Creado en: octubre 8, 2021 a las 07:20 am.

Un encuentro con la infancia del Che

A Luis Ernesto Camellón Curbelo, desde pionero, las ideas del Che le calaron cada hueso, y forjaron su pensamiento de revolucionario. Por ello, ir tras la ruta infantil del “caballero del alba encendida”, trascendía sus aspiraciones.

«Tenía la ilusión de estar en algún lugar donde pudiera “encontrarme” con el Che. Sabía que existía una casa en Alta Gracia, donde él vivió cuando niño, por sugerencia médica para superar el asma, pero nunca pensé que pudiera visitar ese sitio», expresa con satisfacción el joven espirituano, quien viajó a Argentina, en 2018, como integrante de la delegación cubana a una Conferencia Regional de Educación Superior, coincidiendo con el aniversario 90 del natalicio del Guerrillero Heroico.

«El lugar está ambientado para conocer a Ernestico. Me impactó cómo la casa te lleva al niño travieso, juguetón, que no se dejaba influenciar por la élite. Era amigo de todos los pequeños del barrio, sin importar la posición social de sus familias. Ver su ropa, sus zapatos, sus juguetes, realmente no tiene precio. Es más que lo que pude soñar».

La emoción se clavó en el pecho del yayabero, desde que sus ojos divisaron Villa Nydia, una casona amplia, de estilo inglés, datada de 1911, donde residió la familia del Che por cerca de 11 años, devenida museo en 2001. 

«Desde la entrada te conmueves. Hay una estatua de bronce de Ernesto, sentado, usando pantalones cortos, mirando hacia la calle. Parece real, como si estuviera esperando a que vinieran sus amigos para jugar. Fue esa la sensación que me dio al verla».

Camellón Curbelo no solo se nutrió de la historia del Che al admirar las pertenencias del héroe eterno de Santa Clara. Allí comprendió, mucho más, la marca espiritual de una amistad verdadera.

«En esa institución cultural está una parte de las cenizas de Alberto Granados. Se dice que están allí por voluntad expresa del amigo del Che. Juntos emprendieron un viaje en motocicleta, por Sudamérica, y atesoraron un montón de anécdotas».

«También se recrea la historia de La poderosa. Estáen exhibición una moto del mismo modelo (Norton 500). En una parte de la casa hay una réplica de una piedra del lugar donde fue enterrado el Che, en Valle Grande, Bolivia. Me causó mucha impresión. Después del museo que está en Santa Clara, el de Alta Gracia es el segundo más importante del mundo, que nos lleva a la vida y obra del médico argentino».  

– ¿En qué medida sentiste que el Museo Casa Ernesto Che Guevara es trascendental para las personas que viven en la ciudad, y para quienes la visitan?

 «En ese pueblo todo el mundo admiraba al Che. Allí la gente está orgullosa de ser parte de la historia de él, pero hay un sector de la población que no lo ve como el guerrillero, el internacionalista, el inspirador, sino como un aventurero, debido a la manipulación que existe entorno a su personalidad. Pero sí se nota el interés por visitar ese sitio en quienes llegan a la urbe, perteneciente la provincia de Córdoba».

«Al museo llegó una tarde Fidel, en compañía de Hugo Chávez, cuando participaban en una Cumbre de MERCOSUR. Juntos recorrieron la casona, contaron anécdotas y posaron al lado de la estatua de bronce del pequeño Ernesto. Desde esa histórica visita, se habilitó un nuevo espacio que recoge fotos del memorable suceso. Estar allí me hizo recordar cada segundo a Cuba, y reafirmó mis ideas de querer ser como el Che».

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