Creado en: noviembre 17, 2021 a las 11:00 am.

Coloquio Internacional Gallego: una mirada a la novela testimonial de Miguel Barnet

Por Francisco Delgado / Fotos: Alexis Rodríguez

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A propósito de los 40 años de la primera presentación de la novela testimonio “Gallego”, escrita por el intelectual cubano Miguel Barnet y publicada por Ediciones Alfaguara, se inauguró en la Casa Eusebio Leal Spengler, el I Coloquio Internacional Gallego: antropología testimonial y cultura de la pobreza dedicado a este notable autor de las letras cubanas e íntimo amigo del Historiador de la Ciudad Eusebio Leal Spengler.

El evento cultural sesiona vía online en la sede de la Dirección de Informática y las Comunicaciones de la Oficina del Historiador, que reúne en su programa más de veinte ponencias de diversos investigadores, académicos y estudiosos de la obra de Barnet, quienes trabajan en varios centros de la cultura y la educación en países como Estados Unidos, México, España y Cuba.

En la inauguración oficial de la cita en la Casa Eusebio Leal Spengler, último espacio físico de la gestión cultural a favor del Centro Histórico y del patrimonio, a título del autor de las páginas orales más auténticas de la historia y la identidad nacional estuvieron invitados varias personalidades de la cultura y la Oficina del Historiador, así como de la sección cultural de la Embajada de España y su hijo Javier Leal Estébanez.

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Magda Resik, Directora de Comunicación de la Oficina del Historiador dijo en sus palabras de apertura, que no había mejor escenario en La Habana dedicado a este coloquio que la Casa Eusebio Leal Spengler, como parte de las celebraciones del aniversario 502 de la ciudad. Al respecto, significó la trascendencia de la obra del etnólogo, antropólogo, ensayista y poeta cubano Miguel Barnet, quien es Presidente de honor de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Resik elogió la exquisitez narrativa del escritor cubano presente en la diversidad de sus textos, y en la labor de promoción cultural distinguida en las más disímiles manifestaciones del arte.

Por otra parte, resaltó la personalidad y voz de Barnet como uno de los intelectuales más relevantes que ha dado la Cuba contemporánea, y precisó “siempre en función de resaltar el valor del arte y la literatura producida en la isla”. Asimismo, detalló las notables cualidades que lo definen como artista y destacó en ello, su compromiso con la patria. Este último valor de su cualidad humana demostrado en el devenir de los años a través de los procesos de la indagación artística.

Magda Resik reconoció además como Barnet ha sido un defensor del quehacer cultural y literario realizado en el interior del país, colocando al arte cubano como resultado de una expresión universal en los escenarios internacionales más connotados.

En este sentido, citó al Doctor Eusebio Leal, Eterno Historiador de la Ciudad, quien siempre vio a Barnet como un amigo leal y culto. Así lo recordó en el imaginario de su Casa…: “Barnet es uno de los intelectuales vivos más importantes de su tiempo. Uno de los hombres más traducidos porque su obra ha viajado por todos los Continentes. Un ser inigualable en la proyección de la interpretación cultural de la obra de Don Fernando Ortiz. Uno de los amigos más entrañable del historiador Emilio Roig de Leuchsenring”.

Por último, Magda reconoció el estimable valor testimonial de la obra “Gallego”, motivo esencial de este encuentro, donde el etnólogo Miguel Barnet describió con fina rareza metafórica, el sentido de la emigración española, en especial, la gallega.

De este modo, singularizó los tantos rasgos comunes de “Gallego” con los nichos de la cultura cubana. También ponderó el hecho, de su interés por los hombres provenientes de África que llegaron a Cuba y a las aguas del Caribe.

Destacó como Eusebio Leal hablaba del aporte cultural de la novela de Barnet en su relación más estrecha con el sentimiento criollo, para crear esa figura que como rara avis dio lugar a lo más singular del cubano y la cubana.

Agradeció al Fondo Bibliográfico de Miguel Barnet de la Fundación Fernando Ortiz por celebrar el Coloquio Internacional en los espacios más tradicionales del Centro Histórico de la Ciudad, y tomar a la Oficina del Historiador como invitado permanente para este diálogo con la cultura y la historia.

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Durante la inauguración de este primer Coloquio Internacional le fue entregado en la Casa Leal por parte de la Biblioteca Nacional de Cuba al intelectual Miguel Barnet, el primer volumen correspondiente a la edición inicial de la obra “Gallego”, junto a una colección de textos de la institución cubana enviada para dicha ocasión de manos de su director Omar Valiño Cedré.

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Barnet agradeció el gesto de este obsequió literario, y recordó momentos vividos junto a Leal, y también destacó la gestión de la Oficina del Historiador gracias a su directora adjunta Perla Rosales, quien insistió por concederle un espacio físico en La Habana Vieja para la continuidad de una huella cultural que trasciende desde lo más singular a lo más universal.

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Al culminar la apertura de la cita internacional, los participantes se dirigieron hasta el jardín Madre Teresa Calcuta donde reposan las cenizas del Historiador de la Ciudad Eusebio Leal en compañía de los trabajadores de la Oficina del Historiador y miembros de la presidencia de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y el anfitrión de este coloquio Miguel Barnet, quien se hizo acompañar del hijo de Eusebio, Javier Leal.

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Miguel Barnet, dijo: “Entregamos estas flores con mucho amor y cariño, porque Eusebio será siempre el Historiador Eterno, el ser inolvidable en el espíritu de todos los cubanos”. También precisó:”Eusebio defendió a toda costa los valores más distintivos de la cultura en los momentos más difíciles y cruciales del debate ideológico en el interior de la Unión de Artistas y Escritores de Cuba”. En este sentido, recordó a Eusebio con su expresiva sabiduría y su espada flamígera. Un ser de corazón generoso que aludiera las cuestiones que nosotros no éramos capaces de iluminar. Y dijo…él tenía la facultad enorme de colocar las cosas en su lugar. En el espacio más justo, en el corazón en el lugar de la conciencia.

Las palabras sensibles del intelectual Barnet fueron el reflejo de ese necesario y cautivante momento de intimar con la memoria de un hombre que quiso a La Habana y a Cuba como un hijo fiel y apasionado.

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El coloquio Gallego: antropología testimonial y cultura de la pobreza comenzó su sección inicial este martes 16 en una de las salas expositivas pertenecientes a la Oficina del Historiador con la presentación del trabajo inicial a cargo del Dr. Luis Álvarez Álvarez titulado “Gallego: novela neobarroca”.

En la misma su autor significó los trazados antropológicos y semióticos de una obra literaria que demuestra en la agudeza de su narrativa, la elocuencia de un imaginario social que sortea a la vida familiar tomando como dimensión contextual a la emigración española.

El autor de este ensayo explicó a los presentes vía online en el Coloquio, cómo la obra “Gallego” de Barnet explora las similitudes conceptuales de una obra barroca con lenguaje poético intenso, muy similar a los referentes de la literatura presente en Alejo Carpentier, Lezama Lima y Severo Sarduy.

También examinó la cuestión cultural del lenguaje verbal y oral, tomando en consideración, el estilo neobarroco de la escritura y su obra como diálogo propio. En este sentido, destacó los componentes esenciales de la novela testimonial presentes en este texto, denotados en la violenta confrontación metafórica existente entre el límite y el exceso de lo trágico.

Al respecto habló del fenómeno de la transculturación motivada en Fernando Ortiz y cómo este fenómeno etnográfico trasciende a la poética del autor, en una búsqueda permanente con la memoria y el aprendizaje cultural.

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Mientras, la estudiosa mexicana Rita Guadalupe destacó en su trabajo, la cualidad de la subjetividad presente en la obra “Gallego”. En ello, expuso su interés por privilegiar el ejercicio de la memoria, desde el acto de la ficción en la no ficción, describiendo los juegos existentes entre el mito y la imaginación, la realidad y el testimonio, la conciencia del ser y el estar presente en el mundo.

Guadalupe, evaluó las tantas contradicciones que se dan entre verosimilitud y verdad, y precisó cómo el discurso testimonial es el acto retórico de una memoria de carácter infinito que no se agota en el presente, sino que viaja a los sitios más insospechados de la ilusión de los recuerdos.

Asimismo, distinguió el carácter histórico implícito en el lenguaje de este libro de Barnet, que habla de un sujeto muy particular y emotivo, que sugiere y piensa, que sin llegar a estar totalmente alienado se construye su propia capacidad de diseñar un cambio de vida.

La investigadora camagüeyana y escritora Dra. Olga García Yero indagó en los ritos de una Habana mística que privilegia la obra de Barnet a través de su personaje, recreando atmósferas increíbles, paisajes urbanos, indagaciones de un pasado y la transformación de una vida rural que busca en los hechos de su realidad, el juicio antropológico de una verdad conquistada.

Según la autora de este ensayo, la ciudad y el testimonio en la obra “Gallego” de Barnet, fomentan el espíritu del hogar como futuro necesario que provoca e irradia los sueños de un hombre como mismo las hojas de un árbol, en el deseo de un nuevo renacer.

El joven José Angel de León González de la Universidad de Harvard se interesó en las particularidades de la emigración en la obra “Gallego” como diálogo presente en los movimientos demográficos del campo a la ciudad, y en la propia caracterización social y psicológica de lo que identificó como “proletariado de primera generación”. En este sentido, exploró el fenómeno de la transculturación y la aculturación de la ciudad en el sujeto, y las tantas mediaciones existentes respecto al juicio de la crítica.

Las jornadas del primer Coloquio Internacional “Gallego: antropología testimonial y cultura de la pobreza” abraza en estas celebraciones del aniversario 502 de la Villa de San Cristóbal de La Habana, la expresividad y diversidad de una obra literaria, que aporta en significados culturales, el testimonio de una confrontación emigratoria española que trajo consigo, el rico olor del mestizaje criollo entre el papel, la memoria y el arte.

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