Creado en: junio 29, 2022 a las 02:48 pm.

Fina García Marruz: La poesía hecha mujer

El amor es una fuerza verdadera que funda

Fina García Marruz

Las letras y la cultura cubanas, y de todo el orbe, han sufrido una pérdida irreparable: la desaparición física de la multipremiada poetisa y ensayista Fina García Marruz (1923-2022), quien acaba de emprender viaje de regreso hacia la dimensión espiritual que —hace 99 años— la «catapultó» al plano terrenal.  

La paradigmática obra de la finada intelectual cubana es susceptible de análisis desde los más disímiles enfoques académicos, ya que los valiosos aportes poético-literarios, ensayísticos y periodísticos a la cultura universal realizados por tan excepcional «mujer  […] de entraña mística y martiana y dignísima hija de la mayor isla de las Antillas» son — sin duda alguna— medulares.

Por lo tanto, hacer una disección crítica de la creación intelectual y espiritual de la ilustre estudiosa e investigadora de la vida y la obra de José Martí no es una tarea fácil, porque de ella han escrito hombres y mujeres de gran estatura profesional, tanto en nuestra geografía insular, como en el exterior.

No obstante, acepto esa inmensa responsabilidad; en consecuencia, trato de ofrecerles a los lectores una valoración eminentemente objetivo-subjetiva acerca de la obra de García Marruz, quien, al igual que Cintio Vitier (1921-2009), su amantísimo compañero en la vida y en el arte, es albacea testamentaria de la herencia intelectual y espiritual legada por el Apóstol a la humanidad.

Fina se consagró en cuerpo, mente y alma a la poesía, la literatura, el ensayo y el periodismo cultural. Desde esa trinchera de ideas éticas y estéticas, deviene no solo una de las voces líricas más delicadas de la lengua española contemporánea, sino también apasionada defensora del idioma cervantino como expresión legítima de nuestra identidad nacional.

En la poesía y en la prosa poética de García Marruz, se aprecia la huella indeleble dejada por el fundador del periódico Patria en el intelecto y en el espíritu de esa mujer única e irrepetible, así como el amor filial y la ternura femenina, fundidas en cálido abrazo con la música, la luz y el color, que brotan del centro mismo de su yo, el auténtico, el verdadero, donde el Ser Esencial y el Ser Divino coexisten en paz y armonía.

Fina «habita la poesía con auténtica sencillez [y humildad] y la comprende casi sin hablar, entre las pulsaciones de la luz y la música que es su esencia espiritual […]. Su pensamiento agudo, su mirada reflexiva, tocan las pequeñas cosas que se tornan profundas y reveladoras de verdades armónicas […]».

De ahí, que si la sensibilidad adquiriera cuerpo y alma de mujer, no cabe duda alguna de que llevaría por nombre Fina García Marruz, quien posee un talento natural para la poesía, la literatura y la ensayística. Pero es un talento intelectualmente cultivado, ya que en su fecunda producción poético-literaria se percibe —con meridiana claridad— lo que Martí definiera como la indivisible unidad de lo cognitivo y lo afectivo-espiritual.

La obra poético-literaria, ensayística y periodística de Fina nos convoca a « […] ser creativos, activos, fundadores, fértiles desde la raíz […]», pero sin perder la ternura, que en ella adquiere la suavidad de la seda y el sabor de la miel.

Por último, debo decir que tuve el privilegio de conocer personalmente a Fina García Marruz y a su esposo Cintio Vitier hace más de dos décadas, en el Arzobispado de La Habana, donde se le celebró el cumpleaños 80 al autor de La espiritualidad de José Martí.  

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