Creado en: enero 2, 2024 a las 01:00 am.

La cultura: escudo y espada de la nación (Parte II y final)

Por Aylin Herrera Reyes

El diálogo con Luis Morlote Rivas, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) atravesó por variadas temáticas como el funcionamiento de esa organización, el trabajo cultural comunitario, los preparativos para el X Congreso y la importancia de que la escuela se convierta en el centro cultural más importante de las comunidades.

La segunda entrega de la entrevista abordará otros tópicos medulares para el impulso que requiere la creación artístico-literaria en el país en un contexto económico, social y comunicacional complejo.

Premio Nacional de Cultura Comunitaria 2022, en sus tres categorías, concedido por el Ministerio de Cultura y el Consejo Nacional de Casas de Cultura. / Foto: Juvenal Balán

Cultura comunitaria: el arte al alcance de todos

El trabajo cultural comunitario ha sido, de acuerdo con Morlote Rivas, una obsesión de la UNEAC.

Según relató a la ACN, en 2024 se cumplirán 30 años de la creación del Programa de Coordinadores de Trabajo Cultural Comunitario en la capital, que nació en pleno Período Especial y en condiciones económicas similares a las que hoy vive en país.

Desde ese momento, acompañados por el Partido Comunista de Cuba en la ciudad y por las instituciones de la cultura, se logró identificar a aquellos artistas e intelectuales que vivían en los diferentes barrios y que podían aportarle a esos espacios sus proyectos comunitarios, manifestó.

Actualmente existen 74 coordinadores de esas iniciativas que todavía suman un centenar y se mantienen activos.

Ese trabajo, al decir de Morlote Rivas, aún preserva fortalezas luego de tres décadas de existencia, pero también posee debilidades las cuales se relacionan con la poca incorporación de jóvenes creadores a los proyectos y con la falta de recursos.

Anotó que hay espacios que son modélicos en Cuba donde participan notables artistas como sucede en el lomerío de Cienfuegos o en El Mejunje, de Ramón Silverio, en Santa Clara, pues sus artífices, además de defender su obra, se han entregado a las comunidades a las que pertenecen.

Los temas referentes al adecuado desarrollo de la cultura en Cuba han sido transversales al trabajo de la UNEAC y también de la Asamblea Nacional.

Uno de ellos ha sido el respaldo mediático a lo que en materia de cultura se hace en nuestros barrios.

No se logra que con la misma intensidad con que ocurre el trabajo conjunto cultural en la comunidad eso se refleje en los medios, enfatizó Morlote Rivas.

Cuando recorremos el país, declaró, encontramos extraordinarias experiencias de intercambio artístico en la comunidad y eso no tiene un reflejo en las plataformas mediáticas, y olvidamos que es allí donde están los verdaderos héroes y artífices de la resistencia creativa a la cual nos convoca la alta dirección de la nación.

Proyecto Sembrar ideas sembrar conciencia, junto al presidente de Casa de Las Américas, Abel Prieto

Sembrar ideas, sembrar conciencia

Desde la perspectiva de Morlote Rivas, quien además de asumir la presidencia de la UNEAC es un creador y comunicador por excelencia, la preocupación por la manera en que los contenidos de la industria del entretenimiento cada vez ocupan más espacio entre nosotros ha sido una constante en la organización quizás desde su primer congreso.

Si se releen los intercambios de Fidel con los artistas e intelectuales fue un tema que siempre se debatió de manera crítica, con la idea de que la única manera de contrarrestar esa avalancha pseudocultural, colonizadora, es la transmisión de conocimientos y la formación en valores para que lo nuestro tuviera el valor que realmente merece y que la gente sintiera orgullo de ser cubano y de defender esa condición, refirió.

Subrayó que la nocividad de esa industria tiene que ver con que, de manera sutil pero muy perversa, inocula patrones de consumo que no tienen nada que ver con la sociedad que deseamos construir.

Explicó a la ACN que hay un concepto de modernidad que se asocia al modelo capitalista relacionado con que las personas renuncien a sus sentimientos de nación porque es sinónimo de atraso.

Alertó que es un fenómeno que no se combate fácilmente y ante esa oleada globo colonizadora hay que actuar con inteligencia.

La crítica artística y literaria —ausente de nuestras plataformas— es una manera de llamar la atención sobre ese «gato por liebre» que nos hacen pasar, porque ese ejercicio tiene un poder orientador y ofrece claves para el pensamiento.

No se trata, insistió, de prohibir contenidos, pues ante el acceso a todo tipo de medios digitales no se puede pretender que sacar un mal producto de los públicos es la solución.

Sabemos que en medio del panorama tan complejo que tenemos, no se desarrolla la industria del entretenimiento, pese a contar con íconos culturales para todas etapas de la vida, afirmó Morlote Rivas.

Para ello, propuso educar mucho para la recepción, sobre todo cuando en Cuba los medios de comunicación conservan su hegemonía y se cuenta con el talento artístico.

El presidente de la UNEAC ejemplificó que la música es una manifestación con grandes exponentes y sin embargo la promoción no es directamente proporcional a ese nivel de calidad.

Ratificó que en el programa «Sembrar ideas, sembrar conciencia» —que lidera un intelectual de la talla de Abel Prieto— se reconocen las potencialidades que Cuba posee como nación para enfrentar la colonización cultural.

De ciberataques, linchamientos y otros demonios

La conversación de ACN con Morlote Rivas también abordó otros fenómenos que acontecieron en 2023 en el campo de la cultura.

Este año se produjeron ataques hacia creadores de la nación caribeña en suelo extranjero para empañar el esplendor de las artes y las letras que a pesar de los obstáculos se crece.

Al respecto comentó que los linchamientos hacia los artistas no son una práctica reciente porque la cultura no está exenta de las arbitrariedades y agresiones de los enemigos de la Revolución.

Lo que se produjo hacia Buena Fe, donde tuvieron gran peso las plataformas digitales, fue una escalada que se relaciona con el ataque a íconos de la cultura revolucionaria cuyo compromiso con el público es invariable, expresó.

Sobre Nancy Morejón, quien también fue privada de su título de presidenta de honor de la Marcha de la Poesía, opinó que está en el Olimpo de la literatura cubana y de cuya obra no se puede prescindir.

Cuando se presencian estos casos recientes, es palpable la atención que el enemigo presta a la cultura cubana y la manera en que se intentan socavar su esencia, indicó.

Refirió que los artistas de La Mayor de las Antillas solo llevan su amor y su idiosincrasia y nunca estarán preparados para el odio.

«Palabras a los intelectuales», presente y futuro de la cultura cubana

Más de seis décadas han transcurrido desde que Fidel pronunció sus «Palabras a los intelectuales», un discurso que perfiló los modos de hacer la cultura en la naciente Revolución, coexistiendo con otras batallas espirituales y políticas como la Campaña de Alfabetización y la epopeya de Playa Girón, respectivamente.

Ese intercambio de los creadores con el líder histórico, es para el presidente de la UNEAC, una plataforma programática del proceso revolucionario y a las que consideró adelantadas para su tiempo.

Fidel habló de libertad de creación, de la necesidad de extender la cultura hacia las capas más humildes de la población, de los instructores de arte, de la formación de creadores a través de la enseñanza artística, del patrimonio y de la existencia misma de la UNEAC, detalló.

Dijo que marcó el punto de partida para tener una cultura diversa y la importancia del aporte colectivo en ese enriquecimiento del espíritu.

Creo que esos principios están vigentes hoy en la política revolucionaria, porque, aunque ese discurso se dio en un momento en que no teníamos el sistema institucional de la cultura con el que hoy contamos, y en que la enseñanza artística era escasa, los principios que Fidel fijó están vivos, aseguró.

Manifestó que aún se debe trabajar en el perfeccionamiento de las entidades culturales para que los artistas sientan que su terreno de realización personal y profesional está en Cuba.

Ante tantas discusiones sobre la libertad de creación, la censura, el predominio de una línea estética sobre otra, es preciso releer «Palabras a los intelectuales» porque ahí se dan claves para el presente, sentenció.

(Fin de la Segunda Parte)

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La cultura: escudo y espada de la nación (Parte I)

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