Creado en: septiembre 29, 2021 a las 07:16 am.

Cuartas: el rey de los dramatizados de la radio en Cuba

Joaquín Cuartas tiene un papel protagónico en la literatura radial cubana. Su nombre se señorea en el éter y atrae seguidores. Sus historias conmueven, convidan a soñar y a vivir fantasías y realidades.

Poco tiempo mantiene en blanco la hoja encajada en su máquina de escribir, con teclas que no conocen la quietud, y que a tantos personajes les ha puesto en acción.

En 1965, antes de que naciera su primer libreto radial, uno de los autores de dramatizados más disputados hoy en las emisoras del país, había recibido mención- en Teatro- en el Concurso Casa de las Américas. El andar por esa manifestación artística le hizo el camino.

– ¿Cómo llega a la Onda de la alegría?

«Llegué a la radio con la ayuda de Maité Vera y su esposo José Ramón Brene. En aquella época el actor Antonio (Ñico) Hernández, era el director de Radio Progreso, y junto con Juan Ramón (Tatica) González Ramos, uno de los narradores de novelas, me dijeron que podría escribir».

– ¿Cómo recuerda el proceso de creación de esas primeras obras para la radio?

«Ñico estuvo en mi casa y vio que estaba escribiendo con una pluma y me dijo: “se escribe directamente en la máquina”. Ahí comencé mi primera novela Fahrenheit 451, de Ray Bradbury. Hice una versión. Les gustó mucho a los muchachos, pero la primera vez que empiezo a escribir de verdad fue en La novela de las dos, con Las ilusiones perdidas, una versión libre de la obra de Honoré de Balzac».

«Después hice otra que se llamó Escenas de Paris. Seguí escribiendo en Novela de las dos, hasta que hice mi primera novela original que, por cierto, no se desarrolla en Cuba, se desarrolla en Irlanda. Se llama La canción del Shannon. Es laque más me gusta de todas».

«En Tu novela de amor hice Cuando la vida vuelve, que tuvo un éxito extraordinario. También El Tutor, Cuando baja la marea. Para otros espacios hice Viento sur. Denovela cubana recuerdo ahora Historias de amor y de olvido, El regreso a las Cumbres, y así un burujón de novelas. De Teatro he hecho como 80 obras originales».

– ¿Cuál considera su obra más apreciada por el público radioyente? 

«Cuando la vida vuelve, que fue un triunfo absoluto. Imagínate que Paquita de Armas convocó a la gente en la UNEAC para un acercamiento a la obra. Yo pensé que iban a ir tres gatos. De pronto había allí alrededor de 300 personas. Algunos vinieron de Matanzas».

«Radio Progreso la repuso una vez. Me acuerdo de una señora que venía por la calle y me dijo: “hoy se acabó la novela, y yo quisiera que volvieran a ponerla de nuevo”».

«Yo nunca pensé que tuviera ese éxito. Todavía no me lo explico. ¡Te hago una anécdota increíble! Yo estaba escribiendo un capítulo de la novela y, de pronto cuando miro el papel, había salido un personaje que yo no lo había ni pensado. Nació espontáneamente. Se llamaba Beba Salabarría. Fue famoso. Le encantó a la gente. Lo interpretó Miriam Mier. Son cosas que le pasan a uno».

«A veces estás escribiendo y de pronto miras el papel y te das cuenta que has puesto cosas que no pensaste. Esa es la magia que tiene escribir, sobre todo para estos medios. A mí me encanta escribir para la radio, y esa novela fue un exitazo».

«Se hizo un capítulo con público en Radio Progreso. Eso es historia en la Radio Cubana. Nunca se ha logrado algo así. Pero en aquel entonces la radio era otra cosa. La radio que yo conocí ha perdido mucho».

«Cuando yo comencé a escribir en el medio, cada espacio tenía su elenco. Eso ayuda mucho, porque cuando estás escribiendo una novela sientes las voces del elenco, y escribes para ese elenco. Además, las novelas no se hacían completas. Empezaban a transmitirse, y tú tenías escrito, más o menos, cuatro o cinco capítulos de adelanto. De acuerdo con las reacciones que iba teniendo el público, así tú escribías la novela. Era otra época».

«Otra que me gustó mucho también en Tu novela de amor fue Lo que no se perdona. Me pasé todo el tiempo preguntándome ¿por qué le puse ese título? Justamente cuando se estaba acabando me dije: “ay, ya sé lo que no se perdona. Aurora Pita dijo ¿qué es? Le respondí: no saber perdonar, porque el que perdona se libra de todo el rencor que lleva encima. Tuvo 323 capítulos. Me gustó mucho». 

– Es de los escritores que escribe varias obras al mismo tiempo ¿Cómo lo logra?

«Tengo oficio. Una cosa es el talento y otra el oficio. El oficio es lo que te redime dentro de tu talento. Por ejemplo, yo un día escribí cuatro teatros, originales todos. Una vez iba para México, y me dijeron que si no terminaba la novela no podía irme. En un día hice 14 capítulos de Un corazón de piedra verde. Fue una de mis mejores novelas».

«Era un magnífico mecanógrafo, como lo fue Alberto Luberta, aunque él era mejor, más rápido. Entonces, cuando tienes oficio las ideas te vienen solas, las situaciones se te crean. Es un camino trillado, vaya. Claro que cansa. Yo lo estoy pagando ahora. Este 29 de septiembre cumplo 83 años, y ya una cadera me ha hecho tomar medicinas».

¿Entre teatro, novela, cuento, aventura… qué género prefiere crear?

«Prefiero el teatro. Yo soy teatrista. Tengo dos premios internacionales: Margarita Xirgu, con la obra Descubriendo América, y el Tirso de Molina, que me lo llevé en 1994, con Vereda tropical. Mis novelas tienen mucho de teatro. Lo principal para escribir radio es que sepas dialogar, que tengas una gran imaginación, y que tengas oficio».

Joaquín Cuartas confiesa que hubiera querido vivir la radio de los años 40 y 50. Esa radio de la que no podías escapar, porque te atrapaba.

– ¿Qué de especial le vio a la radiodifusión de esa época?

«Esa radio te llevaba a los sitios del que se hablaba. Los anuncios te los aprendías de memoria. Hasta de ellos uno se llenaba. Era una época de fantasía. Por suerte pude convivir con algunos de aquella época como Consuelito Vidal, Marta del Río, Juan Carlos Rivero, Félix B. Caignet…».

– Lo sé admirador fiel de Félix B Caignet. ¿Qué recuerdos le quedan de él?

«Por el autor de El derecho de nacer inclino la cabeza. ¡Qué maravilla de persona! Yo lo vi solo una vez. Me regaló un Trébol de 4 hojas. Es uno de mis mejores recuerdos. Era un hombre maravilloso. Nunca tuvo nada de él. Lo soltó todo. Escribió maravillas».

«Era músico, también. Ay, te odio y sin embargo te quiero. ¡Qué razón tenía en esa canción! Félix era la radio».

El Premio Nacional de Radio, Joaquín Cuartas, acaricia su máquina de escribir con una nueva historia para contar ¿Qué sonidos podremos ver?

«Se llama Patrimonio nacional ¿qué cosa es el patrimonio nacional? Pues el pueblo. Entonces la voy a desarrollar en el año 1920, en una casa de vecindad, donde hay varias personas que cohabitan en ella».

«Hay una historia oculta de una mujer que entrega a su hija, y ahora su hija se va a casar. Una persona la quiere chantajear, porque supo el secreto. Aparece-entre los personajes- el joven que está en contra del gobierno de Machado, el universitario, el vendedor de pirulí y carioca. Se puede apreciar el ambiente de la época».

«Coges ese conglomerado, y se lo pones a las historias, y la gente descubre un mundo que no conocía. La gente se va compenetrando. Y tú también, porque eres un personaje más cuando estás escribiendo. Tú los oyes hablar en tu cabeza. Los ves».

«En Patrimonio nacional, La Habana se te despierta en la construcción del Capitolio, cómo lo van haciendo. Cuando escribes viajas en el tiempo y fantaseas con la realidad. La realidad no tiene que ser exactamente como fue. Para eso estás tú, para imaginar, para crear, para llegar a los pequeños detalles, para descubrir el olor de una rosa».

«Cuando una persona oye radio, le hablas de la rosa, y el oyente siente en su casa el olor, esa obra ha triunfado. La radio hace que tú crees tu propio mundo. Un mundo imaginario en cada oyente. Ese es el poder de la radio. Espero que la radio nunca muera».

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