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DEBATE SOBRE EL CORTOMETRAJE “EL GRITO” CON INVESTIGADORES Y ESPECIALISTAS INVITADOS AL EVENTO CRISOL DE LA NACIONALIDAD, DE LA FIESTA DE LA CUBANÍA.

Fecha de publicación 21/12/2009

 
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Bayamo, 17 de octubre de 2009.
Sede de la UNEAC, Bayamo, Granma.
Dr. Maximiliano Trujillo, Universidad de La Habana: A veces confundimos los términos de pornográfico y tampoco sabemos qué es el término obsceno. El término obsceno depende de qué contexto se utilice. Las malas palabras, las presuntas malas palabras constituyen una desacralización de lo que habitualmente está en el audiovisual convencional y ha hecho para representar una relación típica de pareja. Se está intentando desacralizar el cómo se comportan los géneros al inicio de una relación estrictamente erótica. Ella está provocando al tipo, echándole en cara que los hombre todos siguen un ritual para lograr seducir y él le quiere demostrar que no es tal ritual, que él es un tipo diferente, que no va a seguir ritual alguno y además le anuncia lo que quizás le va o no a hacer.

Lo cierto es que ella queda seducida sin ambages y el final cierra muy bien todo el discurso previo. Ella queda seducida de lo que se le está prometiendo, lo que evidencia que vivimos con muchísimas dobleces morales. La gente casi siempre simula un ritual que no siente ni quiere tener en sus relaciones de pareja. Yo creo que ahí está el resultado inteligente, que está hecho por jóvenes, dirigido fundamentalmente a los jóvenes y que es otra forma de educar el gusto estético de la gente al margen de los códigos de hipocresía que la sociedad burguesa ha transmitido desde decenas de siglos y durante cientos de años a las sociedades occidentales. A mí me parece que muy interesante lo que vi al margen de determinadas aprensiones que pueda tener a determinadas actuaciones del actor, que no me gustaron mucho, pero eso es estrictamente convencional. Desde el punto de vista semántico me parece muy interesante el discurso.

Se puso después de las 9:30 de la noche. La Televisión después de las 8 de la noche no está diseñada para niños. Es responsabilidad de la familia que a las 8 de la noche los niños no estén viendo televisión. La Televisión es para niños y adolescentes hasta las 8 de la noche en Cuba y en todas partes del mundo. A esa hora no tiene por que haber niños frente al televisor. Las telenovelas tienen muchas veces escenas mucho más explícitas sobre vínculos sexuales lo que pasa es que adornan el discurso con palabras almibaradas y todo el mundo queda feliz, pero muchas telenovelas tienen escenas mucho más duras que esas. Yo creo que es un espaldarazo a la hipocresía, a la doblez moral de la gente en su comportamiento sexual. Al fin y al cabo, así es como nos debiéramos comportar muchas veces. No es como nos comportamos, pero como debiéramos comportarnos muchas veces.



Dra. Mildred De la Torre, Instituto de Historia de Cuba: Yo los felicito. Sencillamente es impresionante. Felicito por la valentía. Felicito por el valor, la exaltación a la verdad y la honestidad y me adhiero totalmente al criterio de los compañeros que han intervenido anteriormente. Por el valor artístico que tiene, es decir, el valor estético que tiene porque es la defensa a la verdad, a la sinceridad, a la honestidad; pero además es la crítica a lo banal, a lo sucio, y a lo falso.



Si vamos a celebrar la banalidad de las telenovelas llenas de porquería desde el principio hasta el final donde las conductas humanas se pierden entre falsos valores materiales y donde las imágenes son de un mundo que no existen; entonces, si ese es el camino, por supuesto que este tipo de material no tiene cabida. ¿Por qué no protestar contra lo que se niega como verdad? ¿Por qué no criticar la banalidad y por qué no criticar el lenguaje edulcorado, hipócrita y falso y dejar que la gente exprese sus sentimientos tal y como son? ¿Por qué no dar posibilidades como esta para qué el género humano tan complejo y tan difícil no exprese todo el mundo de sentimientos y resentimientos que tiene? Porque es un canto al resentimiento, es un llamado al resentimiento, que es también una verdad.



Sencillamente, esto no puede ofender a ningún ser racional ni puede ofender tampoco ninguna sensibilidad humana si existe cultura .Y me parece que todo lo que signifique la reflexión de los valores en su justa dimensión es encomiable, es válido y es justo.

Ojalá todas estas cosas se repitieran una y otra vez, para que mucha gente se reflejara en ellas como necesidad de expresión. Es la defensa, además, a la libertad de expresión.

Y cuando se entiende como defensa a la libertad de expresión es defender lo que creemos como justo con toda la honestidad y la responsabilidad que eso significa.

Así que yo sencillamente los felicito por tanto valor.



Roberto Fernández. Universidad de Las Villas: Yo no soy un partidario de la violencia. El video me ha chocado, pero creo que esa es la función….por favor, no regresemos a la parametración. Si nos preocupa lo que ese material muestra, pues lo que hay que hacer es mostrarlo de frente, con valentía, sin gazmoñerías y mojigaterías propias del siglo 19.

Mostrar de frente lo que implica una relación basada en la violencia y en la superficialidad o lo que pueda ser eso, pues hay que mostrar lo que tiene que mostrarlo. No hacerlo es cerrarnos al diálogo, es cerrar la capacidad de que la gente reflexione a lo que esto significa. Y, por favor, nuestra televisión tiene que ser coherente. Nuestra televisión sirve de planta repetidora de lo peor de la industria cultural del capitalismo, para no echarles la culpa a los norteamericanos, que siempre lo hacemos. Nuestra televisión, en nuestras telenovelas, en nuestros seriados, en nuestros espacios fílmicos, no todos, pero en la tendencia que ve nuestra población lo que muestra de la vida, no solo de las relaciones sexuales; es pura farsa. Y lo que no se funda en la verdad no crece, no genera humanidad. Me parece que es un material corto, con excelente realización. También pienso como Maximiliano en que hay puntos en los que no estoy satisfecho como receptor, pero es mi opinión personal que puede ser o no discutible, pero necesitamos espacios como estos, materiales como estos y además realizadores que apuesten por lo difícil. Recordemos a Lezama: “Solo lo difícil es estimulante”, y fundar esta nación nunca ha sido fácil. Entonces hasta cuándo los medios nuestros van a partir de un principio de que ellos prohíben lo diferente, pero aceptan lo homogenizador, lo superficial, lo banal. Es un acto de incoherencia suma. Claro, es un material fuerte porque fuertes están siendo nuestras relaciones, fuertes están siendo las relaciones de los jóvenes, los maestros lo vemos todos los días.

Entonces ojala a nuestros jóvenes, mis alumnos pueda yo ponerles ese material y decirles “vamos a pensar este material”, “vamos a hablar del arte”, “vamos a hablar de función social del arte, vamos a hablar de lo estético, de lo lúdico de lo hedonista, de lo social”. Me parece que es un buen material. ¿Y que me choca? ¡Claro que me choca! Está hecho para eso, y yo lo apruebo ¿cómo no?

¡Claro que sí!



Pedro García, Profesor Adjunto de la Universidad de La Habana y periodista de Bohemia: No quiero formar aquí un cine-debate. Hay cosas que dijo Roberto sobre la televisión que yo no comparto totalmente con ellas. Sí creo que hay momentos en que la televisión nuestra repite programas que reflejan cosas que no quisiéramos que reflejaran en el sentido de las telenovelas reflejan un mundo utópico, un mundo que no existe, pero creo que la televisión de nosotros es bastante digna tomando en cuenta las televisiones de todo el mundo incluyendo las del Primer Mundo. Tampoco estoy de acuerdo con todo lo que dijo acá (Maximiliano) porque el final él le dio una lectura porque quizás los siete que estamos aquí le damos lecturas distintas. Yo no le diera las lecturas que le dio Maximiliano, pero eso forma parte de la riqueza de ese material. A mí lo que me preocupa, que es lo más importante que yo quisiera que quedara de mi intervención es que escenas como ésta han aparecido en los programas cinematográficos de la televisión nacional e un horario muy parecido al de las 9:30, a las 10 de la noche y ahora me recuerda tres filmes: “Asesinato en el senado de la nación”, argentino; “La Edad de la Peseta”, cubana; ahora no recuerdo la tercera (se refiere a “La Fiesta del Chivo”) y sin embargo yo no he visto que cuando se estrenó “La Edad de la Peseta”, ni cuando se estrenó “Asesinato en el senado de la nación”, que ya se ha puesto varias veces por televisión y, por cierto, “La fiesta del Chivo” es todavía más descarnada que este material.

Entonces yo no acabo de entender que en la Televisión Nacional no sea pecado y en la televisión provincial sí sea pecado y eso es algo que alerto que es muy peligroso porque entonces ¿los tele centros tienen que tener una política distinta a la de la Televisión Nacional? Me parece que es incoherente, y que yo sepa ninguna carta llegó a la Televisión Nacional ni se discutió en el Departamento Ideológico del Comité Central del Partido sobre las películas antes mencionadas.

“La Edad de la Peseta” llegó a ganar premios en el último Festival de Cine. Me parece, sinceramente, no quiero repetir las cosas. Se está pecando de mojigatería, y que ya no estamos en el siglo 19, que ya inclusive la adolescencia nuestra tiene otros intereses que ni siquiera eran los que tenía cuando yo tenía 14 años, y tengo 56. Y por lo tanto tenemos que vivir acorde con los tiempos.

Y sobre el material éste, lo interesante que me gusta es la cantidad de lecturas que puede generar, pero lecturas a partir de un diálogo positivo, sobre todo ya se dijo aquí porque es una verdadera denuncia a la hipocresía y me parece que ese material no tiene ningún tipo de problema, además fue premiado por el ICAIC en una Muestra de Jóvenes Realizadores. Me parece que lo que se pone en las 13 restantes provincias y el municipio especial no tiene que ser tabú para Bayamo.



Dra. Ileana Orozco, Investigadora de la Casa de la Nacionalidad Cubana: Cuando vi el material me remitía enseguida a una película de hace unos cuantos años que se llamó “Se equivocaron de historia de amor”, que hablaba de una mirada diferente hacia las relaciones de pareja; es decir, no una mirada edulcorada, sino una mirada cruda de la relación de pareja. Y yo aprecio mucho el final de ese material. Primero voy a decir que me solidarizo mucho con lo que hablaba Roberto ahorita en el reflejo de los tiempos que corren, que también Pedro lo reafirmaba. Me parece que ese el mejor valor que tiene.

Es decir, estamos viviendo momentos en que uno sale a la calle y se encuentra que la diferencia es parte de nuestro tiempo. La diferencia de elecciones sexuales, la diferencia política y demás. Justamente ese material nos pone sobre el tapete otra parte de las diferencias. Un contraste bastante agresivo con respecto a lo que nosotros tenemos como convencional en materia de las relaciones de pareja. Pero justamente eso es parte de nuestro tiempo, y me parece completamente arcaico querer silenciarlo y querer negar que eso esté existiendo por prohibirlo. Una prohibición de ese tipo me parece completamente arcaica porque entiendo que estamos en momentos que hemos superado ideológicamente ese problema.

Con respecto al final, que decía que me había gustado mucho, yo tengo una lectura de género sobre eso. Es el discurso del macho, completamente el discurso machista de “te voy a hacer” “voy a acabar contigo” y el final nos deja abierta la posibilidad de que ella se largue y lo deje ahí plantado o sea seducida, como dice Maximiliano, o sea ella la que instigada por esa descarga de propuestas eróticas; sea ella la que ejecute.

Eso, a mi modo de ver, le otorga al material un valor estético per se, es decir, esa ambigüedad, esa sugerencia, esa variedad de lecturas…no hacemos nada con negar la realidad, eso es parte de nuestra realidad, es otra arista, otro matiz de nuestro paisaje. Lo más valiente, claro que la valentía da trabajo, lo mas valiente es poner todo sobre el tapete y decir “vamos a dialogar cuáles son nuestras verdades y cuales pueden ser aquellas que nos hagan crecer” Eso es a lo que yo invito, a crecer.



Yoel Cordoví, Instituto de Historia de Cuba: Vivimos en un mundo diverso, somos diversos, pero cuesta mucho trabajo entender y aceptar que existe esa diversidad. Yo soy historiador, yo le pondría un ejemplo: si yo hago una realización, un libro o un documental donde yo digo que Tomás Estrada Palma no sólo fue el responsable de disolver el Partido Revolucionario Cubano; puede ser que si yo fui el que realizó el documental también me boten porque aceptar la lectura a partir de otros códigos que no son los que estamos acostumbrados desde nuestra formación a escuchar, siempre es un poco chocante. Lo que pasa es que los tiempos cambian y si nosotros no nos ponemos a tono con los tiempos entonces sí, la situación se nos va a ir de las manos porque son sucesiones de generaciones y ya a las generaciones que viene se les tiene que dar otro tipo de lecturas, otro tipo de mensaje no tan facilistas como muchas veces se nos han presentado en mi propia generación; sino también hay que hacer pensar a los jóvenes y hacer pensar a la sociedad. Y si estamos en desacuerdo, y aquí hemos visto criterios en desacuerdo y hemos visto posiciones diferentes, si hay más confianza que fácil es sentados aquí un momentito en una mesa a debatir sobre un tema donde podemos tener millones de criterios; pero lo que no ha salido a relucir es que es un producto estéticamente malo, ni que es un problema obsceno ni que es absolutamente nada.

¡Que es chocante! Sí es chocante porque a mí también me choca, porque no estoy tampoco adaptado, porque desde mi formación no me han dado ese producto. De ahí a dar mi lectura de que eso es tachable, no, al contrario, eso lo que me ayuda es a reflexionar. Esto no ocurre en el arte. Ocurre en las ciencias sociales. Que se pueda dar un criterio, a lo mejor ese no es el criterio que YO puedo considerarme una autoridad en esto y entonces sí lo tacho. Y planteo que está incorrecto, que se equivocó quien lo hizo, que al que lo hizo hay que sancionarlo…porque puede provocar algún tipo de malestar en la sociedad, entonces los que estamos provocando malestar somos nosotros por homogeneizar criterios. Y cuando uno parte por homogeneizar criterios ya estamos creando las bases para una desintegración porque nadie se cree otra cosa o estamos creando a un público inculto en culturas banales, telenovelas…no todas, pero sí en algunos casos.

Entonces no enseñamos a las personas a pensar y es la reproducción de los modelos escolásticos que “las cosas son así porque son reveladas” “no pienses. El status está creado. Solamente trata de entenderlo” “Cree, no pienses, cree” Cuando nosotros tenemos una tradición de pensamiento cultural que viene desde José Agustín Caballero hacia acá donde nos están diciendo todo lo contrario: “Piensen” y entonces por qué si a finales del siglo 18 al 19 nos dijeron: “piensen” y durante todo el siglo 20 nos han dicho: “piensen”, y Fidel Castro nos ha dicho: “piensen” ¿por qué ahora no vamos a pensar?

Roberto Fernández Universidad de Las Villas: Yo pienso que es muy importante repensar el tema del individuo activo. El cubano del siglo 21 tiene que ser un ciudadano activo y crítico. Y este es un material que motiva la criticidad, motiva a leer “¿qué yo hago e una situación como esta?” “¿Soy yo capaz de hacer esto?” El pensamiento crítico no se crea en abstracto y esa es una de las funciones del arte. Este material es válido por su valía estética y también por su contenido idio-temático. El tipo de recepciones que moviliza una familia, es difícil, emplear un material como este para hacer reflexionar a sus hijos acerca de los riesgos de una vida sin medida y cosas así.

A nosotros nos agrede no solo porque no estemos educados en eso, sino porque nuestra vida se rige por otros códigos. Nosotros tenemos otros sistemas de relaciones, pero los muchachos no. El individuo crítico del siglo 21, que no somos nosotros sino los que vienen detrás, tiene que meditar estos materiales. A mí me parece válido, desde luego.

Moderador: A mí me interesa reflexionar sobre un punto vital. De lo que más se ha tratado, de lo que más se ha criticado. Y es lo relacionado con las supuestas malas palabras, reales malas palabras, obscenidades. Son términos que no me dicen nada. Las palabras no son ni malas ni buenas. Tienen que ver con un patrón judeo-cristiano a los efectos de la Cuba profunda no nos dice nada. En un momento determinado hace muchos años Leonardo Padura publicó un artículo muy gracioso en Juventud Rebelde donde Cuba se sentía ofendida como nación porque alguien en el planeta había creado una lista de malas palabras y Cuba tenía 15 ó 20.

Es la doble moral a la hora de enjuiciar una cosa. Si por un lado nos ofendemos porque en la lista de malas palabras mundiales solo tenemos 15, y tenemos 2 millones ¿cómo en otro sentido del razonamiento vamos a criticar un material que expresa sencillamente el lenguaje de la juventud?, que no es el de nosotros. Nosotros somos hombre del siglo pasado. El hombre del siglo 21 tiene que repensar la nación cubana desde esta perspectiva. Reconocerse como ente que tiene un lenguaje de esa naturaleza. Me gustaría oír la opinión al respecto.

Jesús David Curbelo, Escritor: A mi juicio ahí no hay malas palabras. No hay una sola de las que llamamos malas palabras. Lo que hay son situaciones en las que esas malas palabras están omitidas, pero ahí nadie dice ninguna de esas malas palabras sexuales que además decimos a diario en otras partes o se dicen a diario en otras partes, incluso en consignas revolucionarias se han gritado en las plazas y todo eso. Hay que ver los contextos.

El otro asunto: La censura en Cuba funciona de una manera muy rara. Nunca ha quedado muy claro, salvo en asuntos de carácter ideológicos estricto, qué cosa es “contra” y qué cosa es “dentro” de la Revolución (se refiere a la consigna de “Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada”; dicha por Fidel en su discurso Palabras a los intelectuales) entonces la gente se toma atribuciones y en muchos sitios a veces no está la persona correcta y a lo mejor es un malentendido del director del tele centro y cuatro personas con un pensamiento anquilosado, y eso mismo lo ve otro y dice que no tiene problemas. Puede ser también un caso de ese tipo. Creo que habría de discutir eso en el debate con la televisión. La televisión es un instrumento de educación estética.

¿A qué llamamos educación estética? ¿A oír a Luis Fonsi o a otros cantantes?

Los materiales de arte transgresores siempre son mal entendidos: Ulises, Orlando, de Virginia Wolf. Todo eso siempre ha sido mal entendido. Mientras nosotros no ayudemos a los no especialistas a reflexionar sobre esos sentidos transgresores del arte vamos en un diálogo de sordos. Decimos que somos el país más culto del mundo ¿y nuestra población no está lista para entender ese material? ¿Es un material de élite para cuatro especialistas? No tiene sentido.

La imagen visual, paradójicamente, es menos erótica a mi juicio. Te da una imagen que es esa y no otra, pero resulta más agresiva en el espectador y generalmente en los que blanden la doble moral. De hecho, la literatura cubana tiene cosas más fuertes que esa, mis novelas son más fuertes que eso con mucho. Ciertas escenas de la novela de Padura, Jorge Ángel Pérez, Argelio Santiesteban, Garrido, Guillermo Vidal…eso es un juego de niños. ¿Qué pasa? Que la literatura es secreta. En ese sentido la literatura lleva muchos años de ventaja. Pero la gente protesta. Un personaje en un pueblo de Camaguey, que elevó una carta al Partido y a la FMC diciendo que cómo se iba a vender mi libro, que eso era pornografía. Entiendo lo que puede pasarle al realizador de eso. Ahora, de ese ejemplo de intolerancia personal de un tipo determinado a una reacción institucional que implique sanciones hay un trecho que es inadmisible. Es lo que creo más peligroso, pero que lo piense el Director del tele centro y su consejo asesor es un espanto.

Pedro García, Profesor Adjunto de la Universidad de La Habana y periodista de Bohemia: La novela más transgresora y subversiva en cuanto a sexualidad fue “Paradiso” de Lezama Lima, que es considerada una de las novelas fundamentales del período revolucionario, y que ahora estamos todos conmemorando el centenario de José Lezama Lima. Y no sólo en tus novelas, Curbelo. El capítulo 9 de Paradiso es tan agresivo como lo que vimos ahí, y la literatura erótica cubana ha tenido escenas eróticas hasta en una novela policíaca de Padura. Hay más ejemplos en el cine cubano donde ha habido escenas tan “agresivas” como esa. Me parece que es totalmente incoherente aparecerse a 43 años de Paradiso diciéndome que lo que vimos es obsceno y pornográfico porque lo mejor de nuestra literatura, ciertos sonetos de Guillén y poemas que andan por ahí ¿La novela Paradiso es obscena y pornográfica?

Dra. Mildred De la Torre, Instituto de Historia de Cuba: ¿Quiénes protestan? ¿Los jóvenes? (le responden que no se sabe) ¿los padres de los jóvenes? Están desautorizados para opinar porque sencillamente es un material dirigido para un grupo de personas capaces de asumir una posición crítica con respecto a lo que tienen. Lo primero que hay que determinar: ¿qué tipo de población es la que protesta? ¿Cuál es la ofendida?

Porque sobre estas cosas se crean mitos y detrás de todo esto está el fenómeno del paternalismo y del pensamiento dirigido: “yo creo que a los jóvenes esto le hace daño” Lo creo yo con más de 60 años ¿quién soy yo para opinar? ¿Por qué tengo que opinar de esa forma? La receptividad del fenómeno tiene que ser para donde va dirigido el producto y son por lo tanto los autorizados para dar el criterio. Estoy convencida de que ningún joven se horroriza con ese material. Lo asume, lo interioriza y lo impacta. Eso sí.

Segundo: Con respecto a la televisión y los horarios, que es una de las cosas que aquí se estuvo hablando. Ponerlo a las 12 de la noche cuando ocurren las cosas más misteriosas del mundo.

Al contrario ¡Lo que hace es alimentar la sospecha! Mucho más, es más sospechoso. ¡Es morboso!

¡Es macabro! ¡Corriendo todos a verlo a las 12 de la noche! Mientras que tú lo pones a la hora que tengas que ponerlo, que es la hora que la gente tiene las entendederas claras y normales y no pasa nada.

¿El lenguaje? ¡Ah, perdonen! Yo sí estoy en contra de otro tipo de lenguaje que oigo todos los días en la calle, que creo que ahí es donde está lo obsceno y lo que sí realmente ofende no solo a la palabra, sino a los sentimientos. Volver a COMENTARIOS