Creado en: diciembre 2, 2022 a las 09:14 am.

Chucho Cabrera: una leyenda que no admite olvido

Desde Santiago de Cuba, el canal Tele Rebelde tuvo un ferviente aliado cuando, por primera vez, se encendieron las luces del set y se escuchó la voz indicativa de echar a rodar la cámara. Era Jesús Cabrera Acosta, Chucho, uno de los que sostenía ese aparato con un probado talento, aval que le abrió las puertas para, de manera autodidacta, hacerse productor y director de programas. Por su relevante paso por el mundo del audiovisual, el prolífico realizador deviene una de las figuras infaltables a la hora de contar la historia de nuestros medios.

Como profesional del lente dio imagen al recordado Cocina al minuto, que conducía Nitza Villapol; también al espacio Viernes de gala, con Ernesto Lecuona, además de Esta noche a las nueve y Palmas y cañas.

Dr. Honoris Causa de la FAMCA / Foto: portal de la TV Cubana

El Doctor Honoris Causa de la Universidad de las Artes, decano de su Facultad de Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA), miembro del Consejo Nacional de la UNEAC, y Maestro de Juventudes, plasmó su sello en espacios de la pantalla chica como Horizontes, Teatro ICR, la Comedia del domingo y el Noticiero Nacional de Televisión.

Los marcados compromiso y simpatía con la Revolución Cubana se evidenciaron en sus obras cumbres, casi todas de corte policíaco, como En silencio ha tenido que ser, Julito el pescador, La frontera del deber y Sector 40, series que perduran en el recuerdo al marcar un hito dentro de la realización audiovisual cubana.

Su experiencia trascendió las fronteras de la Mayor de las Antillas, pues de su mano y de la de otros avezados como él, llegó la Televisión a Angola y Nicaragua, al tiempo que empeñó sus saberes a distintos proyectos de estudiantes y profesores, en universidades de México, Colombia, Nicaragua y República Dominicana.

El Premio Nacional de Televisión, Chucho Cabrera, quien además vivió la magia de la radio, al dirigir entregas sonoras en Radio Progreso, permaneció activo hasta el año 2013, fecha en que dijo adiós al popular programa Tras la huella, del que formó parte desde inicios del presente siglo.   

Foto: La Jiribilla

Dicen, quienes conocieron a quien dejó de existir a los 96 años de edad, que su fecunda obra dejó una huella imperecedera para la cultura, las jóvenes generaciones de artistas y para la memoria del pueblo cubano. Es que sus propuestas estuvieron signadas por todas las líneas de lo humano, pues fue un hombre que transitó por el camino de la verdad artística y personal. Esa fue la clave para que sus personajes e historias rebasaran lo creíble y convirtieran a este ser de baja estatura, pero con una marcada grandeza espiritual, en una leyenda que no admite olvido.

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