Creado en: julio 19, 2021 a las 11:50 am.

Eduardo Torres Cuevas: «No hay Revolución sin una cultura general y política para construir una sociedad»

Académico, historiador y pedagogo Eduardo Torres Cuevas

Para entender la significación de las Palabras a los Intelectuales, que Fidel Castro pronunció hace seis décadas en la Biblioteca Nacional, resulta imprescindible contextualizar el momento. Así lo considera el académico, historiador y pedagogo Eduardo Torres Cuevas:

«En enero de 1961 Fidel habla de la gran revolución cultural que implicaba ese año, con la alfabetización y con la creación del Sistema Nacional de Becas. Pero lo trascendente es la declaración socialista de la Revolución Cubana y el triunfo en Playa Girón.

La declaración socialista implicaba la visión de una sociedad que cambiaba, de una nueva definición. Socialismo, en ese momento, tenía diversas interpretaciones. Pero se asociaba mucho con la Unión Soviética, que tenía un proyecto cultural llamado realismo socialista, lo cual genera un debate, que ya venía, con diversas tendencias de criterios».

«Me gusta mucho el concepto de Palabras a los Intelectuales– señala el director de la Oficina del Programa Martiano- porque no es un discurso. Se trata de una persona que ha estado escuchando a los intelectuales y el debate con todas las tendencias. Muchas de ellas, dentro de la Revolución, no convergían en su visión de la cultura en el trabajo que había que hacer. Pero había modos y formas ideológicas muy diversas en aquel momento y en aquella circunstancia.

Siempre me gustó mucho una frase de Armando Hart, sobre este tema, cuando expresó que el realismo socialista no era ni una escuela artística, ni una tendencia literaria, que era un profundo error político. Independientemente de que allí estaban también muchos partidarios de ese realismo socialista.

Estamos hablando de una época donde la visión cultural e ideológicas están muy unidas, a partir de la formación de lo que están expresando, que no es la formación que se hereda de un periodo anterior. La Revolución apenas tenía tres años. Esto lleva a que la polémica, los planteamientos, las variantes, que son muchas, estén presentes en los días previos a las Palabras».

Para el eminente historiador, Fidel fue, ante todo, un receptor de lo que se estaba diciendo: «Cuando él habla, habla a partir de toda la polémica. Por eso es que hay que tener tanto cuidado a la hora de interpretar esas Palabras, que están dichas en un contexto y un espacio específico. Solamente hay que pensar el tiempo que ha transcurrido entre Playa Girón y Palabras a los Intelectuales, o entre la declaración socialista y Palabras

El tercer año de la Revolución, 1961, fue decisivo para la historia del pueblo cubano, con acontecimientos tan importantes como la Campaña de Alfabetización.

Lo extraordinario es lo que hace Fidel a partir de lo que leyó, todo lo que escuchó, y su visión de la cultura que había que hacer. Porque la Revolución tiene que tener una base cultural, que es la que se estuvo creando en todo el año 1961, con el Sistema de Becas, la Campaña de Alfabetización, las escuelas de arte, la Unión de Historiadores, y en enero se había creado el Consejo Nacional de Cultura, independientemente de los problemas que después tuvo».

«Todos leyeron las Palabras…de Fidel, desde el punto de vista de lo que eran en ese momento, -reflexiona Torres Cuevas- y todos asumieron que la cultura nos pertenecía, y nacía de nosotros, y nacía de nuestras bases, de toda la capacidad creativa sin límites».

El Premio Nacional de Ciencias Sociales 2000 enfatiza en que la propuesta cultural que nacía, abarcaba a todo el mundo, siempre y cuando, construyera una nueva cultura, basada en una cultura tradicional, cimentada con la influencia de los siglos anteriores, fundamentalmente el XIX y el XX, «con la creación de Félix Varela, de José María Heredia, de Gertrudis Gómez de Avellaneda, todo ese importante modo de hacer una cultura, de la forma de hacer y pensar del cubano, de su realidad, de sus condicionantes culturales.

Creo que ahí está el secreto de que la Revolución Cubana nunca fuera dogmática, siempre fue una Revolución que se basaba en la capacidad creadora del pueblo cubano. Ese fue el secreto de esa intervención: aquí estamos todos porque todos formamos parte de una cultura, y tenemos que hacer que esa cultura crezca y sea capaz de darle continuidad a lo mejor de la creación cultural cubana, sin trazar normas, ni límites, el límite está allí donde se rompen las normas de construcción de una cultura nueva.

Si bien el año 1959 es la consolidación de la Revolución, el año 1961 es la gran Revolución Cultural, que desata la creatividad. Llega un momento cumbre en el cual se hace más necesario que se entienda mejor el porqué la cultura es espada y escudo, y por qué no hay Revolución sin una cultura general y política para construir una sociedad. Y creo que en eso hay una continuidad en el pensamiento de Fidel, quien, desde sus años de estudiante, fue un lector constante, un buscador constante, un hombre que oye y encuentra…

El también miembro de la Academia Cubana de la Lengua advierte que, en aquel momento histórico de Palabras a los Intelectuales, había un universo cultural por discutir, por descubrir: «Hay respuestas que no se tienen, y que la cultura las tiene que dar. Considero que no es un punto de partida, es un lugar al que se llega, y a partir de ahí, hay otro nivel de análisis, y por eso viene la fundación de la Uneac. Y por eso estamos razonando últimamente en torno a Palabras a los Intelectuales junto a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, una libertad para debatir. Ahora, el debate en Cuba siempre es fuerte, siempre tiene sus consecuencias, siempre hay tendencias, y siempre hay quien no coincide con el otro, y hay quien es agresivo con el otro. Son formas, desde que el mundo es mundo, que existen en la cultura.

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