Creado en: abril 6, 2021 a las 07:59 am.

Alfredo Sadel y Cuba, recordando al amigo venezolano

Hay muchos cubanos que no saben quién es Alfredo Sadel, y mucho menos si mencionamos su verdadero nombre Manuel Alfredo Sánchez Luna, (Caracas, Venezuela, 22 de febrero de 1930- Caracas, Venezuela, 28 de junio de 1989).

Conforma su nombre artístico al tomar la primera sílaba de su apellido «Sa» y añadirle la desinencia «del», por Carlos Gardel, quien fue su artista favorito y admiraba. Es así como nació su apodo artístico Alfredo Sadel, como se le conocería en lo sucesivo.

Sin embargo, Alfredo Sadel, fue un cantante y compositor venezolano, considerado por muchos como el intérprete popular y lírico más importante en la historia musical de la República Bolivariana, y apodado como El Tenor favorito de Venezuela.

Era un gran amigo de Cuba. En La Habana existió un club de fans del cantor venezolano. Estuvo varias veces en este país. Hace ya, más de 70 años, en 1950 inicia carrera en el cine al participar en la cinta “A La Habana me voy”, con la bailarina Blanquita Amaro, llamada “La bomba atómica” de San Antonio de los Baños, La Habana, Cuba, 30 de junio de 1923-2007), el actor Otto Sirgo y el argentino Tito Lusiardo.

En 1955 debutó en La Habana, obteniendo gran éxito de modo tal que se le ofrece la posibilidad de conducir su propio programa musical, el cual años más tarde se adueña totalmente de la sintonía. Ese año graba un LP titulado «Mi canción«, con el sello RCA Víctor, que buscó para la ocasión el hacerlo acompañar con una orquesta dirigida por el músico y arreglista argentino Terig Tucci. Sadel compartió su carrera como cantante con la actividad sindical artística, promoviendo en 1957 la fundación de la Asociación Venezolana de Artistas de la Escena.

Hizo dúos estupendos, entre ellos con la soprano Alba Marina y otro con Benny Moré que ocupó preferencias entre los coleccionistas, el bolero Alma libre. Destacó como compositor, debiéndose a su inspiración innumerables piezas como Yo no te engañé, Son dos palabras, Otra rosa, El hombre de hierro, Golondrinas del tiempo, Quiero a Maracaibo, Razonando, y decenas más.

Su primera presentación fue en la Catedral de Caracas, donde cantó el Ave María, interpretación que impresiona satisfactoriamente al público. Diversos mecenas ayudaron a su formación que empezó en la Escuela Superior de Música de Caracas y continuó a lo largo de su vida en Ciudad de México, Nueva York, Buenos Aires, Barcelona, Salzburgo y Milán e incluían solfeo, piano y armonía.

En 1946, luego de que fuera sacado de un estudio de grabación, Mario Suárez lo apadrinó y recomendó a Ricardo Espina -director de Radio Caracas Radio-, posteriormente consiguió ser becado y acceder a los estudios para ensayar. En 1947 ingresa como cantante aficionado a un programa radial en la emisora caraqueña Radiodifusora Venezuela, y al siguiente año firma contrato con la empresa discográfica local Discos Rex para grabar su segundo disco sencillo.

El mismo, grabado en un estudio improvisado en los altos del Teatro Municipal, contenía nuevamente el pasodoble Diamante Negro y una interpretación instrumental del Mambo No. 5 de Dámaso Pérez Prado. A pesar de los defectos técnicos de esta grabación, fue un éxito de ventas, ya que fueron vendidas veinte mil copias, lo que marcó el inicio de una ascendente trayectoria musical.

En 1958, vuelve a los Estados Unidos contratado por la empresa cinematográfica Metro-Goldwyn-Mayer, la cual pensaba incluirlo en algunas de sus cintas aprovechando sus dotes artísticas. Sin embargo, permaneció un año recibiendo sueldo y al no serle asignado ningún papel, va a México donde sus discos lo habían hecho conocido. Allí participa en las películas El Ratón, al lado de Raúl “Ratón” Macías y Tu y la mentira, con Miguel Aceves Mejía y Evangelina Elizondo. Posteriormente, renuncia a su contrato con Metro Goldwyn Meyer.

Regresó a México, en 1960, y participa en la película “Tres balas perdidas” junto a Javier Solís, Elvira Quintana, María Victoria y Julio Aldama. Actúa de nuevo con Miguel Aceves Mejía en El buena suerte, además de Sara García y de nuevo con Javier Solís y Julio Aldama, en la película “En cada feria un amor”.

El canto lírico

En 1961 se presenta Sadel en el canto lírico con la zarzuela «Los gavilanes», en el Teatro Nacional de Caracas; ese mismo año se va estudiar a Milán con el fin de perfeccionar su calidad vocal. En este nuevo período de su vida artística participó en el Carnegie Hall de Nueva York en el estreno de la zarzuela cubana, basada en la novela con el mismo nombre, Cecilia Valdés.

Comienza una etapa de triunfos por toda Europa y Unión Soviética (1967 y 1968), siendo el primer cantante lírico venezolano en llegar a Siberia y a otras catorce naciones. En Lima, Perú, Sadel y Pepita Embil protagonizaron lo que los peruanos calificaron como las temporadas de zarzuelas más exitosas que se hayan realizado en el país.

En 1977, en un intento por institucionalizar la ópera en Venezuela, organiza una gran temporada en la Universidad Central de la nación, que se extiende a otras ciudades del país; participando también en temporadas de zarzuela en el teatro Nacional.

En 1978, volvió a Cuba, recibiendo apoyo que lo animaron a grabar de nuevo música popular, entre ella un LP con música de Los Panchos y otro en que rendía su tributo a Carlos Gardel. La Plaza Alfredo Sadel, llamada así en su honor, se encuentra ubicada en Caracas.

En total Sadel, grabó más de 2.000 canciones recogidas en cerca de 200 discos de 78 RPM y unos 130 de larga duración, editados en diversos países. La Fundación que lleva su nombre los está recopilando en discos con tecnología digital, en una serie denominada «Documentos Alfredo Sadel», de modo que su voz y su memoria estén siempre presentes en el acervo cultural venezolano.

Sadel obtuvo grandes logros en su carrera de cantante lírico a nivel mundial, pero siguió interpretando música popular.

Sobre 1991 un hermano de Alfredo Sadel vino a La Habana con una delegación venezolana, se presentaron en el programa Contacto. Tuvimos una conferencia con este hermano de la familia Sadel y le contamos de todos los éxitos que en Cuba tuvo el cantante amigo venezolano.

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