Creado en: septiembre 5, 2021 a las 08:27 am.

Jessie Domínguez Reyes: yo quiero ser bailarina  

Foto: Nancy Reyes

Sólo va al alma lo que nace del alma

José Martí

Con apoyo en ese aforismo martiano, he decidido presentar a mi entrevistada: la bailarina principal Jessie Domínguez Reyes, integrante del elenco artístico del Ballet Nacional de Cuba (BNC), Patrimonio Cultural de la Nación, que jerarquiza la primera bailarina Viengsay Valdés.

La también miembro de la Asociación de Artes Escénicas de la sexagenaria Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), es una encantadora joven, que —desde los nueve años de edad— comenzó los estudios académicos en la Escuela Elemental de Ballet «Alejo Carpentier», sita en L y 19, en el capitalino municipio de Plaza de la Revolución, y posteriormente, en la Escuela Nacional de Ballet, donde se graduó como bailarina profesional a los 18 (edad privilegiada en la vida de un ser humano).

Desde hace varios años, es miembro de una de las mejores agrupaciones danzarias del orbe, que dirigiera —hasta su lamentable deceso— la prima ballerina assoluta Alicia Alonso (1920-2019), y donde comenzara su exitosa carrera artístico-profesional en el campo de la danza clásica.

El carisma que irradia la personalidad de Jessie Domínguez Reyes en un escenario ha sido aplaudido por los amantes del «arte de las puntas» y elogiado por la crítica especializada, tanto en los escenarios nacionales como foráneos, a donde la emblemática compañía insular ha llevado el mensaje de amor, paz y solidaridad que caracteriza e identifica a la cultura cubana.

¿Qué es para usted el ballet y cómo llegó hasta esa disciplina artística?

El ballet es para mí un sueño […] Cuando yo era una niña, cada vez que veía a las bailarinas en la televisión, suspiraba y decía: «mami, yo quiero ser bailarina». Por otra parte, ella me inculcó el amor al «arte de las puntas» y me dio su apoyo incondicional en los buenos y en los malos momentos que afronta un estudiante de esa disciplina artística […]. Gracias a la Revolución, a la Escuela Cubana de Ballet y al BNC no sólo pude estudiar gratuitamente una carrera costosísima en cualquier país del mundo y bailar en una de las mejores agrupaciones danzarias del orbe […], sino también realizar con creces aquel sueño infantil.

¿Cómo describirías tu carrera en el campo del ballet?

Mi carrera ha ido desarrollándose por etapas: fui durante algún tiempo miembro del cuerpo de baile; etapa por la que —necesariamente— debe transitar el bailarín, para ir adquiriendo madurez profesional y emocional, y en consecuencia, poder desempeñar con decoro los papeles a él asignados. Desde que era miembro del cuerpo de baile […], y posteriormente, solista y primera solista, ahora que soy bailarina principal, con mucha más razón me esfuerzo al máximo por ser cada día, no solo mejor intérprete, sino también mejor persona.

En el medio artístico y fuera de él, se comenta que los bailarines son personas muy sacrificadas, porque, entre otras limitaciones, deben hacer dietas alimentarias muy estrictas y dedicarle muy poco tiempo a la recreación. ¿Ese comentario refleja la realidad o es una percepción algo exagerada?

En honor a la verdad, la vida de un bailarín no es igual que la del resto de los jóvenes, ya sean estudiantes o trabajadores. Además de una dieta rigurosa y del poco tiempo que puede dedicársele a la recreación, el ballet exige disciplina, concentración, paciencia y preocupación, porque en el cumplimiento de esos cuatro requisitos básicos y en el amor inmenso que tú le pongas a lo que haces se halla el «secreto» para alcanzar no sólo el virtuosismo técnico, al que aspira todo artista, sino también darle «vida» al personaje que interpretas en escena. Ahora bien, eso NO quiere decir que yo tenga que ser una «esclava» de la dieta o que no pueda darme un baño en la playa o asistir a un buen concierto o a una fiesta. Todo eso se puede hacer, porque yo hago todo cuanto me agrada […] pero sin exagerar.

Eres una bailarina privilegiada, porque tienes la suerte de que tu progenitora, la arquitecta Nancy Reyes, haya seguido fotográficamente toda tu carrera. ¿Qué nos podrías decir al respecto?

Efectivamente, mami comenzó a incursionar en el campo de la fotografía artística por mi […], al principio fue un hobby: «para retratar a la niña en la barra, en el escenario», y con discurrir del tiempo, se convirtió en toda una artista del lente, especializada en ballet, que publica su obra en medios de prensa nacionales y extranjeros. Gracias a la pasión de mi madre por la fotografía artística y por «el arte de las puntas», tengo mi carrera completa en fotos, que tienen un gran valor estético-artístico, pero —por encima de todo— desde el punto de vista afectivo, sentimental.

¿Cómo percibes tu futuro como bailarina?

Si bien el futuro es algo incierto […] una caja de sorpresas, agradables o no, puede estar seguro de que voy a seguir dando lo mejor de mí y entregándome en cuerpo, mente y alma al ejercicio de mi profesión, la cual ha llenado de sentido mi vida desde los puntos de vista profesional, humano y espiritual.

¿Algo que desees añadir para que no se te quede nada en el tintero?

A los lectores que amen el ballet, porque esa manifestación artística es expresión genuina de comunicación humana y puente de entendimiento entre todos los pueblos, nos hace crecer y nos ayuda —¡quién lo duda! — a ser excelentes personas, el escalón más elevado que puede y debe alcanzar el ser humano. 

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