Creado en: octubre 16, 2021 a las 08:36 am.

Tony Guerrero: el poeta y pintor que matizó sus años de injusto encierro

(…) Entre cuatro paredes, tercamente,

pretenden enturbiarme la mirada,

restar razón a lo que pienso y digo.

No entienden que el amor vuela sin alas,

rompe los muros, atraviesa el alba

y es la luz que nos baña los sentidos. (Fragmento del poema XIII de Poemas confidenciales)

La rudeza de las rejas no pudo encarcelar a la sensibilidad de Antonio Guerrero Rodríguez, un hombre de alma lírica, a quien la poesía lo liberaba de su realidad en tiempos en los que el sol se le fue negado.

«Los poemas nacieron cuando solo podíamos tener un lápiz pequeño y algunas hojas para escribir en aquellas lúgubres celdas del llamado “hueco”, donde nos mantuvieron por 17 meses desde el día del arresto» contó el Héroe de la República de Cuba al diario Juventud Rebelde. 

Fue en el encierro por luchar contra el terrorismo en Estados Unidos- su país natal- que el Ingeniero en Construcción de Aeródromos perfiló los trazos de su literatura, para que naciera Desde mi altura (2001), el primer libro de versos estremecedores, que, en medio de la oscuridad, le profesaban paz, luz, libertad, amor…

Aquí estoy arriesgando estos versos valerosos/ leales y risueños/ partos de los intrépidos sentidos/ conceptos engendrados por los sueños/ voces del alma/ más que del talento/ que representan una llamarada/ testamentos/ secuelas del momento/ tan solo para el fin de una jornada/.

Poco a poco nacieron otros hijos de la ternura de Tony Guerrero, como Poemas confidenciales, Vida de Antonio Maceo, De amigo a amigo, Inseparables, Firme y romántico, Soledad para mis soledades y La verdad me nombra, textos que nos llevan hacia los amores del escritor, y husmean en los sublimes sentimientos por la familia y la Patria.

No solo con la poesía el autor de Regresaré revelaba ansias de fulgor en sus días. Tras los barrotes de la injusticia, dibujaba emociones y ejercía su libertad a través de los colores. Así se curtió como pintor, otra manera que encontró para hacer poesía, de acuerdo con sus palabras.

«La pintura llegó cuando ya pude estar dentro de la población penal y disfrutar de los “privilegios” que normalmente tienen los reclusos, como el de poder tener materiales para dibujar o pintar entre sus propiedades. Aunque, es bueno aclarar, lo primero fue el dibujo a lápiz o con grafito, que es lo más común en la prisión por ser lo más factible y lo menos costoso».

Las acuarelas- aseveró Tony- llegaron a sus manos tras la búsqueda de una solución para pasar en limpio, en caligrafía, sus poemas.

«Un recluso me envió a ver a otro que tenía estas acuarelas. Según ellos servían, pero resultó que para la caligrafía era prácticamente imposible usarlas, porque secan muy rápido. Así, me vi con todo este material sin saber qué hacer, porque nadie trabajaba con este medio. Con la ayuda de un par de libros y dedicación diaria fui aprendiendo, y continúo siendo un simple aprendiz» recuerda el artista forjado entre las sombras y el sueño de un regreso.

La mariposa que pinto revolotea en mi pecho/ La miro/ mueve sus alas/ me mira/ ríe/ y me alegro cuando se posa gentil en la flor que llevo dentro/

Como lo ha hecho en los últimos seis años, el autor de la muestra Aves de las Américas, destinadas al Museo Nacional de Historia Natural de Cuba, vivirá su cumpleaños con la certeza de la libertad, apegado a las rimas que su corazón escribe, desde que logró romper el silencio a través de la poesía y el arte visual.

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