemario a través de formas métricas y estróficas que bien la caracterizan muestra su independencia de los modelos literarios y culturales preconcebidos, como bien recuerda Ada Teja.[48]


[1]  “efluvios de amor”, p. 25; “verso ardiente”, p. 26; volador … el demonio del verso”, p. 27;”los poemas que escribo”, p. 36; “Que mis versos vuelan”, p. 40; “Mis versos saltan, p. 44; “Murmurando versos”, p. 54; Cuando viene el verso […] / Pasas tú, – y el verso / Pasa también”, p. 55;  “Lo que al labio saco… si sale en alemán (sustantivo “verso” sugerido a través de otras palabras), p. 60; “De estos versillos”, p. 61; “Libro de amor que se cierra”( por extensión, “libro”), p. 62; referencia indirecta, pero referencia al fin, vinculada a lo que él necesita expresar: “Al compás de los versos de Meleo se baila y se goza: / Al compás de los versos de Flámeo se sufre y se llora: -“, p. 67; “Saqué del alma estos extraños versos”, p. 70; “fugaces versos míos”, p. 73; (yo) omitido “Caeré sobre la tierra”, como sinónimo de obra, versos, p. 76; “Por qué en libros no vierto el alma ardiente:-/ Oh, sí! : yo escribiré todos los libros/ Que quepan en su frente!, p. 78; “cielo donde escribir lo que me inspiras”, p. 83; “De mis versos ¿qué me queda?, p. 108;”Canto mío, canto alemán”, p. 97; “Mi breve estrofa”, p. 100.

[2]  Véase Luis Álvarez. “Pro Captu Lectoris: Los versos mínimos de José Martí”, Conversar con el otro. Ediciones Unión, 1990, La Habana, p. 51.

[3] José Martí.  Polvo de alas de mariposa. Ob. cit, p 25.

[4] Este texto tiene una “variante” en el poema “Lo que al labio saco”, donde hay referencia nuevamente al “verso alemán” y al “amor” como sustantivo entronizado para referir la autenticidad de su verso, mezclado aquí al dolor ineludible. El matiz irónico que se respira es el mismo. Ver José Martí. Ob. cit, p. 60:

Lo que al labio saco

Lo saco del pecho:

Si sale en alemán, es que alemanes

El amor y el dolor se están volviendo

Más abiertos y programáticos son los siguientes versos:

Mendrugo en joya, y muerto en pompas reales

Es el verso español […]

Le falta libertad […]

Púdrase de una vez, púdrase y surja

El pensamiento redimido

[…] Un verso forje

Donde quepa la luz;

De América y del hombre digno sea.

José Martí. Obras Completas, Edición Crítica, t. 14, 2007, La Habana, p. 292.

De los que afirma Francisco de Oraá: “Y, asunto ya de historia literaria; hasta como programa, bastaría una línea: “Contra el verso retórico y ornado”, pero con un alcance de liberación política”.  Francisco de Oraá. “El corcel que galopa hacia la estrella” en Persona, lugar y tiempo, Ediciones Unión, La Habana, 2001, p. 30.

[5] Phillips, Allen, N. “Naturaleza y metáfora en algunos poemas de Martí” en Temas del Modernismo hispánico y otros estudios. Editorial Gredos, 1974, Madrid, p. 251. Estas ideas expresadas en verso tienen también un fuerte referente en el pensamiento del escritor. Sirvan de ejemplo los siguientes:

“A nuevo universo, nuevos cantos”. José Martí. “Idilio de Noruega. Poesía y ciencia.” Obras completas, Edición crítica, t. 18, p. 72. “La poesía no es el canto débil de la naturaleza plástica: ésta es la poesía de los pueblos esclavos y cobardes. La poesía de las naciones libres, la de los pueblos dueños, la de nuestra tierra americana, es la que desentraña y ahonda, en el hombre las razones de la vida, en la tierra los gérmenes del ser.” “Toda nación debe tener un carácter propio y especial, ¿hay vida nacional sin literatura propia? […] ¿Por qué en la tierra nueva americana se ha de vivir la vieja vida europea?” José Martí. La clara voz de México. Citado en Ángel Augier. “Martí poeta, y su influencia innovadora en la poesía de América”. Acción y poesía en José Martí, Centro de Estudios Martianos y Letras Cubanas, 1980, p. 105 y 139, respectivamente.

[6] Luis Álvarez. Prólogo a Polvo de alas de mariposa, Centro de Estudios Martianos y Artex, La Habana, 1994, pp.11 y 12, respectivamente.

[7]  Alfredo Roggiano. “Poética y estilo en José Martí” en Antología Crítica de José Martí. Editorial Cultura, 1960, México, D. F., p. 47.

[8] José Martí. Polvo…, p. 26. El subrayado es mío.

[9] Ver Lourdes Ocampo. “Polvo de alas de mariposa: versos martianos”. Portal José Martí. 9 de abril de 2013, p. 3. www. josemarti.cu

[10] José Martí. Obras Completas, Edición crítica, Poesía I, t. 14, Centro de Estudios Martianos, 2007, p. 105.

[11] José Martí. Polvo…, p. 27. Existe una versión manuscrita del poema donde en vez de decir “pluma” dice “mano”.

[12] Del poema ha dicho Eugenio Florit: “el verso único y tremendo […] ¿Puede decirse más en menos palabras? ¿Cabe otra mejor explicación del momento crítico en que el poeta necesita escribir porque su verso se lo reclama?” Eugenio Florit. “Versos” en Antología crítica de José Martí. Editorial Cultura, México, D. F, 1960, p. 320.

[13] José Martí. Obras completas, T.22, pp. 285 y 325, respectivamente.

[14] José Martí. Obras completas, Edición crítica, Poesía I, T. 14, p. 281.

[15] Este venero atormentado toma también cuerpo en los siguientes fragmentos de su poesía:

“Sufro, cuando no viene: Yo no tengo / Otro amor en el mundo, ¡oh mi poesía”. José Martí. “Mi poesía” Obras Completas, Edición crítica, Poesía I, T. 14, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2007, p. 231. “La imagen amo: a oscuras la persigo, / Y sin llegarla a haber siempre la veo; / Pero caigo en la lucha, y me fatigo / Y la cansada frente me golpeo.”. José Martí. “La vi ayer: la vi hoy” Obras Completas, Edición crítica, Poesía II, T. 15, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2007, p. 121.

[16] José Martí. Obras completas, t. 21, p. 185. “El poeta, sacerdote oficiante, no debe escribir más que en estado de trance. Los versos han de escribirse con el corazón, con el alma. Y para decir lo cierto, lo verdadero. [ …] Leal a la inspiración y capaz de serlo, original por dentro y diestro en traducirse, de contenido auténtico y virgíneo y con fácil y brillante vehículo, Martí adquiere con esta certera posición estética su condición de gran maestro de la poesía y de la prosa, de punto de partida de un gran movimiento literario.” (Andrés Iduarte. Martí, escritor, pp. 268 y 273, respectivamente.)

[17] José Martí. Polvo de alas de mariposa. Centro de Estudios Martianos y Artex, La Habana, 1994, p. 40.

[18] Ángel Esteban. La modernidad literaria de Bécquer a Martí. Impredisur, Granada, 1992, p. 119.

[19] José Martí. Ob. cit., p. 79.Recordemos que el poema “Airados me preguntan” trata también este tema, Ob. cit, p. 78.

[20] Recuérdese que tratan este mismo asunto los poemas “Palabras? Ya se  palabras”, “Papel faltarme

podrá “y “No leas en libros ajenos”. José Martí. Polvo…, Centro de Estudios Martianos y Artex, 1994, pp. 82, 83 y 86, respectivamente.

[21]  José Martí. “[Yo sacaré en el pecho lo que tengo]”, Versos libres, Obras completas, Edición crítica, t. 14, p. 221. Este precepto también aflora en la siguiente cita: “Escribir después no es pensar después.” José Martí.  Carta a Miguel F. Viondi, New York, 1ro de diciembre [1881.]. Obras completas, T. 20, p. 289.

[22] José Martí. Obras Completas, T. 21, p. 189.

[23] José Martí. Obras Completas, T. 21, p. 331.

[24] José Martí. Polvo de alas de mariposa, p. 42.

[25] José Martí. Polvo de alas de mariposa, p.44.

[26] Fina García Marruz. El amor como energía revolucionaria en José Martí, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2003, p. 70.

[27] Cintio Vitier. “Trasluces de Ismaelillo” en Temas martianos, 1ra serie, Biblioteca Nacional, Instituto Cubano del Libro, 1969, p. 147.

[28] José Martí. Obras completas, Edición crítica, Poesía I, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2007, p. 297.

[29] José Martí. Obras completas, Edición crítica, Poesía I, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2007, p. 307.

[30] Ivan Schulman. Símbolo y color en la obra de José Martí, Editorial Gredos, Madrid, 1970, p. 283.

[31]  En este sentido Martí llega a llamarlo “mi verso montaraz” en el poema “Poética” de Versos libres, entre otras metáforas que apelan a lo natural:

[…] De espadines

Sabe mi verso, y de jubón violeta

Y toca rubia, y calza acuclillada.

Sabe de vinos tibios y de amores

Mi verso montaraz; pero el silencio

Del verdadero amor, y la espesura

De la selva prolífica prefiere:

¡Cual gusta del canario, cuál del águila!

“Mi poesía”, Obras completas, Edición crítica, T. 14 Centro de Estudios Martianos, p. 213.

Pandereta y zampoña y flauta y

Es el verso español. Allá a lo lejos

Ruge el mar, brilla el cielo, habla la selva:

¡Ola el verso ha de ser, y azul sereno,

Y roble en que los vientos enfrenados

Se paren a admirar, y las palmas

A abrir sus alas y a colgar sus nidos.

[…]

Bajo la falsa púrpura cojea

Le falta libertad.

“[Pandereta y zampoña]” Obras completas, Edición crítica, T. 14 Centro de Estudios Martianos, p. 292. Véase igualmente “[Bruñen el madrigal]”. Ob. Cit, pp. 274 – 275.

El fundamento social de la idea del verso natural proclamada por Martí en su obra estriba en el hecho de que “la naturaleza permite percibir la originalidad propia, llenar el vacío espiritual, y en última instancia reafirmar el derecho a la imagen nacional individual” Yuri Guirin Ob. cit, p. 62; y en el razonamiento de que “la gran preocupación de Martí, en relación con la raíz hispánica de la lengua que usa, es la de la adaptabilidad del instrumento a los tiempos nuevos”, precepto este último que también justifica la condición precursora del coloquialismo que atesoran estos versos. Véase Guillermo Díaz Plaja. “Lenguaje, verso y poesía en José Martí” en Cuadernos Hispanoamericanos (Madrid) 39 (1953), p. 313.  Así como el hecho de que lo que más le importa es la sinceridad, la autenticidad, la honradez, como refiere Andrés Iduarte. Y  una de las ideas teóricas de Martí que sustenta este precepto, y, por supuesto,  la importancia de la inspiración, es esta ,vertida curiosamente en el cuaderno de apuntes 6, donde se atesoran los originales de Polvo: “Pasa en poesía como en pintura: se debe copiar del natural, y no hacer las figuras de memoria. –“José Martí. O. C., T. 21, p. 176.

[32] José Martí. Polvo, p. 61. En este poema como en la estrofa “Mi verso es de un verde claro/ Y de un carmín encendido: / Mi verso es un ciervo herido/ Que busca en el monte amparo”, según Ivan Schulman, se encarnan antítesis emotivas y valores simbólicos duales que guiaron la musa del poeta.” Vemos aquí en contraste, por un lado, la plenitud que alcanza el verso del poeta al contacto con la naturaleza […] por otro, su alma atormentada, arrastrada a implacable actividad al servicio de la humanidad, y condenada, por tanto, a vivir en plena tempestad […] Dos notas – serenidad y turbulencia – caracterizan su obra poética” Ver Ivan Schulman. Símbolo y color en la obra de José Martí, pp. 444 – 445.

[33] Ivan Schulman. Símbolo y color en la obra de José Martí, p. 239.

[34] Juan Carlos Ghiano. “Martí poeta” en Antología Crítica de José Martí, Editorial Cultura, 1960, México, D. F., pp. 351 y 49, respectivamente.

[35] Ada Teja, Ob. cit., p. 95. Sobre esta doble condición de su poesía ha afirmado Fina García Marruz que son versos de equilibrio, de verdadera síntesis de una cerrazón y de una apertura, domados, trascendidos. Si a veces cree haber sentido la impotencia y la cólera de la naturaleza ante el obstáculo que se yergue como una roca, símbolo del poder orgulloso y manchado por el crimen, otra, la más pequeña o alada criatura le corrobora la superior constancia de la vida. Fina García Marruz. El amor como energía revolucionaria en José Martí., p. 84.

[36]  En este poema de poética el cataloga a su verso, y confiesa que es un libro de amor, como en el que los hacedores de la edición crítica de la Poesía de Martí correspondiente a 1985 colocan como primer poema de la colección: “Dirán puede ser que digan/ Que estos efluvios de amor…”

[37] José Martí.  Polvo de alas de mariposa, p. 62.

[38] Véase David Leyva. “Dante Alighieri y José Martí” en La sinuosa imagen grotesca en José Martí, Ediciones Sed de Belleza, Santa Clara, 2014, p. 129.

[39] Ver Manuel Pedro González e Ivan Schulman. José Martí. Esquema Ideológico, p. 38.

[40] Manuel Pedro González e Ivan Schulman. José Martí. Esquema Ideológico., p. 320.

[41] Ivan Schulman. Símbolo y color en la obra de J.M.  Editorial Gredos, Madrid, 1970, p. 34. La idea del verso natural hubo de calar hondamente en los poetas del habla hispana que le sucedieron a Martí. Un ejemplo de ello lo encontramos en el siguiente verso de Antonio Machado: “Verso libre, verso libre… líbrate mejor del verso, cuando te esclavice.” Antonio Machado. Poesía y Prosa (Obras de Antonio Machado : 267) Aurora de Albornoz y Guillermo de Torre, editores, Buenos Aires, Editorial Losada, 1964

[42]  José Martí. Polvo…, p. 60

[43]  José Martí. Polvo, p. 97.

[44] José Martí. Polvo…, p. 54.

[45] José Martí. Obras completas, Edición crítica, Poesía I, t. 14, La Habana, Centro de Estudios Martianos, p. 322.

[46]  Cintio Vitier. “Los Versos libres” en Temas Martianos, 1ra serie, Biblioteca Nacional, I.C.L, 1969, p. 154, y “Los Versos sencillos”, Ídem., p. 169. “Es preciso recordar cómo odiaba Martí todo lo académico, rutinario y “correcto”; es necesario comparar este título con el nombre programático de Versos libres para comprender con qué desafío expone Martí sus principios poéticos, continuando claramente una polémica o expresándola a través de sus versos”. Yuri Guirin, Ob. cit, p. 156.

[47]  Citado de Caridad Atencio “Elementos de la poética martiana en los Apuntes en hojas sueltas”, Anuario del Centro de Estudios Martianos, n. 36, La Habana, 2013, pp. 201 – 202.

[48] Ver Ada Teja. Ob. cit, p. 43.

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