Creado en: septiembre 9, 2021 a las 08:56 am.

¿Por qué un «Color cubano»?

Foto Kaloian.

La campaña Color Cubano forma parte de la estrategia comunicacional del Programa Nacional Contra el Racismo y la Discriminación Racial, aprobado  en noviembre de 2019 por el Consejo de Ministros y encabezado por Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República.

«En Cuba no podemos hablar de una cultura solamente de origen europeo, sino de una diversidad donde África es fundamental en la variedad étnica y la coloración de la piel. Color cubano es una expresión de nuestro poeta nacional, Nicolás Guillén, que habla del mestizaje genético y cultural», afirma el investigador Rolando Julio Rensoli Medina, vicepresidente de la Comisión Aponte de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Mediante la comunicación a través de las redes y los medios, la campaña Color cubano busca además la visualización de la diversidad cultural nacional, a partir de todos los componentes de color de piel de su población y de los elementos culturales aportados por los pueblos africanos, nativoamericanos, asiáticos y árabes.

Rensoli argumenta que el Programa Nacional Contra el Racismo y la Discriminación Racial logró hacer un diagnóstico a partir de resultados de investigaciones de las Ciencias sociales, biológicas y económicas, que tiene como elemento adicional la experiencia del activismo social, así como diez años de trabajo de la Comisión José Antonio Aponte. A partir de esas investigaciones se elaboró una línea a seguir con objetivos generales, específicos, indicadores, plan de acción y metas proyectadas hasta el 2030.

En esencia, se definió como objetivo general del Programa… la valoración de los factores históricos, económicos, estéticos, políticos, sociales, psicológicos y culturales que propician la presencia en la sociedad cubana actual de prácticas de discriminación racial, así como las fortalezas y oportunidades para su enfrentamiento y definitiva eliminación.

En materia de activismo racial el Congreso de la UNEAC de 1998 fue un antes y un después.

«No podemos olvidar el VI Congreso de la organización en 1998, donde nuestro líder histórico, el Comandante Fidel Castro, indagó en las valoraciones que se tenían respecto a los prejuicios y las manifestaciones de discriminación racial en Cuba. Ahí están las imágenes de las catarsis que se hicieron, de cómo se entendió que, a pesar de las políticas de equidad e igualdad y el carácter integracionista de la Revolución, faltaba mucho por hacer», aseveró Rensoli en entrevista publicada por el sitio web de la UNEAC.

Dichos debates intelectuales fueron la semilla de la Comisión José Antonio Aponte, fundada por Miguel Barnet en 2009. Este grupo de trabajo permanente se propuso luchar contra la discriminación racial y rescatar las raíces africanas en Cuba. Diez años después se consolidó con el Programa Nacional Contra el Racismo y la Discriminación Racial.

La Agencia Cubana de Noticias informa que las comisiones provinciales de dicho Programa, quedaron constituidas en todo el país en julio de 2021, con el objetivo de implementar acciones a favor de erradicar manifestaciones, prejuicios y percepciones  incompatibles con los principios y aspiraciones de justicia social del modelo socialista cubano.

Según Rensoli, los resultados han sido perceptibles pues, a pesar de la situación extraordinaria que impone la pandemia por la Covid- 19, las conmemoraciones internacionales y nacionales relacionadas con la comunidad afrodescendiente han sido abordadas en la televisión, la prensa plana, la radio, las redes sociales y la propaganda gráfica. Además, existen artículos que hablan sobre el racismo en Cuba y la necesidad de abordar el tema. «Revolución cubana vs racismo» es un libro que la editorial Ciencias Sociales pondrá a disposición del público en versión electrónica e impresa. Este volumen es la versión literaria del diagnóstico realizado por el Programa Nacional… y dicha editorial  publicará otro material llamado «Conceptualización de la etnicidad cubana».

También ha sido fundamental el trabajo de los organismos formadores, pues el Ministerio de Educación, por ejemplo, ha fortalecido el enfoque antirracista y ello se ve reflejado en el «Tercer perfeccionamiento de la Enseñanza general y especial hasta el 2030».

Rensoli argumenta que la iniciativa ha brindado una nueva visión de los grupos de activismo social antirracista que habían surgido de manera espontánea y con mayor presencia en la capital. Si bien estos grupos no tenían necesariamente un nexo entre sí, el Programa se ha encargado de resaltar la pertinencia de su existencia y labor social.

«Se hallan implicados 18 organismos de la administración central del Estado, e igual número de organizaciones de la sociedad civil. En la coordinación directa de las acciones intervienen los Ministerios de Cultura, Relaciones Exteriores, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba», afirmó Pedro de la Hoz, presidente de la Comisión Aponte, en artículo publicado en la página de la Asociación Cubana de las Naciones Unidas.

Respecto a los antecedentes del enfrentamiento al racismo, Pedro de la Hoz, comentó en la Mesa Redonda el 10 de marzo de 2020:

“Antes del 59 había patrones racistas en muchos nichos de la sociedad. Lo primero que hizo la Revolución fue desmontar la mayoría de estas prácticas, aunque ello no garantizó la erradicación del problema”. 

Tras dicha Mesa Redonda, el Sitio Web Cubadebate resumió los puntos señalados en la emisión como elementos a trabajar en materia de racismo en Cuba:

– Insuficiente toma de conciencia acerca del arrastre de prejuicios y percepciones distorsionadas sobre la realidad del etnos cubano.

– Persistencia de patrones históricamente heredados que gravitan sobre la psicología social con efectos duraderos y latentes.

– Prolongado silencio, desde 1962 hasta 1998, sobre la sobrevivencia de rezagos de actitudes discriminatorias y prejuicios en nuestra sociedad.

– Distorsiones del prejuicio racial en el mercado laboral.

– Desventajas históricamente acumuladas asociadas al origen étnico y el color de la piel que se traducen en asimetrías económicas y sociales y vulnerabilidades no suficientemente estudiadas, aunque perceptibles en la sociedad cubana actual.

– No se ha avanzado suficiente en la comprensión del tema en la escuela cubana, incluyendo la formación de maestros. Es necesario profundizar en la situación de la enseñanza superior.

– Falta de profundización y cohesión de la promoción en los medios de comunicación, del etnos cubano y la educación antirracista.

– Necesidad de articular la lucha por el fomento de una conciencia antirracista en nuestra sociedad con la de otros pueblos, como Estados Unidos, Latinoamérica y el Caribe.

– No puede ignorarse que el regionalismo no es un simple folclorismo, los prejuicios sobre los orígenes regionales o locales tocan puntos de contacto con la xenofobia y ello no está lejos de los prejuicios raciales.

El propio Rolando Rensoli, basado en su larga trayectoria como investigador antirracista, afirma que es necesario luchar contra el racismo, porque si ya las ciencias biológicas determinaron que somos una especie uniracial, no debería existir este fenómeno. No obstante, hay una construcción cultural de siglos, que también existe en nuestro país. Además, hubo una esclavitud coloreada en Cuba que incluyó a aborígenes, africanos y culíes asiáticos de piel amarilla y un pasado con solo 500 años de historia que condiciona la construcción cultural del racismo.

El mapa genético del origen del etnos de los cubanos, premio de la Academia de Ciencias 2015, demostró que en el caso de Cuba hay una mezcla increíble. Por tanto, los cubanos somos mestizos intergenéticos aunque seamos blancos, pardos, cobrizos, negros o amarillos.

«Somos una nación mestiza culturalmente, porque no tenemos etnoculturas. Hablamos de una cultura cubana a partir de procesos de transculturación, por eso no debería existir el racismo en Cuba. Además, desde hace 60 años estamos construyendo una sociedad socialista y humanista donde no se estimulan las diferenciaciones. No obstante, están esos 500 años de historia sobre nosotros, elementos objetivos de tipo económico y social, prejuicios raciales que persisten, acciones de discriminación racial y racismo como teoría de la superioridad genética, biológica, estética e intelectual. Mientras existan esas teorías, habrá que combatirlas», argumentó.

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