Creado en: septiembre 9, 2022 a las 08:40 am.

XIV Festival Internacional Timbalaye en Camagüey: Fiesta de pueblo por la ruta de la rumba

La rumba es fiesta, fiesta del pueblo, de personas que se agrupan para divertirse / Foto del autor

Con un Taller Teórico – Práctico de Danza Folklórica, impartido por el maestro Reinaldo Echemendía Estrada, se desarrolló en la ciudad cubana de Camagüey, cuyo segmento más antiguo es Patrimonio Cultural de la Humanidad, el XIV Festival Internacional Timbalaye, “La ruta de la rumba”.

Auspiciado en Camagüey, por la Dirección Provincial de Cultura y el Centro de Casas de la Cultura del territorio agramontino, el evento promueve los más auténticos valores de la cultura popular tradicional y en especial la rumba cubana, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, condición concedida, el 30 de noviembre de 2016, por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Reinaldo Echemendía Estrada / Foto del autor

Para Echemendía Estrada, director de Ballet Folclórico de Camagüey, la Rumba tiene de origen la cultura  Bantú (los bantúes, oriundos de África central, fueron la primera civilización de africanos que viajaron hasta el continente latinoamericano), de Angola, Mozambique, y Guinea, entre otras naciones (pero también posee algunos elementos característicos de la cultura antillana y el flamenco español y es considerada la madre de todos los ritmos latinoamericanos). 

Afirmó que en los inicios, cuando se comenzó a hablar de rumba, ya existía el yambú, una de las expresiones que integran hoy el Complejo de la Rumba  y surgió  en la zona rural de Matanzas, región donde también germinó la Columbia. “Colombianos practicaban y realizaban esas proyecciones”.

Puntualizó Echemendía, quien recibió en 2021 el reconocimiento especial Patrimonio Vivo, que todo tiene un origen africano que se mezclan unas con otras y dan surgimiento a la rumba, eminentemente profana, aunque contenga, en sí mismo, elementos que son usados en la religión.

Opinó que la “cultura evacúa, eminentemente religiosa, nos dio algo muy importante  a la rumba, la Clave, que es la misma que se utilizan los evacúa”.

XIV Festival Internacional Timbalaye, “La ruta de la rumba”. / Foto del autor

La compañía Folklórica de Camagüey ilustró un toque evacúa para bailar, al igual que de guaguancó. “Puede bailar evacúa tocando guaguancó, se puede bailar guaguancó (el acercamiento del hombre a la mujer, tratando de conquistar, que se muestra con gestualidades de los brazos, la cabeza, la  pelvis y demás),  tocando evacúa. El parentesco está ahí mismo. El cambio es desde el punto de vista popular buscando una manera de diversión, más allá del concepto religioso”, defendió.

“Las raíces  de nuestra cultura hay  que entenderla para poder interpretarla y bailar en el escenario. Les digo a mis artistas que lo más importante es entender la cultura y los procesos culturales para poder concebir el arte, para tener una sólida cultura de preparación, poder mostrar todas las capacidades artísticas y para que quede en el pensamiento…”

Consideró que la rumba es fiesta, fiesta del pueblo, de personas que se agrupan para divertirse. “Los guajiros le llamaron guateque, mientras que los que salieron de barracones y los hijos de los criollos le denominaron rumba en el siglo XIX. Vamos de rumba, ¿a qué? , a bailar guaguancó, Columbia… Los cubanos cuando quieren ir a algo importante dicen: ¡Vamos de rumba¡”.

Especificó que hay un concepto de rumba mucho más transcendente: “la rumba es, además de expresión de arte popular, deviene medio y modo de vida para quienes la cultivan. Una actitud ante la vida de rumbero; la manera de hablar, articular y de interrelación social, que es diferente a la actitud que puede tener un ser humano. No es ni mejor, ni peor, es actitud ante la vida”.

Con mucha razón Alejo Carpentier sintetizo: “Desde el punto de vista americano, el lado pintoresco de la pintura de Abela tiene el más alto valor. Más que los aspectos, Abela ha querido plasmar el alma de escenas criollas. Nunca se preocupará por traducir exactamente la camisa tornasolada de un rumbero; pero cuando agrupe sus personajes en un tiempo de rumba, hará vibrar el alma misma de la rumba. Sus tipos quieren ser síntesis de caracteres, más que retratos. No le interesa emular a la American Photo, sino fijar el espíritu de las cosas. De ahí su afición por una Cuba un tanto mitológica y por sus héroes de canciones populares: Papá Montero o María la O. Abela evoca comparsas de antaño ―El Alacrán, El Gavilán― sin pensar en la verdad histórica; lo que desea transcribir es el ritmo, la intensidad, la áspera poesía de tales fiestas”.

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