Creado en: enero 29, 2021 a las 08:18 am.

José Martí y José White

José Martí fue una guía y estímulo para José White, ambos vivieron una época turbulenta, pero dejaron una huella en la lucha independentista, en la cultura y en el arte.

José Martí nace en La Habana el 28 de enero de 1853 y José White, en Matanzas, después de las 12 de la noche del 31 de diciembre de 1835 –según el diario que llevaba su padre, aunque fue bautizado el 17 de enero de 1836, por lo que la fecha es la que aparece generalmente como su nacimiento—. Ambos trabajaron por la independencia de Cuba.

White, en 1875, llegado de París, fue acusado de actividades independentistas y tuvo que salir precipitadamente hacia México. Casualmente, en 1875, exactamente en los días del 21 de mayo y 4 de junio, Martí menciona a José White en sus Boletines firmados con el seudónimo Orestes.

“Volvemos a llamar la atención sobre el concierto de hoy. White no es ya desconocido para el público. El sentimiento de arte no puede estar dormido en nuestro público, ni es además posible que el artista afamado que ha visto llenos a su presencia los primeros salones de Europa. Esperamos que esta noche sea una verdadera fiesta para el Teatro Nacional. White no toca, “subyuga”; y en otra parte, elogiando sus facultades como intérprete, precisa: «este gigante artista, para quien no tiene el arte dificultad invencible, ni germen de maravillas escondidas que él no sorprenda y desarrolle”.

En 1853, escribe su obra cumbre: La bella cubana, situada entre las tres canciones más emblemáticas de la cubanía, según datos de Zoila Lapique.

Esta obra fue escrita por White para dos violines y orquesta, según el violinista Alfredo Muñoz, es la obra más importante del siglo XIX, único ejemplo de concierto romántico por un cubano.

José Martí se luce con su pluma en una crónica en la Revista Universal, México, 25 de mayo de 1875. Las palabras redactadas por el maestro sobre la música se cuentan entre las más primorosas que se hayan escrito sobre la música. No olvidemos que la música es algo más que música.

Para que tengamos la validez de White como músico observemos que José Martí, apóstol de Cuba, le dedica al músico tres artículos aparecidos en la Revista Universal de México entre mayo y junio del 1875. José Martí dice sobre su interpretación.

“Hay una lengua espléndida, que vibra en las cuerdas de la melodía…La música está perpetuamente palpitando en el espacio…La música es la más bella forma de lo bello…La música es el hombre escapado de sí mismo. Hay una lengua común, muy suavemente simpática, que deja en los oídos dulzuras que van a ensanchar y a ennoblecer el corazón: la música oye, la alegría se enciende, los ojos se enamoran: no hay pecho que no crezca y se dilate: no hay sentimiento en el espíritu que no murmure delicias y amor. La música es la más bella forma de lo bello: -arrullar, adormecer, exaltar, gemir, llorar: el alma que se pliega a un arco: el oído que se subyuga, se extasía, se encadena”.

Martí dedica muchas páginas a su coterráneo en México, en días de lucha independentista. Martí vive hasta 1895 en que da su vida por la causa de la libertad de Cuba. White vive hasta el 12 de marzo de 1918, en París, Francia.

White cursó estudios musicales en el famoso Conservatorio de París, ciudad donde ganó altos elogios de la crítica por los éxitos obtenidos como violinista, al extremo que se le bautizara con el nombre de «el Paganini cubano». Hizo varias giras por países de la América y Europa.

Martí siguió siendo una guía y estímulo para White, ambos vivieron una época turbulenta, pero dejaron una huella en la lucha independentista, en la cultura y en el arte.

A la obra La bella cubana, con posterioridad, un poeta cuyo nombre hoy se desconoce, le adaptó una letra apropiada.

LA BELLA CUBANA (1853) / JOSÉ WHITE

¡Ay! luz de amanecer,

y resplandor de sol,

al mirar la mujer,

que inspiró mi canción.

Bella cubana,

flor de jardín tropical,

madrigal es tu voz,

que inspiró mi canción.

Bella cubana eres un rayo de luz,

que en la negrura de mis noches,

inspiración es tu voz,

que soñó mi canción.

¡Oh, Cuba hermosa!, cuánto diera,

por ver tus verdes campos, tu cielo y tu sol,

y tus palmeras de amor,

que tan sólo conocen hoy del dolor.

Eres tú mi Cuba bella,

la tierra de inspiración,

donde bajo tus estrellas,

yo conocí el amor.

Y lejana estás hoy día,

¡Oh, bendita patria mía!,

los recuerdos de ayer día,

hoy evoco en mi canción,

¡Ay!, en mi canción.

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