Creado en: julio 31, 2022 a las 10:44 am.

Intertextos y borradores de  Versos libre en los Apuntes en hojas sueltas de Martí

Uno de los aspectos que más han llamado nuestra atención en los Apuntes en hojas sueltas es, sin lugar a dudas, la múltiple presencia de ideas, intertextos, borradores y fragmentos de sus libros de poemas, incluso, de algunas de sus otras obras. Dichos materiales “aquí reunidos pueden ayudar también a determinar con mayor nitidez la estética de la obra autorizada.” [1] Pues Martí no los destruyó aunque no los diera a la luz. Ambas cosas, la prohibición de la publicación, como el hecho de conservarlos, hay que considerarlos como parte de una última voluntad.[2] Ya que, y recordando una vez más a Carpentier, hay pocas lecturas tan interesantes como la de este tipo de documentos, que nos revelan el mecanismo de elaboración de una gran obra. Imbuido en sus cavilaciones y reflexiones, y en filones muy propicios de su poética, con la profunda intuición que le caracteriza, Martí  no deja de referirse a la importancia de los Intertextos en el proceso de creación:

No se empezará a andar firme sobre la vida hasta que unas cuantas almas sinceras cuenten la historia íntegra de sus sentimientos, apetitos e intereses: de sus instantes de víbora o de héroe: de sus impulsos bestiales o angelicales. Ni puede ser inútil al arte de hacer versos, que ayudan tanto a la felicidad, la historia fiel de una poesía  y sus antecedentes y rellenos. A veces, una poesía es la esencia de toda una vida, destilada, en un momento de emoción, sobre el lenguaje que la recibe, como una hoja de lluvia; pero el desinterés de la expansión, que da una línea por pulir, o no acude a tiempo la palabra rimable, u ocurren macizos y despóticos, los dos últimos versos de una cuarteta: y luego, sin el poder de símbolo de la hora poética, en que la imagen se precipita y ofrece, hay que disimular los huecos primitivos, o calzar los dos versos finales, o sustituir un consonante impropio. Esta obra no es casi nunca feliz ni el disimulo puede engañar a un ojo experto; ni el poeta está obligado a más que a vencer la dificultad con el mayor arte posible, puesto que un hijo de la naturaleza no puede superar la naturaleza misma, que no cría árbol sin manchas, ni río sin recodo árido, ni hombre sin entrañas y menudencias, ni cielo sin nubes.[3]

Martí advierte quizá un poco inconscientemente la relevancia del argumento, el asunto, los borradores, las imágenes desechadas en las obras literarias, además de su carácter imperfectible que las iguala a las de la naturaleza. Debido a lo cual, en parte, abunden los Intertextos y las ideas afines a sus poemarios en estos Apuntes en hojas sueltas. Tanto es así que incluso pueden encontrarse varias formulaciones que recuerdan la imagen – concepto de su prólogo a Versos libres  [4] o recrean la llegada del verso auténtico y extraño como en aquel:

Perdón por esta culpa mía de ofrecer, una vez más un ramo de flores, un haz de relámpagos. Si mis jardines están hechos de ellos, ¿qué otras flores he de coger que las que hay en mis jardines? Y si nacen a mis ojos, por voluntad extraña a la mía, ¿cómo evitar que los ojos caigan sobre ellas: y si mandan que las pinte, como si fuesen espadas de fuego movidas por capitán invisible, cómo me libraré de su mandato? [5]

“Subir, con una espada desenvainada, a envainarla en el sol.” [6]

La cualidad de Intertextos de los dos fragmentos anteriores parece no dejar lugar a dudas. Incluso el citado primeramente guarda la forma de líneas concebidas para un amago de introducción. Más cercanas al momento de concepción de las imágenes del prólogo, que irrumpen y fluyen en los diversos empeños escriturales que le venían a la mente, están los siguientes fragmentos referidos quizá a otros escritores:

No lleva en sí ,como debía llevar, la respuesta a esta pregunta, porque la da la Naturaleza, y el poeta es hombre en quien la Naturaleza se acendra y acumula […] Clavada en el cielo debe quedar la espada del poeta, con el puño luciendo solo fuera de la nube, cdo. semejante pregunta le salga del alma.[7]

Lo que veo: un hombre que sube a una montaña con la espada desenvainada: una figura vestida de estrato, otra que me quema la frente con un hierro candente, viene, lo blande, lo imprime apretando y como satisfecha de herirme, y se va. Vaga mi mirada sobre el libro, como un viento de huracán sobre la llanura. Cruzan los pensamientos por mi frente, como corceles montados en campo de batalla.[8]

Las metáforas rotundas de aquel trascendental poemario asoman a ratos por estos Apuntes en hojas sueltas, envueltas en formas imperfectas. Tal es el caso de las siguientes, antecedentes precisos de las imágenes del poema “Dos Patrias”:

“con cascabeles el gamo pasa, con velo de luto la viuda, sin brazos, y herida en la frente, la patria”[9]

“Dos Patrias”

[…] con largos velos

Y un clavel en la mano, silenciosa

Cuba cual viuda triste me aparece.

[…]

                            como una nube

Que enturbia el cielo, Cuba viuda pasa.[10]

La sucesión de imágenes sin gradación que ofrece en  el fragmento es el punto de partida para la concepción y consecución de la visión que aparece en el poema, que no es otra cosa que la expresión verbal de una imagen plástica concebida por la mente del poeta, donde lo onírico tiene algún sentido, como bien ha definido Emilio de Armas,[11] o una creación ardida, resultante de un ver y un  mirar, sí, pero de un mirar y ver desde el espíritu, al decir de José Olivio Jiménez. Es común también hallar aquí textos fragmentarios, con el tono augusto y los temas de Versos libres, que repiten algún que otro verso de los poemas de este conocido ciclo dentro de la poesía de José Martí. Tal es el caso de “[Como el Teocalli de Xochicalco]” donde encontramos la línea que finaliza el efectivo poema “[La  noche es la propicia]”:

“[Como el Teocalli de Xochicalco]”

[…]

Pero me sacudo el polvo, y noto que cae como chispas de luz.

Me abro el pecho de noche, y veo que llevo dentro el sol.

Sajado vivo, con las alas rotas

Y arrastrado por el suelo, como en lucha vencido,

Al pie de la cadena

El pensador, como aterrado, mira

[…]

Ama la noche

                                  […]

Inmerso

Converso

Reverso

Terso

Universo

al amanecer,

Rebosa en sí, siente la dicha de la luz

                                  […], brilla […], y saluda

La casta soledad, madre del verso.

Noche

En el reposo engendra al Universo.[12]

 “[La noche es la propicia]”

Óleo sacerdotal unge las sienes

Cuando el silencio de la noche empieza

Y como reina que se sienta, brilla

La majestad del hombre acorralada.

Vibra el amor, gozan las flores, se abre

Al beso – de un creador que cruza

La sazonada mente: el frío invita

A la divinidad; y envuelve al mundo

La casta soledad, madre del verso.[13]

Como elemento a nuestro favor se hace evidente en ambos poemas la alabanza de la noche, motivo muy transitado por la poesía, en especial por el romanticismo alemán. Y la sigue venerando en estos Apuntes en hojas sueltas, incurriendo en reflexiones que tendrán su culminación en poemas como “Dos Patrias” o “[La noche es la propicia]”:

La noche  […] sigue vertiendo bálsamo puro y virgen sobre las almas de los hombres […] La noche calma y mejora, cdo. nos sumergimos en ella, salimos de ella engrandecidos. No a través de teatros, carmines y polvos que la desfiguran, sino entre árboles y por grandes espacios, donde segura de no ser vista, se revela con abandono y enseña en toda su poderosa gracia.[14]

Una reflexión sobre los trabajadores, los obreros que ve a cada mañana, donde se reflejan sus agudas observaciones y su innegable admiración hacia ellos, y una enunciación de su deseo de escribir poemas sobre ellos, conciente de la novedad que esto traería a la literatura, parecen estar en la base de la concepción de dos poemas tan peculiares como “Estrofa Nueva” y “Bien: Yo respeto”:

No es nada: pero como yo trabajo, amo a los que trabajan: yo también he abierto piedras, y he saltado minas, y he cargado por las calles sus pedazos; yo he comido en cuclillas, – ¡no! – he visto comer! – una bazofia inmunda que nos daban de alimento en una tina de madera                                   […] yo me he visto las manos y los pies tan rotos como si me los hubiera clavado en la cruz; yo me he abierto un abrigo contra la deshonra arando en la roca con mis propias manos: me gusta ver al mediodía, a la hora  de la merienda, salir de sus talleres y fábricas a los trabajadores y comer en paz sentados en las vigas o recostados en los montones de ladrillos el emparedado de pan con jamón que les preparó su mujer en la casa con la luz del alba: me gusta cuando rompe el Sol, bajar de la ciudad alta con los comerciantes ávidos: me gusta ver las manos velludas, las espaldas fornidas, los rostros abiertos, los pantalones manchados de blanco.[15]

Versos pª los pobres

Versos de pobres.

Fábulas nuevas.[16]

“Estrofa nueva”

Un obrero tiznado, una enfermiza

Mujer de faz enjuta y dedos gruesos:

Otra que al dar al sol los entumidos

Miembros en el taller como una egipcia

Voluptuosa y feliz, la saya burda

Con las manos recoge, y canta, y danza:

Un niño que, sin miedo a la ventisca,

Como el soldado con el arma al hombro,

Va con sus libros a la escuela: el denso

Rebaño de hombres que en silencio triste

Sale a la aurora y con la noche vuelve

Del pan del día en la difícil busca, –

Cual la luz a Memnón, mueven mi lira.[17]

                “[Bien yo respeto]”

Bien: yo respeto

A mi modo brutal, un modo manso

Para los infelices e implacable

Con los que el hambre y el dolor desdeñan,

Y el sublime trabajo, yo respeto

La arruga, el callo, la joroba, la hosca

Y flaca palidez de los que sufren.

Respeto a la infeliz mujer de Italia,

Pura como su cielo, que en la esquina

De la casa sin sol donde devoro

Mis ansias de belleza, vende humilde

Piñas dulces o lánguidas manzanas.[18]

Las ideas, al ser concebidas, sufren un proceso paralelo de irrupción y tránsito gradual hacia formas básicamente más complejas, paradójicamente más esenciales. Las fases de este proceso pueden ser percibidas con claridad en el caso del poema “Árbol de mi alma” de Versos libres donde, al decir de Guillermo Rodríguez Rivera, el vínculo entre alegoría y metáfora es todavía más complejo, pero es la extensa encarnación del alma en el árbol la que constituye el tropo predominante en el  mismo.[19]

Ese ejercicio de metaforización había sido desplegado en otros textos, al parecer preparatorios del efectivo poema martiano. En su apunte en hoja suelta número 288 afirma:

 Símil del árbol: ¿A quién no sacude, estremece como a rama el amor de la patria? ¿Qué importa? Ruja el viento. Cáiganse las ramas una a una. Muérdanos el hacha el tronco haciéndolo vibrar. El amor crece, crece como los pinos, crece como las palmas. Y desde lo alto de él se ve pequeño el mundo. Cabeza austera y radiosa, que se va levantando por los aires. ¿No temblamos en cuanto oímos hablar de la patria? [20]

Comienza la encarnación del alma en el árbol por solo uno de sus costados: el amor a la patria, luego en meditaciones e imágenes que anuncian la progresión de sus ideas hacia lo que constituye la poética de Versos sencillos, donde juega un papel preponderante la idea ascendente de la creación y el pensamiento analógico,[21] que permite arribar a razonamientos de alcance filosófico y ontológico, da rienda suelta al trabajo de tropologización:

El hombre es superior al ave; el ave de alas libres, al árbol, de alas esclavas: las hojas son las alas de los árboles: las ideas son las alas de los hombres: las piedras no tienen alas. El movimiento se llama viento en el mar, onda en el río, rumor en el bosque, pasión en la mujer, pensamiento en el hombre. Se nota que todo marcha y va a crecer. El rumor va al espacio, el río al mar, la pasión a la cima, la idea al cielo. Una onda produce otras ondas; una rama otras ramas, un hijo otros hijos. –

Todo se imita y va en escala. _

_

Un hombre tiene pies, un árbol raíces, pies de árbol, como los pies son raíces del hombre. Las aves son las únicas que vuelan, porque son mujeres […] Las raíces son los pies del árbol. Los pies son las raíces del hombre. El aire  mueve las hojas en los árboles. La inmortalidad mueve las ideas en nuestra frente.

El árbol no ha podido desprenderse, el hombre no ha podido volar aún. Me da angustia oír el crujido de las ramas, sujetas a su tronco, porque así cruje a menudo mi alma sujeta a mi cuerpo. Alma es lo que no se mide ni se toca. […] ¿Por qué han de ser enemigos el alma y el cuerpo; lo que tiende a escaparse y lo que tiende a retener?[22]

Al examinar la cita anterior noto el fluir de su pensamiento de un poemario a otro, de las ideas que recorren a uno hacia las que nacen en el otro. Me refiero, obviamente, al tránsito fructífero que se aprecia entre la poética de Versos libres y la de Versos sencillos. En el poema aludido hay varios planos que se subordinan y que  ostentan cada uno símiles que engrandecen lo natural con lo humano,  o lo humano con lo natural, o la interioridad humana con el accionar humano evidente. El símil nace lo mismo en un enunciado simple que en el territorio extensivo de una metáfora. Ese complejo trabajo literario había  atravesado por fragmentos de autoconocimiento y autorreflexión como los que ya hemos comentado aquí.

Quisiera concluir el análisis de las ideas, borradores y fragmentos de Versos libres en los Apuntes en hojas sueltas con un caso diferente. Con la alusión a una prosa poética referida a Homagno, el  personaje del poema de igual título en este libro. Si en “Homagno” se muestra la agonía humana del yo lírico por el destino del hombre, este apunte – poema en prosa relata el triunfo del amor – que es la idea trascendente martiana de la existencia – y la consagración de Homagno, no su muerte, sino su metamorfosis en cielo que vela por el bien del hombre:

La muerte de Homagno

                 _

Pues no ha muerto ya otras veces?

Sí, parece que muere, y lo cree él, y lo cree todo el mundo, pero resucita.

Esta vez fue su muerte definitiva.

Cerco en su torno. Este y aquél. Maravillas de grandeza y amor en esta escena. Desataron su cuerpo, como se desatan los lazos de cinta que envuelven una reliquia respetada, y salió volando (tropel de águilas blanca), que conforme iba creciendo y su sombra en la tierra producía las grandes maravillas del amor: el mundo vencido, establecido y alegrado en grandes ejércitos trabajados por el amor.

 Y no se entró el águila por el cielo; sino que al tocar en él, apuntó a él, y quedó como cielo de la tierra el alma de Homagno.[23]

Llegado a este punto es inevitable, creo yo, hacer referencia a la condición de ineditez en que quedaron tanto los poemas aludidos como los apuntes en hojas sueltas comentados, aunque sea muy evidente la excelencia artística de aquellos. En este último caso pienso en la dialéctica analogía –  ironía que se ofrece en la obra poética de Martí, sabiamente advertida por José Olivio Jiménez, pues”Martí no se quedará nunca – ni como norma de su espíritu ni como destino de la poesía – en la seca y lastimera trascripción de las limitaciones  […]” e intentará a través del amor “entrever el sentido trascendente de nuestro común existir […] Hará coincidir la poesía con la vida, contemplando a ésta todavía desde la reflexión y el ángulo consustancial de la ironía. Lo que detectará entonces será lo que aquella, la vida, tiene de endeblez, dolor, tristeza, azar, derrota […] le es posible al poeta desatender los signos más alzados que también la existencia puede sorpresivamente brindar.[24]


[1]  Epílogo editorial en Los poemas póstumos de Paul Celan, Editorial Trotta, Madrid, 2003, p. 339.

[2] Véase la obra citada, p. 338.

[3]  José Martí. Obras Completas, T. 22, Fragmento 251, p. 151.

[4]  El tramo aludido es el siguiente:”Así como cada hombre trae su fisonomía, cada inspiración trae su lenguaje. Amo las sonoridades difíciles, el verso escultórico, vibrante como la porcelana, volador como un ave, ardiente y arrollador como una lengua de lava. El verso ha de ser como una espada reluciente, que deja a los espectadores la memoria de un guerrero que va camino al cielo, y al envainarla en el sol, se rompe en alas”. José Martí. Obras Completas, Edición Crítica, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2007, T. 14, p. 81. Antes había dicho: “Mientras no pude encerrar íntegras mis visiones en una forma adecuada a  ella dejé volar mis visiones: oh, cuánto áureo amigo, que ya nunca ha vuelto!”En los Apuntes en hojas sueltas pueden leerse estas imágenes relacionadas con las anteriores:

“me parece que he visto pasar una ola de oro

                     –

Me parece que he visto pasar (caigo pasmado a un lado del camino) rumbo al cielo, cabalgata de oro.” José Martí. Obras Completas, T. 22, Fragmento 35, p. 28.

[5]  José Martí. Obras Completas, T. 22, “Otros Fragmentos”, Fragmento 14, p. 317. El énfasis es mío: C.A.

[6]  José Martí. Ídem, Fragmento 23, p. 323.

[7] José Martí. Ídem, p. 275.

[8]  Ver nota 18 del capítulo anterior.

[9]  José Martí. Obras Completas, T. 22, Fragmento 169, p. 101.

[10] José Martí. Obras Completas, Edición Crítica, T. 14, p. 241.

[11] Emilio de Armas distingue el concepto de “visión” del de”imagen”, aduciendo que a diferencia del primero la imagen es la relación entre palabras que entraña definiciones. Notas del Postgrado “La poesía de José Martí” impartido por el investigador en el Centro de Estudios Martianos en 1990.

[12] José Martí. Obras Completas, Edición Crítica, “[Como el Teocalli de Xochicalco]”, Tomo 16, Centro de estudios Martianos, La Habana, p. 229 – 230.

[13]  José Martí. Ídem, T. 14, p. 239.

[14] José Martí. Obras Completas, Fragmentos. Fragmento 263, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 160.

[15]  José Martí. Ídem, Fragmento 371, p. 252. El énfasis es mío.

[16] José Martí. Ídem, Fragmento 39, p. 30. (escrito al costado de la hoja)

[17] José Martí. Obras Completas. Edición Crítica, “Versos libres”, T. 14, p. 166.

[18] José Martí. Ídem, p. 256. En otra versión de este poema, publicada en esta misma edición se lee este verso, vinculado a las ideas que estamos comentando:”Mi corazón está con los que sufren. Ídem, p. 257

[19] Ver Guillermo Rodríguez Rivera. La otra imagen. Ediciones Unión, La Habana, 1999, p. 83 – 84.

[20] José Martí. Obras Completas, T. 22, Fragmentos, Fragmento 288, p. 190.

[21]  En consonancia con dicho pensamiento encontramos en los Apuntes en hojas sueltas esta curiosa metáfora de cómo ser ante la vida, de ser un ente contemplativo, vinculador de mundos, realidades y actitudes, como las que se enlazan en Versos sencillos,  que llegan a construcciones en líneas concéntricas producidas en una masa fluida que recibe determinado impulso en uno de sus puntos: Nunca de ola, a lo más de onda. Espejo, más que laguna”. Obras Completas, T. 22, p. 230.

[22]  José Martí. Ídem, Fragmento 309, p. 218 – 219.

[23]  José Martí. Ídem, Fragmento 61, p. 40 – 41.

 [24] José Olivio Jiménez.”Visión analógica y contrapunto irónico en la poesía de José Martí”, separata de la Revista La Torre, año VI, n. 21, n. 21, Universidad de Puerto Rico, San Juan, p. 24 – 25.

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