Creado en: enero 9, 2022 a las 09:45 am.

Matanzas: su primer teatro

Matanzas es una de nuestras ciudades con más intensa tradición teatral. La Habana tuvo su primer teatro provisional en el Callejón de Jústiz en 1773, y dos años después inauguró el conocido como Coliseo, de gran porte, frente al comienzo de la Alameda de Paula. En el oriente de la isla, Santiago abrió las puertas de su primer teatro en 1799, edificado y regenteado por inmigrantes franco-haitianos. 

  Los ciudadanos de Matanzas comenzaron a ver teatro con regularidad a fines de 1805, cuando se habilitó un teatro provisional en la amplísima residencia de doña Merced del Junco, de rancio linaje en la historia de la villa de los puentes. 

  Fue en el amplio patio de aquella casa donde se levantó el escenario, frente al que se dispusieron bancos corridos para presenciar con un mínimo de comodidad los espectáculos. Afirma el historiador RineLeal que en aquel teatrico improvisado se representaron, entre otras, la muy famosa comedia El desdén con el desdén, del dramaturgo del Siglo de Oro Agustín Moreto y El príncipe jardinero y fingido Cloridano, del ilustre habanero Santiago de Pita. No se nos escapa que si hubo un espacio para escenificar obras de esa envergadura, habría de existir una compañía —profesional o de aficionados— o al menos un grupo de actores procedentes de La Habana, quienes ayudados por principiantes matanceros, realizaran una breve temporada. Al respecto, dos oficios firmados por el Capitán General de entonces, Marqués de Someruelos, revelan la existencia de cómicos y de funciones:

Tengo entendido que en esa ciudad hay representaciones públicas de comedias con actores destinados al intento, y contribuyendo con estipendio los que concurren a verles. Y como estas funciones no pueden establecerse en ningún pueblo sin que proceda la aprobación de este Superior Gobierno; me dirán ustedes lo que haya en este particular, informándome desde cuándo hay estas representaciones, qué días, y en qué horas se ejecutan, y en qué paraje, cuánto se paga por los espectadores, y si su producto se invierte todo en los cómicos, o se saca alguna cantidad para otro objeto.

Remítanme ustedes por separado una lista de los cómicos con expresión de sus nombres, estado, y dónde están los consortes de los que fueren casados, y país de su naturalidad, no debiendo verificarse ninguna otra representación desde el recibo de ésta.

Dios guarde a ustedes muchos años.

Habana, 4 de enero de 1806.

El Marqués de Someruelos.

Sres. del Cabildo, Justicia y Regimiento de la ciudad de Matanzas.

      Y en el segundo oficio:

En vista del informe que, consiguiente al oficio que pasé a Vds. con fecha del día 4, me han remitido los alcaldes ordinarios de esa ciudad, sobre las representaciones públicas de comedias ahí; encargo a ustedes que me digan quién es el vecino que ha construido a su costa el coliseo; cuánto le ha costado; qué requisitos precedieron para su construcción; bajo qué condiciones lo ha hecho, y con qué permiso, puesto que los alcaldes no debieran darlo ni para esta construcción, ni para las representaciones de comedias, sin haber obtenido antes el que era preciso de este Superior Gobierno. También han hecho muy mal los referidos alcaldes en haber permitido la residencia en ese pueblo de los cómicos que constan de la lista que acompaña el informe citado, sin la licencia de esta Superioridad, y así harán ustedes que Rafael Valdés, José Ángel y Manuel Montes de Oca, que se dice son casados y que sus mujeres residen en esta ciudad [La Habana], vengan inmediatamente a reunirse con ellas; o bien si tuviesen ahí modo de vivir en alguna otra ocupación útil que no sea la negada de representar, las conduzcan a su compañía; de cuya determinación me instruirán ustedes oportunamente, haciéndolo igualmente respecto de José Dimaría, comprendido en dicha lista, que se dice ser soltero y natural de Cartagena de Levante; en cuanto al tiempo que hace reside este individuo en esa ciudad; de dónde fue a ella, con qué licencia y en qué ha estado ejercitado además de las comedias.

Dios guarde a ustedes muchos años.

           Habana, 15 de enero de 1806.

           El Marqués de Someruelos.

   De los cuatro actores que menciona el Gobernador, tres habían pertenecido en algún momento a la compañía del Teatro Principal de La Habana: José Ángel Oceguera, Rafael Valdés y José Di María.

  Se asevera que la casa Junco era contigua a la factoría de tabacos que estaba situada frente a la Plaza de la Vigía. Pudiera tratarse de la manzana a cuyo frente está desde 1863 hasta hoy el afamado Teatro Sauto, una de las joyas de la arquitectura cubana. 

  En consecuencia, Matanzas tuvo su primer teatro más o menos estable a fines de 1805, temporada que fue interrumpida por el gobierno de la colonia en enero de 1806. 

   Está por descubrir si los alcaldes locales cumplieron las órdenes de Someruelos. 

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *.