Creado en: junio 30, 2022 a las 07:32 am.

Fina en formato de joya

Fina García Marruz Foto: Yordanka Almaguer

Por Madeleine Sautuié

Ha partido Fina García-Marruz y vuelvo a esa parte suya que se queda en el mundo y pueden tocar los vivos: su obra. Quien se ha ido hace apenas unas horas, escribía con sello de ángel. Para orbitar en torno a ella, hay que buscar los libros.

Voy a ellos y allí está, límpida, como la gota de agua con la que pudiera tranquilamente comparársele. Está de muchas formas: dejando en la página en blanco de la que hablara Eliseo, su propio ser; jugando con las palabras, arrullándolas o desnudándolas, según el propósito con que quisiera sacar afuera lo que sintió escribir; haciendo versos que nacen siempre en formato de joya.

No me parece allí tan tímida como definitivamente sabemos que fue. Frente a su escritura se le ve tan resuelta, que no puede menos que admirarse la confianza extrema de su ser en ese instante único de la creación, cuando el decir se hace burbujeante e incontenible. 

Es seductor todo su cosmos lírico. Por donde quiera que se abre su Obra Poética, se topa el lector con la agudeza. Inolvidables resultan las piezas de Créditos de Charlot, desde cuya composición regresamos, aguzado el sentimiento, a la pantalla grande. Los zapatos de Charlot / me conmueven más / que los que pintó Van Gogh. / El desgaste diario (borde grueso) autónomo / anonimato del dolor / que se curva ligeramente hacia arriba / como una sonrisa. / El pillete callejero, la esquina / por la que dobla el perro, ya no más solitarios. (Los zapatos de Charlot).

A veces busco en sus letras algún trazo de humor. Fue tan simpática aquella vez que en la Uneac protagonizó el panel que honraría a Samuel Feijóo, «la persona más original que haya existido». Como nunca, la vi reír y a su vez provocar la risa de un auditorio, animado con su ánimo, al que le contó no pocas «samueladas».

Desde hace mucho, muchísimo tiempo, Fina «guarda» sus poemas en respetables antologías. En Una fiesta innombrableLas mejores poesías cubanas hasta 1960 según José Lezama Lima, conviven con otras valías, varios de sus textos. Entre ellos, resuenan los versos de No sabes de qué lejos he llegado (No sabes de qué lejos he llegado / a morirme y a estar entre vosotros / ni hasta qué punto he sido desterrado / de la mágica tela de los otros. (…)

Se leen allí cartas dirigidas por Lezama a Fina, desde las que se aprecia la profunda simpatía e identificación del fundador de Orígenes por la poetisa. «Mi buena y grande amiga: Se va acercando a una estación la suma de lunas necesarias para que yo le agradeciese la dádiva de una de sus metáforas», comienza una de ellas.

Hallo a Fina en un poema que le dedicara Roberto Fernández Retamar, titulado: Para Fina y su bello niño. Allí apunta el poeta: (…) Oigo los nudos del rosal / En esa voz; yo tiemblo: miro / La luz que le echa la sonrisa / A los ojos del bello niño.

Fina está en sus ensayos, en sus textos martianos, en su martiana manera de mirar al Apóstol. Está en los que, con poéticos acordes, concibe con absoluta precisión la naturaleza de la lírica. Volver a Hablar de la poesía, ese texto mayor de sus meditaciones, es un estreno permanente, una fiesta que celebra el lector del género, una reflexión consciente que lo eleva a otras dimensiones de la sabiduría.

Y está, del más especial modo, en aquellos versos de Cintio, tantas veces leídos, tan verídicos y siempre nuevos, que guardan un poema como A mi esposa: Te amo, lo mismo / en el día de hoy que en la eternidad, / en el cuerpo que en el alma, / y en el alma del cuerpo / y en el cuerpo del alma, / lo mismo en el dolor / que en la bienaventuranza, / para siempre.

Tomado de: https://www.granma.cu/cultura/2022-06-29/fina-en-formato-de-joya-29-06-2022-23-06-08

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