Creado en: noviembre 17, 2021 a las 09:19 am.

“El Festival de Música Contemporánea…una historia desde la visión del compositor Juan Piñera”.

Por Evelyn García Hernández

Luego de un largo período de silencio causado por la Covid 19, regresa a los escenarios el Festival de Música Contemporánea de La Habana en su trigésima tercera edición convocado, una vez más, por la Asociación de Músicos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Y qué suerte e inmenso placer para nosotros, acercarnos a la historia de uno de los más importantes certámenes del ámbito musical cubano, a través de la viva voz, la experiencia, el respeto, la honestidad, y las ganas de hacer y hacer bien de Juan Piñera, destacado compositor, pedagogo, instrumentista, asesor y director de programas de CMBF Radio Musical Nacional y, por sobre todas las cosas, cubano a prueba de todo.

Maestro, ¿Cuándo y cómo surgió el Festival de Música Contemporánea de La Habana?

Al principio la Sección de Música de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba(UNEAC), hoy día Asociación de Músicos,teníael Festival de Música de los Países Socialistas y los Encuentros de MúsicaCubanaen años alternos. Entonces, como era tanta la participación de compositores de esos países donde, por ejemplo, participó el compositor polaco KrzysztofPenderecki, se decidió hacer,en 1984,el Festival de Música Contemporánea de La Habana, que en sus orígenes se llamóFestival de La Habana

Inicialmente fueron apareciendo personalidades de importancia como Luigi Nono, uno de los compositores fundamentales de la música del siglo XX en Italia y Europa; vinieron maestros de la escuela polaca, soviéticos y otros. Fue un festival realmente de una importancia enorme.

Juan Blanco, en los 80, casi paralelamente, crea el Festival de Música Electroacústica de Varaderoadonde fueron a visitarnos importantes compositores del gremio. De ese modo se tornó enriquecedor, y la música electroacústica nunca estuvo exenta del Festival de Música Contemporánea.

En los años 70, previamente a los comienzos del festival, se contó con la experiencia delFestival de Música Latinoamericana, auspiciado por la Casa de las Américas, que también aglutinó a varios compositores latinoamericanos.Se hizo un festival internacional con compositores de primera línea…

Ya vez, aun cuando la génesis del actualFestival de Música Contemporánea de La Habana está bien delimitada, sus antecedentes fueron igual de significativos. 

¿Quién o quiénes estuvieron al frente del festival en los inicios?

El primer presidente del Festival de Música Contemporánea de La Habana fue Harold Gramatges, quien coincidentemente era también el presidente de la Sección de Música de la UNEAC. Además, había un grupo de compositores e intérpretes que constituían el cuerpo asesor, dentro de los que se encontraban Hector Angulo, Argeliers León y Carlos Fariñas, principalmente. Ese cuerpo asesor se fue desintegrando y actualmente el único que queda con vida soy yo.Posteriormente, cercano a la muerte de Harold, Guido López Gavilán asume la presidenciay la mantiene hasta la actualidad.

¿Qué objetivos se persiguen con el mismo?

El objetivo desde el comienzo fue promover la mejor música de la creación contemporánea, pero este sentido se fue un tanto desdibujando y entonces fueron participando creadores menos interesantes a partir de la caída del muro de Berlín y el desmembramiento de la Unión Soviética, pero realmente hasta los años 90 fue un festival de mucha significación.Han venido delegaciones importantes, recuerdo que llegaron compositores de fuerza de Italia, de España, de los Estados Unidos…

Se supone que el objetivo es la promoción de la nueva creación y el rescate de nuestros clásicos. Y sí, se promueve la nueva creación, pero esta no siempre es interesante, ya sea por jóvenes, menos jóvenes o los de más experiencia.

Una de las funciones del Festival de Música Contemporáneatambién es educaral público en unmomento histórico de la gestación de la música universal o cubana, como es este caso. Hay jóvenes a los que nos corresponde enseñar, una nueva generación de músicos importantes que tenemos que cuidar einstruir más allá del camino que escojan y sus resultados, pero si no les mostramos cómo tienen que ser las cosas, no van a salir. Dentro de todo, debemos pensar que es necesario saber improvisar, pero se improvisa cuando uno tiene un bagaje impresionante de haberes, de herramientas…

Es fundamental que se promueva lo mejor, pero para que así sea, durante todo el año se deben escuchar las obras o lo que se va creando, y los interesados en hacer el festival asistir y tener la información necesaria. Yo tengo por costumbre, y todo el mundo lo sabe,presenciar todo posible concierto de intérpretes de compositores, etc… Pero, lamentablemente, esto a veces no sucede… con tristeza debo reconocer que nuestros colegas acuden a muy pocos conciertos de los que se realizan…

En su opinión, ¿cuáles han sido los aciertos y desaciertos del Festival de Música Contemporánea de La Habana?

El acierto mayor es que se ha mantenido de una forma u otra, salvo el año de la pandemia. En cierto sentido, es como un acicate para la nueva creación de los compositores en activo, pero aun así es insuficiente porque es un evento anual y deberían existir varios conciertos durante el transcurso del año para constatar el desarrollo de los artistas… ya te comentaba anteriormente algo al respecto.

Actualmente el Festival Internacional de Música Electroacústica no existe y además la creación electroacústica prácticamente ha desaparecido dentro del ámbito del Festivalde Música Contemporánea de La Habana.

Pienso que se trabaja con mucha premura, no hay concepto de curaduría, de cómo resaltar un movimiento, un grupo de figuras, una historia…En tal sentido, esto apunta hacia el equipo que integra el jurado y toda la conformación del Festival de Música Contemporánea de La Habana y de este, pues, evidencia algunas de sus fragilidades.

Aunque en la contemporaneidad musical y después de la postmodernidad nos dieron a entender que podían coexistir eclécticamente muchas tendencias, realmente el concepto de experimentalismo se perdió prácticamente de una manera total, la seriedad conceptual, independientemente del lenguaje, se ha perdido y es una muestra de creación desigual. Sin embargo, este año dentro de la pandemia, siendo un festival de música cubana hay una cierta coherencia.

Yo creo que el festival debe ser mucho más selectivo y para eso se debe crear de antemano una comisión, que nunca se ha hecho, a donde lleguen las partituras que se seleccionan, una comisión que escuche toda la música estrenada, porque las obras se tienen que estrenar… escuchar la música, hacer una curaduría…

Pienso un poco a priori lo que puede ser el próximo festival. Por los 80 años del Grupo de Renovación Musical, podríamos hacer un concierto sinfónico… Supongo que en la Orquesta Sinfónica Nacional estén las partituras de varios maestros miembros del Grupo de Renovación MusicalcomoJosé Ardévol, Harold Gramatges, Julián Orbón, Argeliers León, Edgardo Martín… hay trabajos sinfónicos de ellos y de algunos más. Se puede hacer un concierto sobre eso, se puede, además, hacer un panorama de la canción en Renovación y contratar a un cantante o una cantante… De Gisela Hernández, Hilario González, Edgardo Martín y Harold Gramatges, por ejemplo, se puede trabajar la pianística, se puede convocar a un par de pianistas para que toquen la música de esos maestros y así, hacer un homenaje coherente con una duración aceptable de una hora u hora y cuarto.

Los conciertos no pueden ser maratónicos y demagógicos. Se debe trabajar en función de inducir la direccionalidad que vamos a defender en un próximo evento. Por ejemplo, este año nos olvidamos del 115ºaniversario del nacimiento de Alejandro García Caturla… se pudo haber hecho un concierto en homenaje a Caturla o al afrocubanismo…se podían haber interpretado obras de Amadeo Roldán, los Grenet, Moisés Simons y Carlo Borbolla, todos ellos coincidieron de una u otra forma en una época.

La visión del afrocubanismo es un concepto curatorial, se puede contratar a un musicólogo que explique las obras con un lenguaje profundo y ameno en notas al programa. No existen notas al programa desde hace tiempo porque todo se hace de una manera precipitada… Este festival no puede ser organizado de corte y clava, se debe repensar … es cierto que este año ha estado la pandemia y la incertidumbrede si va a ser presencial o no… pero se tiene que trabajar en función de eso porque-aunque se haga… o incluso no se hubiese hecho- queda el trabajo, queda una organización del pensamiento.

En estos momentos no hay memoria del festival, no hay un catálogo de los compositores participantes, de los intérpretes participantes, un catálogo donde aparezcan las obras, donde se expliquen cuestiones esenciales que pongan al público al corriente de los implicados en el festival. Tengo entendido que en viejos programas había notas y explicación sobre lo que iba a ocurrir, no se puede perder eso, se tiene que rescatar…

Una de las cosas más importantes que tiene el festival es promover al compositor, al intérprete interesado en hacer la música contemporánea, promover al musicólogo interesado en este fenómeno… pero son pocos los musicólogos y los intérpretes que se dedican o quisieran dedicarse a eso, y los compositores se van desviandoporque no los sabemos mantener en el oficio compositor.Claro, hay que ser muy fuerte para continuar año tras año, década tras década, muchos son los llamados y pocos los escogidos, pero está en nosotros defender al nuevo creador como expertos y desde un festival como este que sirve para enseñar.

Las dimensiones y la intensidad del Festival de Música Contemporánea de La Habanahacen que muchos huyan de las salas de conciertos, llega un momento en que nadie entiende nada de lo que está escuchando. Hay que hacer los conciertos más atractivos, pero más atractivos no es hacer música agradable a los oídos, sin disonancias, es buscar la manera de atrapar públicos desde la propuesta del concierto como evento social.

Hay que pensar que nosotros estamos ofreciendo información y la información no puede ser turbia…. Tenemos que ser más organizados, crear estrategias de un año para otro, saber qué vamos a visibilizar, qué vamos a promocionar, qué intenciones tenemos para con este compositor, qué homenaje vamos a realizar a compositores fallecidos o a alguno que esté vivo, hacer conciertos monográficos, de movimientos, de estilo, de compositores, de países, conciertos sinfónicos… pero hacerlos. Desde hace años prácticamente la Orquesta Sinfónica Nacional no participa y, si participa, de dos conciertos asignados siempre se suspende uno y se tratan de hacer seis o siete obras apresuradamente… eso no queda bien, no puede quedar bien…

Tenemos que organizarnos más…

¿Qué figuras o instituciones usted cree que han marcado pautas en la historia del Festival?

Si se marcó alguna pauta se me borró de la memoria… En un momento dado, en el Festival se hacían obras sinfónicas, eso fue en tiempos fundamentalmente de Manuel Duchezne Cuzán. Duchezne fue el director de orquesta que más movió música cubana dentro del ámbito del festival y de la programación habitual.

Realmente siempre ha habido una cierta reticencia a hacer la música del siglo XX y mucho más en los últimos tiempos. Yo recuerdo que cuando Duchezne Cuzán, se hicieron muchas partituras de compositores cubanos y compositores importantísimos de todo el mundo, de la vanguardia musical polaca, que es fundamental, de los alemanes, italianos, franceses, se hizo mucha música importante. Ese ejercicio se fue perdiendo.

¿Qué cree sobre la participación de las jóvenes generaciones de compositores e intérpretes?

Primero pienso que se debe organizar aúnmás para que llegue al festival lo mejor, pero para eso debenejecutarse periódicamente todas las obras que se compongan,por lo menos mensualmente.Se debe crear un espacio de participación para que lo mejor de la creación joven llegue al festival como una especie de premio.

Las intenciones se mantienen, pero no creo que se cumplan. Este año hay bastante participación de jóvenes…

Se tiene que poner un espacio habitual, que es cierto que la UNEAC lo tiene, pero esta pandemia lo desdibujó.


¿Le gustaría compartirnos alguna anécdota o recuerdo sobre su participación en ediciones anteriores del festival?

Una anécdota que recuerdo gratamente fue que un gran director norteamericano estrenó una obra mía para orquesta sinfónica llamada “Como naufragios”,compleja en su plantilla instrumental porque tenía dos arpas, dos pianos, celesta, gran cantidad de cornos, vibráfono, tímpani, xilófono, campanólogo, cuatro flautas, entre ellas  un piccolo y una flauta en sol, corno inglés, tres oboes, clarinete requinto, dos clarinetes en si bemol y clarinete bajo, tres fagotes y un contrafagot, tres trompetas, tres trombones, una tuba, y cuerdas resistentes conunos veinte primeros violines, dieciséis segundos violines, dieciséis violas, catorce chelos, doce contrabajos… Esa obra no se puede hacer ahora en Cuba porque no hay una orquesta que tenga tanta cantidad de músicos. El director estaba entusiasmado con la partitura y sintió una especie o suerte de indisciplina en los instrumentistas y les dijo a ellos que era una falta de respeto a un compositor como yo, que estuvieran hablando. La obra sonó…pero no pudo ser grabada.

Muchas gracias, maestro.

Todavía falta mucho por hablar…

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