Creado en: enero 21, 2022 a las 09:48 am.

Pablo Armando Fernández: Un cubano reyoyo y cosmopolita

El panel estuvo integrado por los Premios Nacionales de Literatura Nancy Morejón, Miguel Barnet y Antón Arrufat / Foto de la autora

Pablo Armando Fernández nació en un batey, conoció primero New York, antes que la capital de su país. Era rural, trotamundos, caribeño y occidental hasta lo indecible. Así lo describió la poetisa Nancy Morejón en el homenaje realizado en la sala Villena de la UNEAC este 20 de enero.

«Una siente que está frente a un arquetipo de poeta, de esos poetas de los que se habla en los diccionarios, en las enciclopedias. Con su gracia personal Pablo Armado es la estampa de un poeta de cualquier época, de cualquier reino, de cualquier comunidad. No es más que un cubano reyoyo y cosmopolita a la vez», afirmó la Premio Nacional de Literatura 2001.

A la sede de la organización, en el Vedado capitalino, asistieron familiares, amigos y admiradores del autor de Aprendiendo a Morir, El libro de los héroes y Hacer de Abel progenie, entre otros títulos.

La pandemia impidió rendirle el merecido tributo al escritor cuando falleció el 3 de noviembre de 2021. Pero esta vez fue posible rememorar presencialmente la vida y obra del novelista, ensayista y dramaturgo cubano, natural del antiguo Central Delicias, en Puerto Padre.

Además del panel integrado por los Premios Nacionales de Literatura Nancy Morejón, Miguel Barnet y Antón Arrufat, el encuentro contó con la presencia del actor Fernando Echevarría, que declamó los poemas Parábola y Lo que sé, del Príncipe de las letras cubanas. La suite Diez cuentos para dos guitarras, que el maestro Harold Gramatges le compuso, fue interpretada por el dúo Contraste, de Zuleida Suárez y Susana Frade.

El dramaturgo Antón Arrufat habló de la honestidad impresionante y la tranquilidad para decir las cosas más terribles que tenía Pablo Armando Fernández. La manera en que su vida transcurrió en Manhattan, el intercambio con otras figuras de la intelectualidad cubana, su trabajo en Lunes de Revolución, se plasmaron en una obra que incluye poemas extensos, breves, políticos, descriptivos, libres y turbulentos.

«La calle 20 fue demonizada por muchos burócratas que trataron de aplastar lo mejor de la literatura cubana. Y henos aquí, rompiendo los montes de la burocracia, achicando las piedras, soplando los polvos del suelo. Eso nos lo enseñó Pablo, erguido, fuerte, sólido, con todo su lirismo, pero como una roca, con la convicción de que la Revolución era más grande que nosotros mismos», compartió el Presidente de Honor de la UNEAC, Miguel Barnet.

El autor de Gallego, Canción de Rachel y Biografía de un cimarrón destacó la riqueza verbal de Pablo Armando Fernández y su adjetivación perfecta e idónea. Lo describió como una persona cariñosa, angelical, optimista, soñadora y espiritual, un animal de secreto linaje.

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