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INFORMACIÓN DE LA UNEAC

Fecha de publicación 17/12/2009

 
Desde el pasado fin de semana, circula por la red la declaración emitida en Bayamo por el ejecutivo de la UNEAC de la provincia Granma, a propósito de hechos acaecidos en el Telecentro de esa provincia. Ver comentarios. /...

UNEAC.

“Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea”
José Martí en Nuestra América

“Se busca entonces la simplificación, lo que entiende todo el mundo, que es lo que entienden los funcionarios. Se anula la auténtica investigación artística y se reduce el problema de la cultura general a una apropiación del presente socialista y del pasado muerto (por tanto, no peligroso). Así nace el realismo socialista sobre las bases del arte del siglo pasado”.
Ernesto Guevara en El socialismo y el hombre en Cuba

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Desde el pasado fin de semana, circula por la red la declaración emitida en Bayamo por el ejecutivo de la UNEAC de la provincia Granma, a propósito de hechos acaecidos en el Telecentro de esa provincia.

La Asociación Nacional de Radio, Cine y Televisión, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, informa que por sus vías habituales de trabajo, analiza y dialoga con las instancias correspondientes del ICRT acerca de estos acontecimientos.

Amén del avance, tanto en Bayamo como en La Habana, de estos procesos, aún no concluidos, consideramos pertinente, en nombre de la UNEAC, dar espacio al debate que ha desatado, pues el mismo apunta a varios problemas presentes en el quehacer institucional de nuestro país.

Nos llama la atención la socorrida vuelta del argumento de que a un determinado material fílmico –en este caso El grito, de la joven realizadora Milena Almira, con producción y circulación nacionales – le está vedada su proyección porque “el pueblo no lo entiende”.

A ese pueblo, segmentado – como todos – en sectores diferentes de públicos (una noción mucho mejor para el análisis de estos problemas), habría, cuando menos, que preguntarle por sus expectativas, normativas y aspiraciones estéticas y, de paso, indagar por cómo y cuánto se cumple en su territorio.

Pero podríamos apostar, sin esos resultados en la mano y alejándonos de criterios simplistas, que el pueblo granmense, o lo que es lo mismo, sus masivos sectores de público, es de una riqueza palpable y muy capaz de disfrutar el arco de propuestas estéticas y culturales que el arte cubano muestra hoy.

Sobre estos temas, convocamos a nuestros miembros de la UNEAC, y a otros interesados, a contribuir con sus opiniones en este sitio web. Justo la riqueza y profundidad de esas reflexiones servirá para conjurar actitudes erradas.


APORTEMOS LUZ PARA SEGUIR AMANDO Y CONSTRUYENDO
(Declaración de la UNEAC de Granma)


Durante el horario nocturno muy bien definido en Cuba para la programación destinada a los adultos, del pasado domingo 20 de septiembre del año en curso, el programa secuencia, de la televisora granmense CNC, transmitió el corto de ficción El grito, de la joven realizadora cubana Milena Almira.

Un suceso tan normal en la dinámica de un espacio televisivo concebido para aumentar el nivel de apreciación cinematográfica de su público, condujo a la dirección del telecentro a la lamentable decisión de separar definitivamente de esa entidad a los compañeros Juan Ramírez Martínez y Alexander Delgado Sosa.

Tanto el primero, guionista de esa emisión y miembro de la UNEAC; como el segundo, director titular del programa y colaborador nuestro en vías de ingreso a la organización; han mantenido buenas conductas en sus respectivos desempeños profesionales, según se reconoce en las dos resoluciones emitidas para sancionarlos.

Curiosamente, después del 20 de septiembre último y a medida que ha venido desarrollándose el proceso posterior de análisis, discusiones, reclamaciones y trámites legales; el basamento argumental sobre el cual debe descansar una medida administrativa tan drástica, ha ido cambiando tanto que hoy nos resulta muy difícil poder respondernos con plena claridad si no se supo, no se pudo o no se quiso proceder de otra manera.

Según la dirección del telecentro, la transmisión de El grito “originó varias llamadas, quejas, críticas y reproches de bayameses airados”, pero nunca ha precisado cuántas; y ello, naturalmente, nos pone en condiciones de dudar acerca de la imprescindible representatividad de una supuesta muestra que, primero priva a un medio de difusión masiva de los servicios de dos realizadores con probados resultados, y luego afecta o por lo menos modifica una parte de la programación que debe tratar de consolidar.

Si lejos de publicar y reiterar una disculpa poco menos que ambivalente y adoptar luego un procedimiento casi inquisitorial, la CNC hubiera aprovechado tales llamadas para iniciar un diálogo inteligente y polémico con su audiencia; ahora ambas partes pudieran exhibir un loable crecimiento multidireccional, además de estar en condiciones mucho mejores de transitar ese escabroso sendero que en materia de comunicación masiva están obligados a recorrer juntos emisores y receptores.

Muy interesante y provechoso, sobre todo para evitar futuros desaciertos, sería también desarrollar una desprejuiciada indagación encaminada a medir el criterio de los miles y miles de televidentes que por una razón u otra no llamaron después de ver El grito, fundamentalmente el de los jóvenes, a quienes está dirigido en especial el corto.

En otra parte del proceso, dicho material fue catalogado administrativamente como pornográfico, obsceno e ilegal, cuando en honor a la verdad no es en rigor ninguna de las tres cosas; por cuanto se trata de un corto de ficción patrocinado por el ICAIC, con innegables valores artísticos, que desde la perspectiva del erotismo se adentra con eficacia y valentía en los muy actuales temas de “las diferencias” y “el discurso de género”, utilizando un lenguaje ajustado a su dramaturgia. “La gente -opinaba el Dr. Maximiliano Trujillo en un debate promovido por la UNEAC- casi siempre simula un ritual que no siente ni quiere tener en sus relaciones de pareja. Yo creo que ahí está el resultado inteligente, que está hecho por jóvenes, dirigido fundamentalmente a los jóvenes y que es otra forma de educar el gusto estético de la gente al margen de los códigos de hipocresía que la sociedad burguesa ha transmitido desde decenas de siglos y durante cientos de años a las sociedades occidentales”.

Después comenzaron a potenciarse argumentos tales como: “incurrió en violaciones de la disciplina al incorporar en su guión un corto erótico” y “violó el proceso productivo al grabar y sacar al aire un guión no asesorado ni autorizado”; aunque con toda franqueza, nada de eso tampoco quedó demostrado, al menos durante los actos legales a los cuales asistimos algunos de los firmantes de este documento.

No por más reciente resulta menos absurdo el argumento de que a pesar de las relativamente pocas llamadas recibidas, los innegables valores de El grito, la ausencia de pruebas sólidas en torno a la aludida violación del proceso creativo -preferimos decir- y el hecho de que el corto haya sido transmitido por la televisión nacional; la población de este territorio no está preparada -intelectualmente suponemos- para verlo.

Al llegar a este punto nos parece conveniente y necesario tratar de establecer que la deplorable situación ante la cual nos encontramos con el caso que nos ocupa, se debe a un error de apreciación primario, forma parte de otros hechos precedentes de similar naturaleza o es el resultado de una peligrosa combinación de éstos y otros factores no menos inquietantes.

En tal sentido, hubo abundantes y profundos razonamientos durante nuestra última asamblea provincial, que luego han sido objeto de cuidadoso seguimiento en diferentes momentos y acciones, por cuanto vemos con justificada preocupación la posibilidad de que este tipo de razonamientos desacertados se imponga como filosofía rectora, y esta clase de procedimientos estériles se generalice como tendencia.

Por ello, desde el mismo momento en que conocimos de los sucesos relacionados en Bayamo con la transmisión de El grito, hemos tratado de evitar las nefastas consecuencias que ahora se avizoran, promoviendo sobre todo un respetuoso diálogo cultural entre todas las partes involucradas y posibles, cuyos resultados signifiquen ganancia y no pérdida.

Consideramos que en las actuales circunstancias es imprescindible hacer cuanto esfuerzo sea pertinente para salvaguardar lo mejor de nuestro actual proyecto social, para lo cual toda mirada incisiva o no que nos impulse o ayude a repensar la nación cubana ha de ser bienvenida y propagada; fundamentalmente porque la polémica que pudiera suscitar, bien intencionada y dirigida, siempre deberá terminar por hacernos crecer. Por tales derroteros anda, en efecto, el mensaje de este contundente corto que desde la ficción nos remite a una realidad imposible de negar, no obstante cualquier mala interpretación posible.

Bien sabemos hoy que a quien se dedica a repetir errores ajenos no le queda mucho tiempo para ocuparse de los suyos, y es una lástima que tal precepto no haya sido tenido en cuenta en el telecentro a la hora de manejar este asunto; porque a no dudar, parece un error resultante de conocidas etapas “grises” precedentes, de las cuales -supuestamente- ya debíamos haber aprendido lo suficiente, como para no permitirnos el carísimo lujo de que se repitan bajo ningún concepto.ya debíamos haber aprendido lo suficiente, como para no permitirnos el carísimo lujo de que se repitan bajo ningún concepto.

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