Creado en: julio 8, 2024 a las 10:21 am.

Danilo Díaz y las páginas por escribir en la Uneac artemiseña

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Nota olvidada sobre un buró y DAFO para Gregorio y otros enredos son dos de los títulos que forman parte de la obra literaria del escritor artemiseño Danilo Felipe Díaz Rodríguez. En ellos rezuma lo identitario. En sus páginas abundan el texto inteligente, la palabra acertada, el cuestionamiento y la provocación.

Danilo es un hombre mesurado, que no se arriesga en el hecho creativo, sino que, con precisión de orfebre, coloca en su lugar cada sentencia, prefabrica lo que desea conseguir en el lector. Así coordinó la concepción de la revista Honda de la Sociedad Cultural José Martí, cuando esta institución decidió dedicarle un número a Artemisa. Así ha llevado también los derroteros de la filial de Literatura en la provincia. Así asume cada tarea.

Sus compañeros reconocen en Danilo a un hombre valioso. Saben de su excelente desempeño frente a responsabilidades en cultura, de su seriedad ante las tareas, de su compromiso con la vanguardia artística. Por eso no nos sorprendió su elección como presidente del Comité Provincial de la UNEAC artemiseña. Ante esta nueva misión algunas preguntas resultaban casi obligatorias.

―Esta es una nueva responsabilidad que implica mucho para un artista. ¿Cómo la asume?

Mi elección como presidente del Comité Provincial de la UNEAC de Artemisa, además de un honor, constituye sin dudas un reto en las difíciles circunstancias actuales, donde la unidad de nuestros escritores y artistas es una condición fundamental para el funcionamiento de la organización y el logro de sus objetivos.

Mantener dicha unidad y alcanzar una cada vez mayor presencia e influencia de nuestros miembros en la vida cultural de la provincia, a favor de la auténtica cultura y por la construcción de un mejor país, están dentro de nuestros principales propósitos.

―No se trata de propósitos sencillos.

Alcanzarlos, no solo dependerá de apelar a la voluntad y sensibilidad de instituciones y decisores, sino también de nuestra vocación de servicio y nivel de conciencia sobre el papel que nos toca como vanguardia artística e intelectual artemiseña en diálogo permanente con los diferentes actores sociales.

―La UNEAC se encuentra en un momento crucial. Vive transformaciones y se reinventa cada día. ¿Cuáles son las acciones que se llevan a cabo en Artemisa camino al X Congreso de la organización?

Previo al congreso y después de efectuadas las reuniones de las filiales y del Comité Provincial, donde se evaluó el trabajo desarrollado por la UNEAC en la provincia durante los últimos cinco años, nos enfrascamos en darles tratamiento y respuesta a los acuerdos y planteamientos de dicho proceso.

Se organizaron incluso reuniones posteriores con los creadores en cada municipio, con la presencia de las autoridades y direcciones de cultura, para profundizar allí, en un ambiente de franco intercambio, en aspectos tales como la atención a los creadores, su participación en la vida cultural del territorio, preocupaciones y otros criterios, con un saldo, en nuestra opinión, muy positivo.

De igual modo, está previsto un programa para la información y cobertura mediática a los delegados al congreso, que ya se viene ejecutando.

― ¿Considera que la vanguardia artística e intelectual de Artemisa llega en buenas condiciones a este cónclave?

La vanguardia artística e intelectual llega al Congreso tras una etapa extremadamente difícil signada por la pandemia de Covid-19 y sus secuelas, la crisis económica mundial, el incremento del bloqueo y la guerra mediática contra Cuba, entre otros males y escollos: una etapa en la que hubo que buscar múltiples alternativas (a distancia y presenciales) para hacer cultura, perdimos valiosos compañeros del gremio y sufrimos carencias de todo tipo, que hoy se mantienen y en algunos casos se han agudizado.

Sin embargo, a pesar de las metas y sueños aplazados, a pesar de que queda mucho por hacer, la cultura se mantuvo viva y se lograron resultados y experiencias positivas que evidencian lo que puede alcanzarse aun en tales circunstancias. Pienso que con esa convicción llegan nuestros artistas e intelectuales al X Congreso, convencidos además de la necesidad de rediseñar nuestras estrategias acordes con los nuevos tiempos y circunstancias; de buscar soluciones a problemas no resueltos en medio de la compleja situación actual, de la necesidad de salvar la cultura que es lo mismo que salvar la Patria.

― Desde su fundación, la UNEAC ha aportado mucho a la sociedad cubana. ¿Considera que le queda por aportar? ¿Cree que los escritores y artistas pueden ser útiles en la construcción de la Cuba de hoy?

La UNEAC puede aportar mucho a la sociedad cubana de hoy en tiempos en que se incrementan los embates de la colonización cultural; cuando se hace imprescindible contrarrestar la ola de vulgaridad y frivolidad que nos llega por todas partes, especialmente desde las redes sociales; el culto a la tontería y el mal gusto.

Nos corresponde a la vanguardia artística promover lo mejor de la cultura cubana y universal, influyendo no  solo desde la creación artística, sino también desde la función social del arte, desde la escuela, desde la comunidad, desde los medios; contribuir a  la construcción de una sociedad cada vez más justa, a la formación de mejores personas y de un pensamiento crítico capaz de discernir dónde está lo valioso, lo que nos aporta y enriquece, capaz de diferenciar la seudo cultura de la cultura verdadera.

―Uno de nuestros lemas declara que La cultura es Patria, referenciando al sabio Fernando Ortiz. ¿Cómo entiende ese concepto un escritor de Candelaria en Artemisa?

La cultura (cubana) es el conjunto de saberes, tradiciones, costumbres, e ideas que nos caracterizan como cubanos, un bien colectivo que no podemos perder, pues ello significaría, perder la identidad, lo raigal, las singularidades de la nación que con sus matices y contrastes están presentes en lo cotidiano, aquello que ha venido conformándose en el tiempo para erigirse en cubanía. En la cultura está el legado de patriotas que, desde Céspedes, movidos por esa raíz esencial, lucharon con perseverancia y rebeldía por alcanzar la libertad. Sin cultura no hay Patria ni independencia, se pierde todo, preservarla es un compromiso con los Padres Fundadores.

―No todos los artistas y escritores están de acuerdo con asumir una responsabilidad administrativa. Algunos consideran que dedicarse a esta actividad implica sacrificar la obra personal. ¿Qué considera al respecto?

Creo que toda responsabilidad va acompañada de una dosis de sacrificio. Cuando te pones a pensar, llegas a la conclusión de que, en última instancia, alguien tiene que asumir la tarea y esta es una organización de creadores. En mi caso, algunas metas inmediatas en cuanto a la escritura podrían quedar pospuestas. La responsabilidad implica otras preocupaciones, ocupaciones y prioridades, y aunque los Estatutos prevén la disposición por el directivo del tiempo imprescindible para la creación, esta no depende solo de un plan, sino además de cierto estado de disposición o inspiración.

Aun así, es muy difícil para el artista o escritor dejar de hacer lo que para él constituye una necesidad, trataremos, en lo posible, de armonizar ambas actividades.

― ¿Cuál considera que puede ser el mayor aporte de Artemisa al X Congreso de la UNEAC?

Artemisa es una provincia joven donde aún se modifican o consolidan maneras de hacer diferentes a las de la mayor parte del resto del país. El sector de la cultura no escapa por supuesto a esas circunstancias; en tan poco tiempo, sin embargo, se han obtenido logros.

En el caso de la UNEAC, hay positivas experiencias a compartir en el congreso, sobre todo en lo relativo a la integración permanente de un grupo de nuestros miembros a la vida cultural de la provincia, liderando espacios de calidad que ya caracterizan una programación dirigida no solo a la promoción del arte y la literatura, sino también a la formación de valores e incidencia en determinados sectores y programas priorizados relacionados con la lucha contra el racismo, el Programa para el Adelanto de las Mujeres, el respeto a las diferencias, la protección del medio ambiente, el trabajo con niños, adolescentes y jóvenes, entre otros temas de interés social.

Los espacios literarios Cantapalabra, Con voz de mujer, Libros como jardines y la Peña PreTexto, La peña del río, con el grupo Yaguar, Diálogos a viva voz, en coordinación con la EGREM, La peña de la rumba, la gira de Reinier del Pino con su obra por preuniversitarios y otros centros educacionales de los municipios, promoviendo el hábito de la lectura y a los autores del catálogo de la editorial provincial, entre otras acciones auspiciadas por la UNEAC o por Cultura y  coordinadas y dirigidas en todos los casos por miembros de la vanguardia artística artemiseña, son ejemplos a destacar.

La Peña Cantapalabra es un espacio literario que promueve la lectura y la obra de escritores del territorio

Danilo es un cubano de a pie. Un artista de pueblo, de barrio, pegado a la tierra y comprometido con los artistas artemiseños y sobre todo con el pueblo que es la razón de ser de esos artistas. Frente al Comité Provincial de la Uneac le corresponderá sortear escollos, aunar voluntades, dirigir procesos y estimular la creación comprometida.

Le tocará escribir estas páginas en las que quizás la nota sobre el buró no esté olvidada y la DAFO no venga con enredos sino con soluciones. Cuenta para ello con el apoyo y el compromiso de los miembros en el territorio. Junto a ellos habrá de ir al X Congreso. Deberá mantener un congreso permanente por la cultura y por la Patria que son la misma sustancia.

La Peña El Merequetén nació en los espacios virtuales como un paliativo espiritual a la pandemia de la Covid- 19

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